La forma de medir la inflación en Ecuador cambia. Desde julio de 2026, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) aplica una nueva estructura metodológica para calcular el Índice de Precios al Consumidor (IPC), con una canasta que busca reflejar mejor en qué gastan actualmente los hogares ecuatorianos.
Los primeros resultados oficiales con la nueva base se conocerán en agosto.
El cambio responde a una realidad sencilla: las familias ya no consumen de la misma manera que hace una década. Servicios de internet, plataformas audiovisuales, aplicaciones de inteligencia artificial, consultas psicológicas y nuevos tratamientos médicos son algunos de los gastos que han ganado espacio en el presupuesto familiar.
¿Por qué cambia la forma de calcular la inflación?
El Índice de Precios al Consumidor mide la evolución de los precios de un conjunto representativo de bienes y servicios adquiridos por los hogares. Sin embargo, los hábitos de consumo cambian con el paso de los años y, por esa razón, la canasta utilizada para medirlos también necesita actualizarse.
Jorge García Guerrero, exdirector del INEC, explica que el proceso consiste, entre otros aspectos, en revisar los productos que han perdido importancia y aquellos que ahora tienen mayor presencia en el consumo de las familias.
“Lo que se hace es una actualización de los productos que se han dejado de consumir y los que se consumen como efecto de la evolución natural de los hábitos de consumo”, señala.
Entre los nuevos bienes y servicios que se tomarían en cuenta constan medicamentos para el tratamiento de enfermedades catastróficas como el cáncer, consultas psicológicas, suscripciones a internet, plataformas audiovisuales, aplicaciones de inteligencia artificial, taxis, servicios religiosos y freidoras de aire, entre otros.
De la leche y el pan, a las plataformas
La actualización no se decidió de un momento a otro. García explica que forma parte de procesos estadísticos posteriores al último Censo de Población y Vivienda, que permiten incorporar nuevos marcos de investigación y conocer cómo ha cambiado la realidad de los hogares.
Una de las herramientas utilizadas es la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares Urbanos y Rurales (ENIGHUR), que recopila información para determinar los actuales patrones de consumo.
La actualización resulta clave porque mantener una canasta antigua puede dejar fuera gastos que hoy son cotidianos o tienen un peso significativo en el bolsillo de las familias.
“Por ejemplo, el pago de internet, aplicativos de inteligencia artificial, otros atados al cuidado de las mascotas que ahora se consumen con mayor cantidad o que impactan más en el presupuesto de las familias de lo que pudieron haber hecho en el levantamiento de 2014”, explica García.
¿Los nuevos productos harán subir la inflación?
No necesariamente. La incorporación de un producto o servicio al IPC no significa que la inflación aumentará automáticamente.
Su efecto dependerá principalmente de dos factores: cuánto varíe su precio y qué peso tenga ese gasto dentro del presupuesto promedio de los hogares.
Cada bien o servicio recibe una ponderación de acuerdo con su importancia en el consumo familiar. Un producto comprado frecuentemente o que absorbe una parte importante de los ingresos tendrá mayor capacidad de incidir en el indicador.
García pone como ejemplo dos extremos. Comprar un vehículo no es algo que una familia haga todos los días, pero representa un desembolso considerable. En cambio, productos como pan, leche y huevos, o el pago de pasajes, tienen precios individuales menores, pero se consumen con mucha mayor frecuencia.
Por eso, para calcular el IPC importa tanto qué compran los ecuatorianos como cuánto dinero destinan a esas compras.
El IPC cambia después de más de una década
Según el INEC, la actualización permitirá modificar las ponderaciones, la lista de productos y otros componentes metodológicos. El nuevo IPC tendrá como periodo base julio de 2025-junio de 2026 = 100.
Hasta junio de 2026, la inflación se calculó con la metodología cuya base correspondía a 2014 y que consideraba una canasta fija de 359 productos.
La diferencia temporal es importante: en más de una década aparecieron nuevos servicios, tecnologías y formas de consumo, mientras otros gastos perdieron relevancia dentro de los hogares.
En agosto se conocerá la inflación con la nueva metodología
El IPC correspondiente a julio ya será calculado con la nueva base y sus resultados se conocerán hasta el décimo día laborable de agosto de 2026, de acuerdo con el calendario estadístico.
García advierte que el cambio metodológico puede generar diferencias respecto de las mediciones anteriores. Por ello, será importante distinguir entre una variación provocada por los precios y aquella relacionada con la actualización de la estructura utilizada para medirlos.
El experto considera además que el cambio abre otra discusión: qué ocurrirá con la composición de las canastas Familiar Básica y Vital y si estas reflejan adecuadamente los actuales niveles de gasto y los umbrales utilizados para analizar las condiciones económicas de los hogares.
Como punto de referencia, en junio de 2026 la inflación mensual fue de 0,79 %, la anual alcanzó 1,65 % y la acumulada se ubicó en 1,39 %. Con los parámetros anteriores, la Canasta Familiar Básica tuvo un costo de USD 824,85.
La actualización del IPC busca, precisamente, reducir la distancia entre las estadísticas y la vida cotidiana: medir una economía en la que siguen pesando el pan, la leche y los pasajes, pero en la que también forman parte del presupuesto familiar el internet, las plataformas digitales o nuevos tratamientos médicos y hasta las aplicaciones.
Radio Pichincha
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