Tras el fallecimiento de Jorge Messi, se ha conocido un relato que permaneció en la sombra durante años: la creación y promoción de un programa de capacitación en trasplante de médula ósea pediátrico que revolucionó la atención sanitaria en Rosario y permitió que el hospital de la ciudad alcanzara los 100 procedimientos en pacientes sin cobertura médica.
La historia fue compartida por el médico Jorge Tartaglione en el programa La Nación+. Según su relato, el padre de Lionel Messi se presentó ante el municipio de Rosario con la intención de financiar terapias para niños con déficit de hormona de crecimiento, la misma afección que su hijo había enfrentado en su niñez. Sin embargo, desde el gobierno local le indicaron que ya contaban con la infraestructura necesaria para atender esos casos y le formularon una petición distinta: ¿podría colaborar en la capacitación de médicos especializados en trasplantes de médula ósea? Jorge aceptó y los resultados superaron todas las previsiones.
A través de la Fundación Leo Messi, estableció contacto con los especialistas del área, los escuchó detenidamente y diseñó un proyecto de formación continua en conjunto con el equipo de trasplante pediátrico del Hospital Universitario Vall d’Hebron de Barcelona, reconocido mundialmente en esta especialidad. El hematólogo pediatra del hospital Victor Vilela de Rosario, Juan Di Santo, fue uno de los profesionales que participó en el programa y narró en el ciclo La Inmensa Minoría, de Radio con vos, el impacto de aquella experiencia.
Una capacitación que abarcó a todo el equipo
“Al principio la formación era solo para el jefe y subjefe del sector, pero Jorge lo hizo más abarcativo”, relató Di Santo. El programa terminó por incluir a hematólogos, pediatras clínicos, enfermeros y hemoterapistas, todos los integrantes del equipo que posteriormente aplicarían esos conocimientos en Rosario.
Lo que Di Santo describió a continuación reveló un nivel de compromiso poco esperado en alguien con la agenda pública de la familia Messi. “Él no solamente brindaba apoyo económico, sino que se ocupaba personalmente de todos los detalles”, explicó el médico. Jorge coordinaba las rotaciones con el Vall d’Hebron, gestionaba los traslados, el alojamiento y cada trámite administrativo. “Siempre estuvo presente, preocupado por el bienestar de cada uno de los profesionales que iban durante meses a Barcelona”, agregó Di Santo.
La familia entera se involucró en la iniciativa. Cuando Di Santo viajó a Barcelona, no llegó solo a una ciudad desconocida: uno de los hijos de Jorge Messi lo esperaba en el aeropuerto, lo trasladaba y permanecía atento a cualquier necesidad que surgiera. “Su familia le ponía el cuerpo al proyecto”, señaló el médico, en una frase que resume el espíritu de toda la obra.
Un objetivo claro: devolver el conocimiento a Rosario
La meta que Jorge tenía en mente era precisa y no se limitaba a la capacitación individual. “Él quería que todo ese conocimiento volviera a Rosario, y que todo este equipo fuese un vehículo para poder transmitir el conocimiento a otros profesionales, y que lo pudiésemos aplicar en niños que requieran este tipo de tratamiento y que no tengan cobertura social”, explicó Di Santo en La Inmensa Minoría. No se trataba de un gesto aislado, sino de una cadena de formación que se mantuviera en el tiempo.
Esa cadena funcionó con creces. El hospital rosarino logró realizar 100 trasplantes de médula ósea, una cifra que Di Santo destacó al recordar que, antes de la existencia del programa, esa capacidad simplemente no estaba al alcance de los niños de la ciudad que carecían de obra social.
La historia salió a la luz en medio de la conmoción mundial por la emotiva carta que Lionel le escribió a su padre. “Pa, todavía no puedo creer que te hayas ido. No caigo, o mejor dicho, no quiero caer”, comenzó el astro argentino. “Se me hace muy difícil imaginarme que ya no te voy a ver más, que no vamos a hablar más. Sé que estabas sufriendo y que es lo mejor, pero te fuiste muy pronto. Todavía nos quedaba mucho por disfrutar juntos”, expresó.
“Te voy a extrañar mucho, pero siempre vas a estar presente, y sobre todo en la educación de mis hijos, porque les enseño y los educo como ustedes lo hicieron conmigo. Descansá en paz y cuidanos desde arriba como lo hacías acá. Gracias por todo. Te amo, pa”, concluyó Lionel en su despedida.
Fuente: Infobae