Hace casi 28 años, el británico Karl Bushby emprendió una travesía única: dar la vuelta al mundo a pie, sin usar ningún medio de transporte, con la meta de regresar a su hogar en Hull, Inglaterra. Su punto de partida fue Punta Arenas, en el extremo sur de Chile, y desde entonces ha recorrido decenas de miles de kilómetros. Ahora, en la recta final, planea llegar a su ciudad natal hacia fines de 2026, según reportes de The Hull Story.
En 1998, cuando tenía 28 años, Bushby acababa de dejar el Regimiento de Paracaidistas británico y decidió iniciar la Expedición Goliat. Su regla fundamental fue clara: “Recorrer cada metro por sus propios medios, ya sea caminando, trepando, nadando o arrastrándose”. Esa norma le ha exigido rehacer trayectos cuando detenciones o traslados forzados interrumpían la continuidad.
Las cifras varían según el registro: un relevamiento del 6 de junio de 2026 indica más de 49.110 kilómetros recorridos, con 900 kilómetros pendientes para alcanzar el Reino Unido. Otras fuentes cercanas a la expedición elevan la distancia a 58.000 kilómetros.

Bushby ha cruzado 25 países, desde la Patagonia y el desierto de Atacama hasta selvas, montañas, rutas de Asia Central y zonas árticas. Para sostener el viaje, dependió de comunidades locales, donaciones y patrocinios.
Uno de los momentos más duros fue el Tapón del Darién, la selva entre Colombia y Panamá, donde enfrentó peligros geográficos y de seguridad, además de un arresto por ingresar en áreas no autorizadas. Tras ser liberado, volvió al punto donde lo habían retirado para repetir a pie esa sección.
En 2006, cruzó el estrecho de Bering entre Alaska y Rusia en pleno invierno. Su padre, Keith Bushby, describió la experiencia: “el estrecho de Bering en invierno es un tren de carga en movimiento de hielo triturado y roto”, y señaló que en algunos tramos fue necesario nadar entre bloques de hielo.

A las dificultades físicas se sumaron trabas burocráticas. El paso por Rusia generó problemas migratorios, y la pandemia de coronavirus retrasó aún más la fecha de llegada, que originalmente se estimaba en 12 años.
En otro episodio notable, Bushby cruzó a nado el mar Caspio para llegar a Azerbaiyán, evitando Rusia e Irán. El tramo, de cerca de 288 kilómetros (algunas fuentes lo aproximan a 300), le tomó 31 días; usó una embarcación solo para descansar, sin contarla como avance.

Bushby ha declarado que el objetivo no es solo llegar, sino cubrir cada metro por su propio esfuerzo. Por eso rehízo segmentos completos tras arrestos o interrupciones. En su sitio web y redes sociales documentó cada etapa, obstáculo y cambio de ruta, mostrando que la Expedición Goliat ha sido un recorrido condicionado por migración, conflictos y decisiones personales.
En la etapa final, su atención está en el último obstáculo: llegar a Calais, Francia, y obtener permiso para cruzar por el túnel de servicio del Eurotúnel. Si no lo consigue, evalúa nadar los 33,7 kilómetros del Canal de la Mancha, el último desafío antes de Hull.
Fuente: Infobae