La Estación Espacial Internacional se convirtió en un laboratorio de agricultura orbital gracias a los astronautas Anil Menon y Jessica Meir. Durante agosto de 2026, los tripulantes recolectaron una cosecha de kale y mostaza wasabi cultivados en el sistema Veggie, desarrollado por la NASA. Este experimento busca asegurar la autonomía alimentaria en futuras misiones tripuladas hacia la Luna y Marte.
Los vegetales frescos crecieron durante un mes bajo condiciones de microgravedad. La iniciativa no solo complementa la dieta de los astronautas, sino que reduce la dependencia de suministros terrestres. El sistema Veggie permitió que las semillas germinaran y se desarrollaran en el ambiente orbital, con el apoyo remoto de los equipos en tierra.
De astronautas a agricultores orbitales
El proceso de cultivo representó un desafío técnico de más de 30 días. Los astronautas gestionaron cada etapa con guías proporcionadas por la NASA. La agricultura espacial no solo busca generar alimento, sino también estudiar la respuesta de las plantas a la radiación y la ausencia de ciclos de luz naturales. Los resultados de esta cosecha demuestran que es posible mantener una producción constante de hortalizas de hoja verde en órbita, información clave para diseñar invernaderos en bases lunares.
La integración de estos cultivos en la rutina diaria de la estación representa un avance en los sistemas de soporte vital biológico. Los astronautas adquieren habilidades de jardinería esenciales para la exploración del espacio profundo.
Un menú de la granja a la mesa en el espacio
Tras la recolección, los tripulantes prepararon una comida que rompió con la dieta habitual de alimentos deshidratados. El astronauta Anil Menon compartió la experiencia en redes sociales, calificando el resultado como un éxito culinario sin precedentes. La frescura de los ingredientes aportó texturas y sabores ausentes en la alimentación espacial tradicional.
En un video titulado “Chez ISS, Cocinando en la Estación Espacial con Jessica y Anil”, los astronautas mostraron cómo seleccionaron y cortaron los vegetales. Menon escribió en su cuenta de X:
“En este episodio les ofrecemos de la granja a la mesa, simple y delicioso”.
El astronauta añadió que esta mezcla de kale y mostaza “podría ser la mejor comida que hemos cocinado hasta ahora”.
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Además de la nutrición, las plantas actúan como un sistema natural de reciclaje de aire. Durante su crecimiento, los cultivos absorben el dióxido de carbono exhalado por los astronautas y liberan oxígeno fresco. Este ciclo biológico complementa los sistemas mecánicos de la estación y aumenta la seguridad de los tripulantes en entornos cerrados.
El camino hacia la autonomía en la Luna y Marte
La NASA planea utilizar estas técnicas de cultivo en el programa Artemis para establecer una colonia sostenible en la superficie lunar. La experiencia de Anil Menon y Jessica Meir demuestra que la intervención humana en el cuidado de las plantas es viable y productiva. El astronauta agradeció al equipo especializado: “Gracias al equipo de vegetales de la NASA por guiarnos”.
La reducción de la carga logística es otro beneficio de la agricultura orbital. Transportar suministros desde la Tierra es un proceso costoso y complejo. Si las futuras tripulaciones pueden producir una parte de su sustento, las misiones ganarán en flexibilidad y resistencia ante posibles retrasos en los lanzamientos de reabastecimiento.
Fuente: Infobae