Piña: la fruta tropical que aporta vitamina C y regula la tiroides

De sabor dulce, refrescante y con un toque ácido y tropical, la piña no solo destaca por su sabor, sino también por su aporte de nutrientes esenciales como la vitamina C y el yodo. Además, contiene sustancias no nutritivas de interés, entre ellas los ácidos orgánicos y la bromelina. Consumirla, especialmente cuando ha madurado adecuadamente, puede ser parte de una alimentación variada y equilibrada.

La piña es una de las frutas más valoradas por su contenido de vitamina C, un nutriente que contribuye a proteger las células del daño oxidativo. Esta vitamina también participa en diversas funciones del organismo, por lo que incorporar frutas como la piña ayuda a cubrir las necesidades diarias. Así, esta fruta tropical se convierte en una alternativa interesante para aumentar la presencia de frutas en la dieta diaria.

Otro de los nutrientes que destaca en la piña, según la Fundación Española de la Nutrición (FEN), es el yodo. Este mineral está relacionado con el metabolismo energético normal y con la producción de hormonas tiroideas, las cuales desempeñan un papel fundamental en el funcionamiento de la glándula tiroides y en diversos procesos del organismo. Por ello, la presencia de yodo añade un valor extra a la composición nutricional de esta fruta.

Cuando la piña alcanza una maduración adecuada, contiene aproximadamente un 11 % de hidratos de carbono, que constituyen una fuente de energía para el organismo. Sin embargo, la FEN destaca una característica importante: la piña madura satisfactoriamente en la propia planta. Durante las últimas semanas de maduración, aumentan su contenido de azúcar y principios activos. Por este motivo, las piezas recolectadas demasiado pronto pueden resultar más ácidas y pobres en nutrientes.

Unas rodajas de piña (Freepik)

Una fruta rica en vitaminas y minerales

Entre los componentes no nutritivos de la piña sobresalen los ácidos cítrico y málico, responsables en buena medida de su característico sabor ácido. Pero uno de los compuestos que más llama la atención es la bromelina, una enzima de acción proteolítica. Esta sustancia es capaz de romper las moléculas de proteínas y liberar los aminoácidos que las forman, una característica que ha convertido a la piña en una fruta especialmente conocida por su composición enzimática.

Además de su aporte de vitamina C y yodo, la piña puede contribuir a una alimentación saludable gracias a la variedad de compuestos que contiene. Su vitamina C ayuda a proteger las células frente al daño oxidativo, mientras que la bromelina participa en la descomposición de las proteínas. Asimismo, su contenido de agua y su sabor refrescante la convierten en una buena opción para consumir fruta a diario.

La piña en conserva, con moderación

No obstante, no todas las formas de consumirla ofrecen las mismas propiedades. La piña en conserva mantiene algunas vitaminas y minerales, pero pierde buena parte de su bromelina, ya que esta enzima se degrada con facilidad durante el procesamiento. Además, muchas conservas se presentan en almíbar, una solución azucarada que incrementa su contenido calórico respecto a la fruta natural.

Por tanto, la piña fresca y madura destaca como una opción saludable para incluir fruta en la alimentación cotidiana. Su combinación de vitamina C, yodo, hidratos de carbono, ácidos orgánicos y bromelina la convierte en un alimento nutritivo y refrescante. Más allá de su sabor, la piña demuestra que una fruta puede aportar una interesante variedad de nutrientes y compuestos beneficiosos dentro de una dieta equilibrada.

Fuente: Infobae

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