En Venezuela, la disparidad entre el salario mínimo y el costo de vida alcanza niveles extremos. De acuerdo con el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM), se requieren casi 3.800 salarios mínimos para cubrir el valor de la canasta alimentaria familiar, que durante julio se situó en 727,89 dólares.
Expresada en bolívares, esa cesta —que incluye 60 productos para cinco personas— alcanzó los 516.804,22 bolívares, lo que representa un incremento del 15,18% respecto a junio. El Banco Central de Venezuela (BCV) reportó que la inflación mensual de julio fue del 19,9%, mientras que la tasa interanual ya supera el 500%.
El informe del Cendas-FVM señala de manera contundente:
“El salario mínimo -congelado en 130 bolívares desde marzo de 2022- apenas cubre el 0,03% de la canasta”.
Cabe recordar que desde hace al menos cuatro años, el salario mínimo —que hoy equivale a 18 centavos de dólar— ha dejado de ser un referente para medir las remuneraciones en el país.
El 30 de abril, la presidenta encargada Delcy Rodríguez estableció en 240 dólares el llamado “ingreso mínimo integral”, una cifra que se entrega mediante bonos que no tienen incidencia en los pasivos laborales. Esta medida ha sido rechazada por los sindicatos, que denuncian que el Ejecutivo reparte esos bonos de forma discrecional e inconsistente.
Además, el Cendas-FVM calculó que las familias deben destinar unos 13,52 dólares mensuales para adquirir agua potable, un gasto que se suma a la difícil situación económica.

El gobierno interino lanzó recientemente un plan de ahorro de energía eléctrica y agua, dos servicios públicos que arrastran una crisis severa, con cortes diarios en todo el territorio nacional.
Por otro lado, el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social reportó que en el primer semestre de 2026 se registraron 3.495 protestas, un 181% más en comparación con el mismo período de 2025. El análisis destaca que, a partir del segundo trimestre de este año, aumentaron las manifestaciones populares exigiendo derechos económicos y sociales.
El observatorio concluye:
“Los trabajadores retomaron un papel protagónico en la movilización social para exigir salarios dignos, la recuperación del poder adquisitivo, el respeto a las contrataciones colectivas y la restitución de derechos laborales afectados durante los últimos años”.
Fuente: Infobae