Hay autoras cuya trascendencia no se mide por la cantidad de obras que publicaron en vida. Emily Dickinson (Amherst, Massachusetts, 1830-1886) solo vio publicada una decena de sus poemas mientras vivió, pero hoy es reconocida como una de las voces más influyentes de la poesía universal. Su estilo, caracterizado por la introspección, la naturaleza, el amor, la muerte y el paso del tiempo, transformó la literatura de Estados Unidos y se convirtió en referencia para generaciones de escritores.
Casi siglo y medio después de su muerte, su figura sigue generando interés, en gran parte por su vínculo con Susan Gilbert, amiga de juventud, cuñada, amante y destinataria de gran parte de su correspondencia. Ambas se conocieron en Amherst cuando tenían 19 años y sostuvieron una relación cercana durante décadas. De acuerdo con los archivos del Museo Emily Dickinson, la poeta envió a Susan más de 250 poemas, siendo esta la correspondencia más extensa que mantuvo.
Una de sus citas más recordadas proviene de una carta dirigida a un primo o prima no identificados, según investigaciones de citas históricas, escrita en 1874. En ella, Dickinson afirmó: “Con los años no nos hacemos más viejos, sino más nuevos cada día”. Esta frase apareció publicada en 1894, en el segundo volumen de Letters of Emily Dickinson, editado por Mabel Loomis Todd, quien mantuvo una relación con Austin Dickinson, hermano de la autora. Loomis Todd, al editar las cartas, eliminó cualquier rastro de la relación sáfica entre Emily y Susan.
La cita se encuentra en una carta escrita en 1874
En la misma carta, Dickinson escribió:
“El afecto es como el pan: pasa desapercibido hasta que morimos de hambre; entonces soñamos con él, cantamos sobre él y lo pintamos, mientras cualquier niño de la calle tiene más del que puede comer. Con los años no nos hacemos más viejos, sino más nuevos cada día”.
Nacida el 10 de diciembre de 1830 en Amherst, Massachusetts, Emily Dickinson creció en una familia acomodada. Su padre, Edward Dickinson, era abogado y político. Recibió una educación poco común para las mujeres de su época en la Amherst Academy y luego en el Mount Holyoke Female Seminary. Con el tiempo, se fue aislando progresivamente de la vida social y centró su existencia en la escritura y el intercambio epistolar, especialmente entre 1858 y 1865.

Por su parte, Susan Gilbert quedó huérfana siendo niña y se mudó a vivir con familiares en Amherst, donde conoció a Emily durante la adolescencia. Forjaron una amistad profunda que duró toda la vida. En 1856, Susan se casó con Austin, el hermano mayor de Emily, y se estableció en The Evergreens, la casa familiar contigua a la residencia de los Dickinson.
Cuando Emily Dickinson falleció el 15 de mayo de 1886, apenas una decena de sus poemas habían sido publicados. El descubrimiento de cerca de 1.800 composiciones inéditas la colocó póstumamente entre las grandes figuras de la literatura universal. Gran parte de esa obra fue editada por Mabel Loomis Todd, quien también publicó su correspondencia.
En 1998, un reportaje de The New York Times reveló la investigación de la profesora Martha Nell Smith, quien utilizó fotografía infrarroja y procesamiento digital de imágenes para recuperar texto oculto en los manuscritos de Dickinson. El análisis demostró que al menos once poemas habían sido dedicados originalmente a Susan Huntington Dickinson, y que esas dedicatorias fueron borradas en ediciones posteriores.
Fuente: Infobae