El ascenso de la reina Suthida de Tailandia hasta el trono estuvo lejos de ser sencillo o cómodo. Antes de convertirse en la consorte de Rama X, debió sortear un escalafón que partió desde su oficio como azafata, y su ingreso a la monarquía quedó sellado por una demostración pública de sumisión, enfrentamientos cortesanos y episodios que han transformado ese vínculo en una fuente de deshonra más que de estabilidad.
El 1 de mayo de 2019, tres jornadas antes de la coronación de Maha Vajiralongkorn Bodindradebayavarangkun, más conocido como Rama X, el soberano comunicó de manera inesperada su matrimonio con Suthida Tidjai, una exazafata que luego había sido designada subcomandante de la unidad de guardaespaldas del rey y general del ejército, y que en aquel momento era prácticamente una desconocida para gran parte del país.
La ceremonia atrajo la atención internacional por una imagen que condensa el peso reverencial de dicha monarquía: Suthida se deslizó por el suelo para besar la mano de su esposo. En ese sistema cortesano, el rey no solo encarna al Estado, sino que también representa una faceta cultural y espiritual con un rango casi divino, lo que explica ese protocolo extremo.

La trayectoria de la reina Suthida
La nueva esposa obtuvo el título de reina Suthida y asumió el rol de reina consorte. Poco después, la Casa Real tailandesa divulgó sus primeros retratos oficiales: sola, con todo el protagonismo, ataviada de militar, con uniforme de gala o con el traje tradicional tailandés de seda. Suthida Tidjai, quien actualmente tiene 48 años, cursó Comunicación en la Assumption University de Bangkok y laboró como azafata de vuelo en JALways y Thai Airways. Su giro vital se produjo en 2010, cuando ingresó en las Fuerzas Armadas y emprendió una carrera militar de veloz progresión.
Esa evolución la llevó a ser comandante de la guardia del entonces príncipe heredero Maha Vajiralongkorn. Más adelante llegó a general y responsable de varias unidades de la Guardia Real, período en el que su vínculo con el heredero se fue afianzando bajo la discreción de la Casa Real. La confirmación pública de esa relación se dio con el matrimonio de mayo de 2019 en el Palacio Amphorn Sathan.
Días después fue coronada reina de Tailandia, adoptó el nombre de Suthida Bajrasudhabimalalakshana y pasó a custodiar uno de los joyeros reales más impresionantes de la dinastía Chakri. El contraste entre ese ascenso social y la vida real que posteriormente halló quedó pronto al descubierto. La figura de Rama X ya arrastraba una larga lista de escándalos, con cuatro esposas, siete hijos conocidos, tanto dentro como fuera de sus matrimonios, y una reputación muy diferente a la de su padre, Bhumibol Adulyadej, quien permaneció más de siete décadas en el trono con una popularidad masiva.

Las humillaciones a la reina Suthida
La situación de Suthida se debilitó en julio de 2019, cuando el rey nombró a su amante Sineenat, de 34 años, concubina consorte. Era la primera vez en casi un siglo que un monarca tailandés se asignaba una compañera oficial adicional a la reina. Ese ascenso duró hasta octubre de ese año. Entonces, un comunicado de Palacio informó de que Sineenat había infringido un código de conducta “imperdonable”, la acusó de deslealtad y sostuvo que era “ambiciosa”, que no comprendía las costumbres y tradiciones de la corte tailandesa y que había intentado elevarse al estatus de la reina.
La caída de la concubina no cerró la crisis. Durante la pandemia, Rama X se estableció durante meses en el Grand Hotel Sonnenbichl, en Baviera, con un harén de 20 mujeres, entre ellas Sineenat, mientras Suthida permanecía alojada en el hotel Waldegg de Engelberg, en Suiza, lejos del rey. El 1 de mayo de 2020 la pareja cumplió su primer aniversario de boda sin reunirse.

En octubre de 2020, Sineenat reapareció en escena cuando el monarca volvió unas semanas a su país con un amplio séquito. Durante esa estancia, Rama X se presentó en público con Suthida y con su concubina, a la que hizo posar junto a la reina en imágenes que numerosos medios internacionales consideraron denigrantes para la consorte. En enero de 2021, el diario alemán Bild reveló que el rey podría estar planeando coronar a su concubina como segunda reina. Suthida estuvo meses sin aparecer e incluso, en febrero de 2021, numerosos medios destacaron que no había sido vista desde diciembre.
La Casa Real tailandesa difundió a mediados de febrero de ese mismo año fotografías de la reina durante las festividades del Año Nuevo Chino para disipar las dudas. Tras las diferentes polémicas, la situación de la monarquía tailandesa se ha normalizado y se ha intentado acercar a una imagen más occidental. Por ejemplo, el pasado mes de abril, Suthida viajó por primera vez a Europa en visita oficial y debutó con tiara en territorio continental durante las celebraciones por el octogésimo aniversario del rey Carlos Gustavo de Suecia.

Allí, en el Palacio Real de Estocolmo, escogió la llamada tiara de las esfinges, una pieza de diamantes transformable en collar que perteneció en la década de 1920 a la reina Saovabha Phongsri y que también había usado la reina Sirikit en otra visita oficial a Suecia. Asimismo, participó en la coronación de Carlos III de Inglaterra y una de sus últimas apariciones fue hace tan solo unas semanas en Francia junto al presidente de la República Francesa.
Fuente: Infobae