La vivienda del cantante Usher en Atlanta fue pensada como un espacio donde el arte contemporáneo, los recuerdos familiares y la decoración conviven en armonía. El intérprete de R&B y pop, ganador de ocho premios Grammy, abrió las puertas de su hogar en un episodio de la serie Open Door de Architectural Digest. En el video, recorrió distintas áreas de la propiedad y detalló las ideas que guiaron su transformación.
Un hogar diseñado con arte y biografía

Para este proyecto, Usher contó con la diseñadora Nicole Fuller, quien ha trabajado con él en otras casas. La propiedad, de estilo georgiano y fachada de ladrillo blanco, fue adaptada para la vida diaria de la familia. Incluye zonas de descanso, juego y meditación, así como áreas dedicadas a la música, la barbería, el deporte y las reuniones sociales.
El propósito no fue exhibir las obras como en un museo, sino integrarlas en espacios de uso frecuente. Por toda la residencia aparecen piezas de Gordon Parks, Rashid Johnson, Rick Lowe, Julian Schnabel, Yoshitomo Nara y Daniel Arsham, ubicadas en vestíbulos, salas, dormitorios, jardines y pasillos.

Colección, historia afroamericana y toques personales
El diseño tuvo como punto de partida una serie de retratos de Gordon Parks colocados en la entrada. Una de esas imágenes muestra a una mujer negra y un niño frente a una entrada segregada en unos grandes almacenes de Mobile, Alabama, en 1956. Esa obra marcó la paleta de colores, la atmósfera y el tono general de la casa.

Usher ha pasado años coleccionando arte contemporáneo y una de sus prioridades ha sido adquirir y encargar trabajos de artistas negros. Una de sus primeras compras importantes, a los 21 años, fue una obra del muralista Retna.
A esto se suman elementos vinculados con su historia familiar. En una sala se encuentra el piano de su abuela Tina, junto a una ventana en forma de cruz donde se exhiben flores de su funeral. En el comedor hay un panel de concreto con las huellas de las manos de todos los integrantes de la familia, incluyendo las de su perra Scarlett. En otra habitación, los dibujos de su hijo Naviyd y los trabajos de su hija Sovereign fueron colocados en el techo como mural.

Ambientes para convivir con las obras
La casa distribuye el arte entre espacios de alto uso diario. Hay una sala en tonos lavanda con una instalación de televisores vintage armada por Jennifer Goicoechea Raymond, esposa del cantante, donde se reproducen videos familiares y momentos de la cultura popular. En el jardín, una escultura llamada Peace Head, de Yoshitomo Nara, ocupa un sector de contemplación cerca de la piscina.
El recorrido interior incluye una barbería con una obra encargada a Lauren Halsey, una galería de esculturas con la pieza Snub Cube de Anthony James, una sala multimedia con fotografía de Steven Klein. Además, un salón privado donde se exhiben objetos de su carrera, entre ellos 8 premios Grammy, un premio BET y un objeto conmemorativo de su participación en el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl de 2024.

También hay intervenciones ligadas al mobiliario. Una de las piezas más significativas es un sillón tapizado en vinilo que retoma la imagen del clásico sofá cubierto con plástico, reinterpretado como objeto de reunión y uso cotidiano. Esta decisión conecta una referencia doméstica frecuente en hogares afroamericanos con una nueva lectura dentro del diseño interior.
Espacios familiares, juego y vida cotidiana

El proyecto reserva áreas específicas para los hijos del músico. Una sala de juegos con pared de peluches armada a partir de juguetes de la familia, una habitación de espuma para jugar, un pequeño escenario y dormitorios donde conviven piezas de arte, objetos personales y referencias musicales. En el cuarto de Naviyd aparecen una lámina de Jeff Koons, un dibujo de Michael Jackson y elementos ligados a la adolescencia, como monopatines y portadas de discos.
En el dormitorio de Sovereign, los dibujos de la niña fueron trasladados al techo con mariposas, nubes, arcoíris y helados. Fuller comentó que el arte está hecho para convivir con él, una idea que ordena el conjunto del proyecto: las obras no ocupan la casa como piezas distantes, sino como parte de la vida doméstica.

La casa de Atlanta es la cuarta que Usher desarrolló junto a Fuller. El recorrido la presenta como una síntesis entre colección, memoria, diseño y uso familiar, con obras repartidas entre interiores y jardín, y con una premisa constante: que el arte permanezca dentro de la rutina y no fuera de ella.
Fuente: Infobae