El final de Oak Street: La película que supera a Parque Jurásico en violencia y humor

El estreno de ‘El final de Oak Street’ ha vuelto a poner sobre la mesa el agotamiento de la franquicia Parque Jurásico. La película, dirigida por David Robert Mitchell, coloca a los dinosaurios otra vez en el centro de la historia, pero con una propuesta mucho más violenta, cómica y emotiva que la que ha ofrecido la saga de Steven Spielberg durante décadas.

Con apenas 47 millones de dólares recaudados a nivel global en su primer fin de semana, el filme ha competido directamente con Spider-Man: Brand New Day y La Odisea. Una cifra más que notable para un director que venía del cine independiente, donde forjó su estilo con títulos de culto como ‘It Follows’ y ‘Lo que esconde Silver Lake’.

Escrita y dirigida por Mitchell, la cinta cuenta con Anne Hathaway y Ewan McGregor como protagonistas. La crítica la ha calificado como “la película de dinosaurios más divertida desde el Parque Jurásico original de 1993”. La trama sigue a una familia suburbana en el año 1982 cuyo vecindario es transportado repentinamente cientos de millones de años al pasado.

Esa premisa no solo ofrece un gran espectáculo, sino que también expone los automatismos que han ido vaciando de sorpresa a la saga jurásica.

¿Por qué ‘El final de Oak Street’ sorprende?

El primer punto clave es que los dinosaurios vuelven a dar miedo. La obra original de Spielberg siempre se movió entre el terror y una mirada casi reverencial hacia las criaturas, pero la entrega de 1993 funcionó mejor porque apostaba más por el espanto. A partir de ‘El mundo perdido’ se impuso una tendencia en la que los dinosaurios pasaban a ser víctimas que necesitaban protección frente a los humanos. Esa deriva domesticó incluso a los velociraptores en la etapa de ‘Jurassic World’.

En cambio, en ‘El final de Oak Street’ los animales son sucios, extraños y letales. Los velociraptores aparecen con plumas, una representación más fiel a lo que hoy se considera científicamente verosímil.

El segundo aspecto es la reacción de los protagonistas. The Hollywood Reporter recordó unas declaraciones del guionista Brannon Braga sobre ‘Terra Nova’, la serie de dinosaurios de Fox producida por Spielberg, donde apenas se permitía mutilar o matar dinosaurios salvo en casos de extrema necesidad. Esa misma lógica, según el medio, se extendió a la franquicia jurásica.

Ese límite altera la idea misma de supervivencia. La publicación menciona escenas en las que Hathaway dispara a un alosaurio con una escopeta o apuñala a otra criatura en medio del pánico, mientras que los personajes de ‘Jurassic’ suelen limitarse a huir, dejando la confrontación únicamente a los villanos.

'El final de Oak Street', lo nuevo de David Robert Mitchell con Anne Hathaway y Ewan McGregor.

El tercer punto es el recuento de víctimas. En las películas de ‘Jurassic’ suelen morir pocos secundarios con diálogo para demostrar que los dinosaurios son peligrosos, y el espectador puede adivinar fácilmente quién no llegará a los créditos finales. ‘El final de Oak Street’ rompe ese patrón con un barrio casi entero arrasado, aunque muchas muertes quedan fuera de campo. La película sí muestra después la carnicería en las calles e incluso mata de forma gráfica a uno de los protagonistas delante de su mujer y sus hijos, un giro que luego se revierte, pero cuya vuelta atrás resulta catártica.

Humor negro y gore: el tono que faltaba

El cuarto aprendizaje tiene que ver con el tono. Frente a una saga jurásica cada vez más seria, la nueva cinta introduce humor negro visual, gore y una comicidad incómoda que convive con momentos de auténtica carga dramática. Entre las escenas más comentadas hay una serpiente absurdamente grande que aparece sigilosamente, dos dinosaurios copulando, otra familia de cuatro miembros perseguida por un T. Rex al fondo del paisaje, y el instante en que el hijo adolescente, interpretado por Christian Convery, se rompe una pierna al calcular mal un salto hacia un lugar seguro.

Anne Hathaway, preparada para disparar en 'The End of Oak Street'

Esa veta cómica se equilibra con una dimensión emocional que la franquicia jurásica evita de forma sistemática. El matrimonio de los personajes de Hathaway y McGregor arrastra problemas más complejos que los habituales de una pareja distanciada en una aventura para mayores de 12 años. Además, la pausa en la que la hija adolescente, interpretada por Maisy Stella, escucha ‘Valerie’ de Steve Winwood, introduce una densidad afectiva tan inesperada como un ataque de dinosaurios.

En su tramo final, la película desafía las reglas no escritas de ‘Jurassic’ y, al mismo tiempo, sigue pareciendo una obra moldeada por el imaginario de Spielberg. Es ahí cuando la cinta se abre al fantástico y la ciencia ficción, como si se tratara de un episodio de ‘En los límites de la realidad’, la mítica serie de televisión sobre fenómenos inexplicables, introduciendo viajes temporales que consiguen dar la vuelta a todo lo que hemos visto hasta el momento.

Fuente: Infobae

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