Un apasionado coleccionista de Nintendo, reconocido a nivel nacional, tomó un vuelo hacia California con 97 cartuchos de videojuego en su equipaje de mano, sintiendo el sudor frío al pasar los controles del aeropuerto, con el objetivo de que expertos certificaran lo que tenía entre manos: la colección más excepcional y mejor preservada de Super Mario Brothers Duck Hunt jamás registrada.
El descubrimiento se produjo en Waukesha, Wisconsin, en las afueras de Milwaukee, y ha sacudido el mundo del coleccionismo de videojuegos retro.

Jason Ganos, editor de Nintendo Wire —un servicio informativo especializado en Nintendo con más de una década de experiencia y un fanático tatuado de la marca— describió el instante en que abrió la caja como “sacar el Santo Grial”. Los cartuchos, un total de 97, se hallaban en un estado “absolutamente prístino”, según sus declaraciones a NBC News.
El origen del hallazgo en un depósito de Wisconsin
La historia se remonta a algunos años atrás, cuando Kevin Braun, propietario de la tienda de cultura pop One Stop Wonders en Waukesha, solicitó a Ganos ayuda para vender mercancía variada: juegos comunes de Nintendo y cartas de Pokémon. En ese contexto, Braun mencionó casi al descuido que tenía una caja de cartuchos de Mario almacenada en un depósito.

Braun había adquirido esos cartuchos a un cliente cuya familia los conservaba como si fueran chatarra metálica, sin imaginar su valor real. Ninguna persona en la cadena de posesión los trató como objetos de valor, lo que explica su excepcional estado de conservación, según informa NBC News.
¿Qué hace únicos a estos cartuchos a nivel mundial?
El dato que transforma esta colección en algo sin precedentes es su fecha de fabricación: 1993. Nintendo había descontinuado el paquete Super Mario Brothers Duck Hunt en 1991, dos años antes. La existencia de copias nuevas, sin circular y de una variante hasta ahora desconocida del juego —lanzado originalmente en 1988— es algo que Ganos y Braun no logran explicar completamente.

Las dos teorías que barajan son:
- Que los cartuchos fueron fabricados como reemplazos de garantía para unidades defectuosas.
- Que formaron parte de un lote con algún minorista que nunca se materializó.
Ninguna de estas hipótesis ha sido confirmada. Lo que es seguro es que representan la última fecha de producción conocida del título, un factor que eleva su rareza a otro nivel.
El viaje hacia California y la certificación profesional
Ganos no perdió tiempo. Reservó un vuelo de inmediato y abordó el avión con los 97 cartuchos en su equipaje de mano. “¿Por qué llevas 97 pequeñas placas de circuito en tu carry-on?”, recordó haberse preguntado nerviosamente al pasar por el control de la TSA, según NBC News.
Al llegar a California, se reunió con especialistas de Professional Sports Authenticator (PSA) video games, la entidad de referencia para la certificación de videojuegos coleccionables. El resultado fue histórico: 5 de los 97 cartuchos obtuvieron una calificación perfecta de 10, la primera vez en la historia que un cartucho de NES alcanza ese puntaje máximo en PSA.

“Creo que va a haber una significación histórica para los 10s”, declaró Ganos a NBC News. “Es el juego de la infancia de tanta gente, y nunca antes había existido un 10 en un cartucho de NES”.
La subasta y los lotes disponibles
La mayoría de los cartuchos saldrán a subasta este viernes en Golden Pop’s Culture Auction, en una venta en línea que se extenderá hasta el 9 de septiembre. Sin embargo, Ganos y Braun no pondrán todo en venta.
De los 5 cartuchos con puntuación perfecta, solo tres ingresarán al remate. Cada uno se quedará con una copia calificada con 10, además de varios ejemplares con puntajes en los 9 altos.
Valor estimado y perspectivas del mercado retro
Ganos se niega a dar un precio estimado. Los cartuchos ultrarros con historiales de producción atípicos pueden alcanzar cifras de seis o siete dígitos en el mercado coleccionista, al igual que los cómics o las cartas deportivas en estado impecable. Pero Ganos reconoce que estos 97 ejemplares no tienen comparación directa con nada que haya visto antes.

“Podrían valer cientos, miles o decenas de miles”, dijo a NBC News, sin dar más detalles.
Los compradores podrán jugar con los cartuchos si así lo desean, aunque Ganos espera que su estado prístino se conserve. “Encontrar cosas sin circular es simplemente muy emocionante para mí”, manifestó. “‘Mario Duck Hunt’ fue el primer videojuego que jugué en mi vida. Fue una parte enorme de mi infancia”.
Una vez que concluya la venta actual, Braun y Ganos tienen previsto organizar una segunda subasta con fines benéficos con parte de los cartuchos restantes. Los detalles de esa iniciativa aún no se han revelado.
Fuente: Infobae