Ediciones Era anunció la suspensión inmediata de sus operaciones mediante un comunicado difundido este 17 de agosto. La casa editorial detalló que inicia un proceso de cierre de cuentas con librerías y puntos de venta donde se encuentran sus títulos.
La decisión se produce a 66 años de la aparición de su primer libro. Según el texto, el mercado del libro cambió de forma drástica: la red de librerías previa a la pandemia «desapareció» y las ventas actuales representan «apenas del 25%« de los niveles anteriores.
La editorial señaló que durante los últimos seis años intentó mantenerse a flote, pero los ingresos resultaron insuficientes. Logró saldar varias deudas contraídas en la pandemia; sin embargo, los adeudos siguieron creciendo.
Para hacer frente a la situación, la empresa vendió «la casa de Era« en la colonia Roma. Gracias a esa operación, consiguió efectuar algunos pagos y detener la marcha para evitar «deudas impagables». En el comunicado, agradeció a clientes y librerías por los años de colaboración y el espacio brindado a sus libros.
De exiliados a referentes: el origen de Ediciones Era

Ediciones Era nació en 1960 en México con una apuesta clara: dar cabida a autores con propuestas innovadoras en forma y fondo. La fundaron Vicente Rojo, José Azorín y los hermanos Neus, Jordi y Quico Espresate. Su sello quedó ligado a las primeras ediciones de escritores que luego se volvieron centrales en la literatura en español.
El nombre proviene de las siglas de Espresate, Rojo y Azorín. Los fundadores compartían su condición de exiliados españoles y su experiencia en una imprenta.
Desde sus inicios, la editorial se caracterizó por abrir espacio a las óperas primas de autores que después alcanzaron gran reconocimiento. El caso más emblemático es el de José Emilio Pacheco, quien publicó con el sello su primer libro de poemas, Los elementos de la noche, en 1963, cuando tenía 23 años.
Ese mismo perfil se manifestó con Gabriel García Márquez: la primera edición de El coronel no tiene quien le escriba llevó el sello de Era. Así, el catálogo combinó el descubrimiento de voces con la circulación temprana de obras que luego se volvieron de referencia.
Un catálogo que marcó época: de la Revolución Cubana a Tlatelolco

El primer libro publicado fue La batalla de Cuba (1960), de Fernando Benítez con Enrique González Pedrero, un reportaje sobre la Revolución Cubana.
A partir de ahí, Era construyó un catálogo con obras fundamentales del siglo XX. Destacan La noche de Tlatelolco, de Elena Poniatowska, que documenta la masacre de 1968, y Días de guardar, de Carlos Monsiváis.
La colección también incluyó una edición cuidada de Paradiso, de José Lezama Lima. En el terreno de las ciencias sociales y el pensamiento, aparecieron La democracia en México, de Pablo González Casanova, así como textos de Gramsci, Lukács, Adolfo Sánchez Vázquez, Roger Bartra y Adolfo Gilly.
La nómina de autores incluyó a José Revueltas, con Luto humano y sus obras completas. También publicó a Augusto Monterroso, Carlos Fuentes, Sergio Pitol —con El arte de la fuga— y Octavio Paz.
La relación con Pacheco trascendió el debut. El catálogo incorporó Las batallas en el desierto, su obra más famosa, e Inventario, la recopilación de su columna semanal.
La mezcla de primeras obras, primeras ediciones y autores consagrados definió el lugar de Ediciones Era en el ámbito editorial mexicano. Su proyecto original de dar salida a propuestas nuevas quedó plasmado en un catálogo que reunió literatura, crónica, ensayo y pensamiento político.
Fuente: Infobae