Maggie Civantos explora deseos ocultos en el drama familiar ‘Días de agosto’

Para Maggie Civantos, la actuación no consiste en fingir, sino en el juego de “convertir algo en verdad”. “Si volviera a nacer, volvería a trabajar de esto porque es algo que no me quiero perder, y en realidad invitaría a todo el mundo a que viviera lo que nosotros vivimos”. Actuar es, según sus palabras, una “búsqueda de la verdad”. “A veces me sale mejor, a veces peor, a veces me pierdo y a veces sale otra cosa, pero yo voy ahí e intento encontrar verdaderamente la alegría, la tristeza, el deseo o la atracción que siente el personaje”.

Esa misma entrega es la que la actriz de producciones como Vis a vis o Las chicas del cable demuestra en su nuevo filme, Días de agosto. En la cinta, interpreta a Mónica, una mujer que, después de conocer a Juan, el hijo de su pareja, con quien se encuentra en la casa familiar en la playa, comienza a experimentar una poderosa atracción hacia él. Sin embargo, esta no es la única fuente de conflicto: el joven y su padre mantienen una relación tensa, marcada tanto por el carácter caprichoso e inmaduro de uno como por los secretos y engaños del otro.

“Creo que mi personaje tiene mucha fuerza por su misterio: hay algo muy contradictorio, muy emocional en una persona que normalmente no sería emocional, en el torrente de deseo que siente”, describe Maggie Civantos. La actriz admite que lo que la convenció para unirse al proyecto fue que “no terminaba de entender” a Mónica, “y en eso había algo que me gustaba”. Esa sensación se concretó tras conversar con Chema de la Peña, el director, quien la persuadió definitivamente para formar parte de una historia en la que él mismo llevaba mucho tiempo interesado.

Un guion galardonado

David Sueiro escribió el guion de Días de agosto y se lo presentó a Chema de la Peña. Desde el principio, cautivó al director de películas como Isi/Disi: Amor a lo bestia o 23-F: La película, pero no fue hasta que el texto ganó un concurso organizado por ISII Group, Break On Time 59, que llamó a la productora Lydia Palencia para decirle: “Mira, conozco bien este guion y me apetece muchísimo hacerlo”.

Por su parte, la directora de producción de ISII Group reconoce que el guion de Días de agosto “encandiló” a todo el equipo. “Tenía esa parte de thriller, esa parte de erotismo y conflicto familiar que nos interesaba mucho”. De esta forma, la productora se encontró con una idea que reunía “todos los ingredientes para ser una gran película y además planteaba una producción ágil y sencilla, por las pocas localizaciones y los pocos personajes que tenía”.

No obstante, se tomaron el tiempo necesario para hacerlo bien, especialmente en la selección del elenco. Maggie Civantos y Roberto Álamo fueron los primeros en unirse, pero para los papeles más jóvenes se realizó “un casting muy exhaustivo” que dio como resultado la elección de Pau Simón (El refugio atómico) y Berta Galo (El nudo). Ambos intérpretes tuvieron que superar un proceso que incluyó no solo pruebas, sino también entrevistas personales con el propio De la Peña y ensayos con los veteranos. “Maggie y Roberto sabes que van a funcionar, pero, para mí, ellos dos son uno de los grandes hallazgos de la película”, asegura el director.

Pau Simón y Berta Galo en 'Días de agosto'. (ISII Group)

La carencia de inteligencia emocional en los personajes masculinos

En Días de agosto, Pau Simón y Berta Galo interpretan a la pareja joven de la casa. De vacaciones, después de terminar el curso universitario, llegan al hogar pensando que les espera un verano de amor, pasión y, sobre todo, privacidad, pero se encuentran con que el padre de Juan y su pareja también tenían planes similares. La situación es especialmente compleja para Gabriela, la joven que ve cómo su novio Juan parece odiar, primero, y acercarse, después, a esa enigmática mujer que también muestra un comportamiento muy extraño.

Galo destaca el trabajo previo de ensayos que realizaron todos los actores para equilibrar sus interpretaciones en una historia llena de tensiones y silencios. “Cada uno venía con una propuesta, y al final, siento que tuvimos una aportación muy personal todos y cada uno de nosotros para que nos sintiéramos cómodos con lo que estábamos interpretando”. Al fin y al cabo, se trata de una película donde los personajes y su carga psicológica llevan todo el peso narrativo. “Lo que más nos atraía eran esos conflictos tan humanos y cómo se desenvuelven, lo que querían contar con la película”, añade Pau Simón.

El actor, quien admite que al principio no simpatizaba mucho con su personaje (“pero la regla número uno de un actor es no juzgar”, afirma), considera que una de las claves del filme es cómo se retrata la relación paternofilial de los protagonistas. “Cuando me llegó el personaje, empecé a tener debates conmigo mismo y rebusqué en la sociedad cómo funciona esto. ¿Es un caso aislado o concreto? Te das cuenta de que, en general, existe una escasa habilidad entre los hombres para compartirse cosas. Son las mujeres las que luchan un poco con ellos para que les cuenten lo que pasa; están ahí, sosteniendo la puñetera incapacidad de ellos para decir cuatro cosas emocionales”.

Maggie Civantos y Roberto Álamo en 'Días de agosto'. (ISII Group)

“Me di cuenta de que era bonito no entender a mi personaje”

La relación entre los cuatro intérpretes principales fue muy positiva. “Es un tema que hemos comentado porque, a veces, siendo una persona más joven, se te puede dar menos voz. Están los adultos del rodaje y los niños. Nosotros también tenemos cosas que aportar a nivel creativo y de opinión y siento que aquí se nos ha dado el espacio y la voz”, agradece Berta Galo, quien no olvida la experiencia y trayectoria de sus compañeros más veteranos. “Tenemos muchísimo que aprender de ellos, pero tampoco minimicemos lo que tenemos que aportar”.

“Yo no conocía a Pau ni a Berta”, reconoce Maggie Civantos, “pero trabajar con ellos ha estado muy bien. Aparte de que son muy frescos en la forma de interpretar, creo que tienen una mirada muy natural y muy sensible. Además, personalmente, son dos amores, así que fue muy fácil y muy bonito”. Señala, en ese sentido, que trabajar con Pau Simón fue “muy fácil” porque “es un apasionado de su trabajo y está cien por cien en la escena. Él me daba mucho y podía perderme en él y perderme en cómo me mira”.

A la actriz, antes del rodaje, le daban miedo los motivos que podía tener el personaje de Mónica. Sin embargo, al final comprendió que eso era parte del reto. “Todos la juzgan de alguna manera, incluso el espectador o ella misma. Me di cuenta de que era muy bonito no entenderla. Tenía que sentirla. En la vida muchas veces hacemos cosas que no comprendemos, sino que las hacemos porque forman parte de la humanidad”.

Fuente: Infobae

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