Chaleco AstroRad: ¿Hasta 60% menos radiación en tormentas solares?

Un reciente análisis de la misión Artemis I indica que un chaleco especial podría disminuir de manera significativa la radiación que reciben los astronautas durante tormentas solares extremas. Este hallazgo cobra relevancia para las próximas expediciones de larga duración a la Luna y, eventualmente, a Marte.

Mediante una simulación basada en los datos de vuelo de la cápsula Orion, se determinó que la prenda AstroRad habría reducido la dosis en un 60% frente a un evento comparable al de 1972, y en casi un 40% ante uno similar al de 1989. Según reportó Associated Press, esa diferencia equivale a evitar 193 días y 131 días de exposición innecesaria a la radiación del espacio profundo, respectivamente. Los hallazgos fueron publicados en la revista Science Advances.

El estudio fue liderado por investigadores de Estados Unidos, Alemania e Israel. El financiamiento provino de la NASA, el Centro Aeroespacial Alemán y la Agencia Espacial de Israel.

La investigación buscó medir la capacidad del chaleco para amortiguar el impacto de episodios solares extremos, que pueden elevar rápidamente la dosis recibida por una persona en viajes más allá de la órbita terrestre baja. Este problema se vuelve más crítico a medida que las misiones se alejan del planeta y se extienden durante semanas o meses.

El estudio publicado en Science Advances estimó que AstroRad recortó casi un 40% la dosis ante un evento solar similar al de 1989 (Créditos: NASA/Lockheed Martin/DLR. Estudio First evaluation of wearable radiation protection for human deep space exploration, as flown on Artemis I, publicado en Science)

Prueba con maniquíes alrededor de la Luna

La evaluación no se realizó con astronautas, sino con dos maniquíes femeninos parciales de tamaño real: Zohar y Helga. Ambos volaron alrededor de la Luna y regresaron a la Tierra tras casi un mes de misión, equipados con miles de sensores para registrar el impacto de la radiación.

Zohar llevó el chaleco durante todo el trayecto, mientras que Helga viajó sin esa protección. Esta diferencia permitió comparar registros directos y estimar cuánto blindaje adicional puede aportar la prenda en situaciones de alta exposición. Su diseño protege las áreas del cuerpo con mayor vulnerabilidad biológica: pulmones, estómago, médula ósea, mamas y ovarios.

La investigación sobre Artemis I analizó el riesgo de radiación en misiones prolongadas a la Luna y Marte más allá de la órbita terrestre baja (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los investigadores aclararon que el chaleco no está pensado para uso permanente, sino para episodios de alta radiación asociados a tormentas solares con potencial cancerígeno.

Reconstrucción de tormentas históricas con datos de Artemis I

La misión no encontró grandes erupciones solares durante su recorrido. Sin embargo, según informó Associated Press, el equipo utilizó las mediciones obtenidas cuando la nave atravesó el cinturón interno de radiación de Van Allen para simular escenarios más extremos.

Con esa base, calcularon qué habría ocurrido si el vuelo hubiese coincidido con tormentas como las de 1972 y 1989, dos referencias históricas por sus efectos sobre sistemas humanos y tecnológicos. El análisis sugiere que una prenda como AstroRad podría funcionar como capa suplementaria de protección en una emergencia.

Los datos de Orion en el cinturón de radiación de Van Allen permitieron reconstruir escenarios de tormentas solares históricas como las de 1972 y 1989 (Imagen Ilustrativa Infobae)

El autor principal del estudio, Jordan Houri, definió el ensayo como

“el mayor experimento realizado hasta ahora para determinar la exposición de astronautas a radiación más allá de la órbita terrestre baja”.

La afirmación alude al volumen de información reunida por una misión que salió del entorno habitual de la estación espacial.

La investigación también recuperó un antecedente histórico que suele aparecer en la planificación espacial. La tormenta solar de 1972 ocurrió entre las misiones Apolo 16 y Apolo 17, una coincidencia que evitó que astronautas estadounidenses quedaran expuestos a una dosis potencialmente letal durante el viaje.

Ese riesgo es más relevante en el esquema actual de la NASA que en el programa Apollo. Las expediciones de entonces no superaron dos semanas, mientras que la estrategia lunar de la agencia contempla estadías de varias semanas e incluso meses, una duración que aumenta la probabilidad de coincidir con un episodio solar intenso.

La NASA considera más relevante este riesgo de tormentas solares porque sus misiones lunares actuales prevén estadías de semanas o meses (Imagen Ilustrativa Infobae)

La versión del chaleco ya había sido probada en la Estación Espacial Internacional para evaluar comodidad y funcionamiento. Su diseño tomó como referencia equipos utilizados por brigadas que intervienen en desastres nucleares.

La prenda no acompañó a la tripulación de Artemis II, una misión breve de 10 días, por limitaciones de espacio dentro de la nave, según Associated Press. Los investigadores trabajan ahora en una versión más liviana para mantener el blindaje sin añadir demasiada masa a la carga.

También estudian la posibilidad de reforzar la protección con materiales ya presentes dentro de una nave. Esa alternativa permitiría convertir elementos de a bordo en barreras improvisadas frente a un episodio solar peligroso.

Houri dijo que no prevé nuevos ensayos de espacio profundo en el corto plazo porque Zohar y Helga ya aportaron un conjunto de datos “excepcionalmente grande” y de alta fidelidad. Tras la misión, el Centro Espacial Kennedy exhibe en Florida al maniquí Zohar junto con el chaleco que viajó en Orion.

Fuente: Infobae

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