Vacaciones online: cómo evitar estafas al reservar en verano

Agosto se ha convertido en el mes de mayor actividad para los ciberdelincuentes que operan en el sector turístico. Según datos del Banco de España, el fraude en pagos con tarjeta o transferencia encabezó las reclamaciones el año pasado, y la mayor parte de las pérdidas se concentra precisamente en la temporada estival. Entre los métodos más comunes están las plataformas de alquiler de casas que simulan ser oficiales, alojamientos que nunca existieron y mensajes que exigen un pago extra.

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha advertido sobre un repunte de estos engaños en las últimas semanas. El patrón se repite: el usuario llega a una web desconocida a través de un buscador o un anuncio, confirma la reserva y ahí es cuando los estafadores actúan. El uso del móvil agrava el riesgo, porque la pantalla pequeña dificulta verificar si la dirección web del enlace corresponde realmente al sitio oficial.

Qué revisar antes de introducir los datos de tu tarjeta

Lo primero, antes de pagar, es comprobar que la web utiliza una conexión segura. Eso significa que en la barra del navegador deben aparecer el símbolo del candado y el prefijo “https”. Pero eso no es suficiente. La pasarela de pago debe ser reconocible y estar certificada bajo el estándar PCI-DSS, y el proceso debe solicitar una autenticación reforzada —ya sea un código por SMS, una notificación en la app del banco o verificación biométrica como la huella digital—, según explica Jorge Sorial, gerente en España de Craftgate. La normativa europea exige aplicar esta autenticación en la mayoría de las compras online, por lo que su ausencia en una reserva de importe elevado es una señal de alarma.

Un teléfono móvil con una alerta bancaria por actividad sospechosa, una tarjeta y un papel para un código de reclamo ilustran la prevención de fraude digital. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cuando se trata de un comercio que no se conoce y que probablemente no se vuelva a usar, la tarjeta es preferible a la transferencia bancaria. Si el servicio no se presta o el cargo resulta fraudulento, el banco puede gestionar la devolución del importe. Una transferencia enviada, en cambio, es prácticamente irrecuperable sin la colaboración del receptor. Del mismo modo, los expertos recomiendan rechazar la opción de guardar los datos de la tarjeta en webs de reserva puntual, pues cuantos menos sitios almacenen esa información, menor es la exposición ante una posible brecha de seguridad. Cuando esté disponible, pagar con billeteras digitales como Apple Pay o Google Pay elimina ese riesgo, porque el comercio nunca accede al número real de la tarjeta.

El fraude que llega después de confirmar la reserva

Uno de los fraudes que más ha crecido en los últimos meses es el llamado “secuestro de reservas”. El Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) ha detectado mensajes en los que los estafadores se hacen pasar por el hotel o la plataforma de reservas utilizando datos reales del cliente: nombre, fechas de estancia o número de reserva. El mensaje comunica un supuesto problema y pide un pago adicional para mantener la reserva. Ante cualquier comunicación de este tipo, la recomendación es no pulsar ningún enlace y contactar directamente con el alojamiento a través de sus canales oficiales. El hecho de que el mensaje incluya información verídica no garantiza su legitimidad.

Durante el viaje, activar las alertas de movimientos en la app bancaria permite detectar cualquier cargo no autorizado con la mayor rapidez posible. Algunos cargos fraudulentos no aparecen hasta varios días después de realizarse, por lo que revisar el extracto al regreso es una práctica igual de recomendable. Si se facilitan datos bancarios por error, el banco debe ser el primer contacto, y conviene conservar capturas de pantalla, números de teléfono y cualquier otro rastro del intento de fraude para presentar una denuncia.

Fuente: Infobae

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