En La Caraguay conviven con variaciones de precios de los pescados por menor disponibilidad asociada al calentamiento del mar: ‘Nosotros sacamos un mínimo de ganancia’

“Yo vengo a comprar por varias libras y ahora no me está resultando”, contó Lourdes Moncada, propietaria de un restaurante ubicado en el sur de Guayaquil, al referirse al incremento en el precio de varios productos del mar que utiliza para preparar platos tradicionales.

Uno de los productos que más ha afectado su actividad es el picudo, pescado que habitualmente emplea para elaborar ceviche y que también forma parte de otras preparaciones. Según Moncada, el valor actual de esta especie la ha llevado a buscar alternativas para evitar trasladar el aumento a sus clientes.

“Por ejemplo, el picudo está a $8 la libra, es muy alto. Si compro, tendría que subir también el precio de los platos que preparo y la gente dice: ‘No, está muy caro, mejor como otra cosa o me voy a otro lado’”, señaló.

La propietaria explicó que mantener un producto de mayor costo también representa un riesgo para su negocio. “Uno se queda con todo ese producto ahí guardado. Encima de que gasté más, ni siquiera recupero lo que invertí. Por eso busco otras alternativas, porque tampoco voy a cerrar el local”, agregó.

Para mantener sus preparaciones, Moncada ha optado por sustituir el picudo por otras especies. La albacora es utilizada para el ceviche, mientras que la corvina se ha convertido en una opción para preparar pescado apanado.

Menor oferta en los puestos de venta
La percepción de los comerciantes en La Caraguay coincide con la de los compradores. David Corozo, vendedor de pescado en este mercado, aseguró que varias especies están siendo más difíciles de encontrar, situación que se refleja en los precios.

“Parece que los pescados están desaparecidos. Ahora estamos en temporada de picudo, pero nada que se encuentra y por eso el precio sube. Tendría que estar a $4, pero como no hay, ahora el más barato está a $6,50”, explicó.

Corozo también mencionó dificultades para conseguir trompeta, una especie que, según los pescadores con los que mantiene contacto, debería comercializarse a un precio menor.

“El que sí tiene trompeta la vende a $4, cuando debería estar a $2. El problema es que dicen que el mar está caliente y los peces se van bien mar adentro o muy abajo y ya ahí se complica conseguirlos”, señaló.

La menor disponibilidad también representa un problema para quienes venden el producto. Según el comerciante, los precios elevados reducen la capacidad de compra de los consumidores y terminan afectando sus ganancias.

“Eso hace que los precios estén elevados y nosotros sacamos un mínimo de ganancia porque la gente no quiere llevar”, sostuvo.

El picudo y la corvina registran los mayores incrementos de precio
Los precios registrados por comerciantes consultados en La Caraguay muestran diferencias entre varias especies. La albacora se mantiene entre $3 y $3,50 por libra, mientras que la corvina pasó de valores que oscilaban entre $2,50 y $2,80 a $3,50.El incremento más marcado se percibe en el picudo. Aunque, según comerciantes, por la temporada debería encontrarse entre $3 y $4 por libra, actualmente se comercializa entre $6 y $8.

Corozo señaló que el precio más bajo que ha encontrado es de $6,50, mientras que Moncada asegura haberlo adquirido hasta en $8.

Las conchas también presentan un aumento. Las 100 unidades, que anteriormente podían encontrarse en alrededor de $18, ahora llegan a $24.

La trompeta, por su parte, se mantiene entre los productos con menor disponibilidad. Su precio alcanza los $4, cuando normalmente debería ubicarse cerca de los $2. En contraste, el camarón conserva un valor de alrededor de $2.

El dorado también registra una variación. Antes, una pieza entera podía conseguirse por unos $2; actualmente, su precio llega a $2,50 por libra, según comerciantes.

El calentamiento del mar modifica la distribución de las especies marinas
Franklin Ormaza, oceanógrafo y docente investigador de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol), explicó que las condiciones del océano frente a las costas ecuatorianas presentan temperaturas superiores a las habituales.

Según el especialista, en el área conocida como Niño 1+2 frente a las costas de Ecuador y del norte y centro de Perú, el mar registra actualmente alrededor de 2,5 grados centígrados por encima del promedio.

En condiciones normales, la temperatura debería ubicarse cerca de los 24 grados, mientras que ahora alcanza entre 26 y 26,5 grados en promedio para el área comprendida entre la costa ecuatoriana y Galápagos.

El calentamiento, sin embargo, ha comenzado a disminuir. Ormaza señaló que el descenso ha sido paulatino y más lento de lo esperado.

En marzo, recordó, se registraron temperaturas de hasta 30 grados en algunos sectores. Actualmente, cerca de la costa, existen zonas con valores de 23, 24 y 25 grados.

El oceanógrafo prevé que el enfriamiento continúe durante agosto y septiembre, impulsado por el fortalecimiento de los vientos del sur y del Anticiclón del Pacífico. Estos factores favorecen el incremento de los vientos y, a su vez, el fortalecimiento de la corriente de Humboldt.

Ormaza advirtió que las condiciones todavía no han alcanzado la intensidad observada en otros años. Sin embargo, señaló que la temperatura continúa siendo superior a la que correspondería a una condición normal.

En el Golfo de Guayaquil, por ejemplo, estimó que debería encontrarse alrededor de los 21 grados, mientras que actualmente puede llegar a 23 o 24 grados.

Esta situación tiene efectos sobre la pesca porque el aumento de temperatura modifica la distribución de los organismos que forman parte de la cadena alimenticia de varias especies.

El picudo es uno de los ejemplos. Se trata de una especie migratoria que puede tolerar temperaturas elevadas, pero necesita encontrar alimento. Ormaza explicó que los peces pelágicos pequeños de los que se alimenta también se han desplazado, por lo que el picudo los sigue.

“No es que se haya muerto, se ha redistribuido y la pesca se hace más difícil”, explicó. La consecuencia para los pescadores es que deben realizar recorridos más largos para encontrarlo, lo que incrementa las dificultades y termina repercutiendo en su precio.

El especialista también mencionó al atún barrilete. Según sus observaciones, algunos ejemplares presentan menor peso debido a la reducción de alimento disponible. Un barrilete de unos 43 centímetros debería superar las tres libras, pero se han encontrado ejemplares por debajo de ese peso.

No todas las especies resultan perjudicadas. El camarón, por ejemplo, puede verse favorecido por estas condiciones debido a que habita en el fondo y no recibe de la misma manera los cambios térmicos registrados en la superficie.

Ormaza consideró que este periodo puede representar una buena temporada para el camarón blanco y el camarón pomada.

El desplazamiento de los peces tampoco ocurre siempre en una sola dirección. Algunas especies se movilizan horizontalmente y otras buscan diferentes profundidades.

El atún, por ejemplo, se ha desplazado hacia el oeste de Galápagos y hacia sectores más al norte. Los peces pelágicos pequeños tienen menor capacidad de desplazamiento y pueden buscar zonas más profundas, aunque allí también enfrentan la limitación de encontrar suficiente oxígeno.

Otras especies que podrían subir de precio
La pinchagua y la macarela: Aunque son pescados tradicionalmente baratos y populares, la dificultad de la flota industrial para encontrarlos en la superficie reduce la oferta en las plazas de mercado.
El cangrejo rojo y la concha prieta: Las inundaciones y la alteración del ecosistema del manglar disminuyen los días útiles de recolección de los concheros y cangrejeros, encareciendo la plancha de cangrejo o el ciento de conchas. El cangrejo rojo entró en veda por un mes.
El especialista señaló que estas condiciones no solo inciden en la pesca. También pueden afectar la reproducción y el crecimiento de las especies marinas.

Por ello, mientras comerciantes y restaurantes enfrentan el impacto inmediato de la menor disponibilidad de ciertos pescados, la evolución de las temperaturas del mar durante los próximos meses será determinante para conocer cómo continuará el comportamiento de las especies y su presencia en los mercados. (I)

fuente el universo

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