Bacterias intestinales y orales, posibles marcadores de psicopatía

Un equipo de investigadores de la Universidade do Porto (Portugal) y la University of Oxford (Reino Unido) encontró una posible conexión entre la composición de la microbiota intestinal y oral con ciertos rasgos de personalidad asociados a la psicopatía. El estudio, difundido en abril de 2026 en la revista Translational Psychiatry, perteneciente al grupo Nature, se sustentó en datos recopilados en Portugal durante 2024 y 2025.

Según los autores, determinados perfiles bacterianos y metabolitos presentes en heces y saliva muestran vínculos medibles con características como impulsividad, manipulación y falta de empatía. Esto abriría la puerta a contar con una especie de huella biológica objetiva para identificar estas tendencias, aunque los propios investigadores advierten que no se trata de una prueba concluyente.

El trabajo fue coordinado por Carolina F.F.A. Costa (Instituto de Ciências Biomédicas Abel Salazar, Universidade do Porto), Philip W.J. Burnet y Benedita Sampaio-Maia. Se empleó un diseño transversal con 200 adultos portugueses. Fueron excluidas personas con obesidad, enfermedades psiquiátricas activas (salvo ansiedad), consumo reciente de drogas o antibióticos.

Una ilustración científica muestra el eje intestino-cerebro en un cuerpo humano translúcido, con la microbiota intestinal y la respuesta hormonal al cortisol en una situación de estrés. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Así se midieron los rasgos psicopáticos

Cada participante completó cuestionarios validados bajo la supervisión de psicólogos especializados, orientados a medir rasgos psicopáticos, empatía y ansiedad. Para el nivel de psicopatía se utilizó la versión portuguesa de la Self-Report Psychopathy Scale-Short Form (SRP-SF), un cuestionario de autoinforme con 29 ítems puntuados en una escala de cinco puntos.

Es importante destacar que este instrumento no constituye un diagnóstico clínico. En el ámbito clínico y forense, la psicopatía no se diagnostica como tal, sino que equivale al Trastorno de la Personalidad Antisocial. El cuestionario permite identificar cinco dimensiones de la personalidad vinculadas a la psicopatía: manipulación interpersonal, insensibilidad afectiva, estilo de vida errático, antisocialidad y puntaje total de psicopatía.

  • Manipulación interpersonal: tendencia a mentir o manipular en beneficio propio.
  • Insensibilidad afectiva: falta de empatía y de sensibilidad emocional hacia otros.
  • Estilo de vida errático: impulsividad y dificultad para mantener rutinas estables.
  • Antisocialidad: conductas que contravienen normas sociales y legales.

Además de los cuestionarios, se recogieron muestras de heces, saliva y sangre para analizar la composición microbiana y los perfiles metabólicos mediante secuenciación y espectrometría de masas. Con un análisis estadístico de k-medias, los participantes fueron clasificados en cuatro grupos según sus puntuaciones en psicopatía y ansiedad. Esta técnica permite detectar patrones o subgrupos dentro de una población, agrupando a quienes comparten características similares.

Tres bacterias y dos metabolitos bajo la lupa

Al analizar los resultados, la diversidad general de la microbiota intestinal y oral no mostró diferencias notables entre los grupos con distinto nivel de rasgos psicopáticos. Sin embargo, sí se hallaron diferencias en la presencia de algunas bacterias y metabolitos concretos.

En el intestino, las bacterias Allisonella, Prevotella y Cloacibacillus evryensis aparecían en mayor cantidad en personas con altas puntuaciones en rasgos psicopáticos. En la boca, la bacteria Treponema vincentii se encontraba en menor proporción en quienes presentaban estos mismos rasgos. Para los autores, estos datos constituyen la primera evidencia de que ciertos rasgos de personalidad relacionados con la psicopatía podrían estar conectados con características específicas de la microbiota intestinal y oral.

También se analizaron los metabolitos. Las personas con más rasgos psicopáticos tenían niveles más altos de glucosa y taurina en las heces, independientemente de su edad, sexo o peso. Esto podría reflejar cambios en la forma en que el cuerpo absorbe energía o regula el sistema nervioso, así como posibles relaciones con el funcionamiento de los neurotransmisores y los ácidos biliares, que contribuyen a la digestión de grasas y vitaminas liposolubles y actúan como señales metabólicas.

De acuerdo con los investigadores, la abundancia de Allisonella en el intestino se relaciona con los niveles de glucosa y taurina en heces. Esto sugiere que ciertas bacterias podrían influir en el uso de energía del cuerpo y estar asociadas a los rasgos psicopáticos. El equipo plantea la posibilidad de desarrollar pruebas sencillas y no invasivas para detectar tendencias psicopáticas a partir de muestras biológicas, como complemento a los cuestionarios tradicionales, que suelen ser susceptibles de manipulación o sesgos.

El eje intestino-cerebro es fundamental para el bienestar físico y mental, siendo la dieta y el estilo de vida claves para su equilibrio y correcto funcionamiento. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un hallazgo pionero, pero no concluyente

Los autores insisten en que los datos obtenidos únicamente muestran una asociación y no permiten afirmar una relación de causa y efecto. En palabras del equipo liderado por Costa:

«Planteamos la hipótesis de que la composición de la microbiota intestinal y oral podría estar asociada con rasgos de personalidad psicopática subclínica… Hasta donde sabemos, este es el primer estudio que explora esta asociación».

Además, subrayan que ningún microbio “convierte” a una persona en psicópata; lo que observan es una relación estadística sin ninguna prueba de causalidad. Como la muestra solo incluyó adultos portugueses sin enfermedades psiquiátricas graves, se necesitarán estudios en otras poblaciones y contextos para obtener conclusiones más amplias.

El principal aporte es la identificación de una posible huella biológica de los rasgos psicopáticos en adultos sanos, lo que amplía el conocimiento sobre la relación entre microbiota y personalidad. Aun así, los propios investigadores reconocen que los resultados están lejos de ser una prueba definitiva.

El eje microbiota-intestino-cerebro

Diversos estudios previos ya habían demostrado la existencia de un vínculo directo entre la microbiota intestinal y oral con el funcionamiento cerebral y la salud mental. Este eje funciona como un sistema de comunicación bidireccional entre el tubo digestivo y el sistema nervioso central. Las bacterias intestinales pueden producir neurotransmisores y señales químicas que viajan por el nervio vago, influyendo en el estado de ánimo, la memoria, el estrés y otros aspectos de la salud mental.

Por ello, no resulta descabellado pensar que la composición de la microbiota intestinal y oral pueda relacionarse con facetas específicas de la personalidad y la salud mental. Aunque los datos actuales no establecen una relación causal ni pueden considerarse concluyentes, los resultados abren nuevas líneas de investigación sobre la huella biológica de la personalidad.

Fuente: Infobae

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