Un reciente estudio científico publicado en la revista Fruit Research ha logrado identificar un gen directamente vinculado con el patrón de floración del aguacate (palta), un descubrimiento que podría agilizar la selección de variedades en un cultivo donde la polinización es un factor determinante del rendimiento.
La investigación, que cuenta con el respaldo de una ficha técnica del Servicio de Investigación Agrícola del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA-ARS), logró localizar en el cromosoma 10 una región asociada a los dos grandes tipos de apertura floral del árbol y propuso un candidato genético denominado PaDSPD para explicar esa diferencia.
El punto de partida del estudio fue netamente productivo. La palta necesita una sincronización precisa entre las flores que reciben polen y las que lo liberan, y esa coordinación varía entre los distintos cultivares.

Durante años, botánicos y productores han observado horarios de apertura distintos entre materiales, una diferencia que incide directamente en las posibilidades de polinización exitosa.
La novedad del trabajo radica en ofrecer una base molecular para ese comportamiento. No se trata de un «cambio de sexo» del árbol, sino de una regulación temporal en flores que conservan tanto órganos femeninos como masculinos.
Para el mejoramiento del cultivo, esta precisión es fundamental porque permite estudiar con mayor detalle un rasgo que influye en la compatibilidad entre plantas y en el desarrollo de nuevas variedades.
El problema que busca resolver el estudio
La flor del aguacate es hermafrodita, es decir, reúne en una misma estructura las partes que reciben polen y las que lo producen. Sin embargo, no activa ambas funciones al mismo tiempo.

Primero se abre en fase femenina y más tarde vuelve a abrirse en fase masculina. Este desacople temporal favorece la polinización cruzada y reduce la autofecundación.
El estudio describe dos patrones principales. Los cultivares de tipo A abren como femeninos por la mañana del primer día y como masculinos en la tarde del segundo. Los de tipo B lo hacen como femeninos por la tarde del primer día y como masculinos a la mañana siguiente.
La ficha técnica del USDA-ARS añade que este sistema de floración promueve la polinización cruzada y se asocia con mayor rendimiento en algunos cultivares.

Ese patrón recibe el nombre de dicogamia protógina sincrónica diurna, una expresión botánica que se refiere a la separación temporal entre la función femenina y la masculina a lo largo del día.
Para la producción, el punto relevante es otro: si las ventanas de apertura no coinciden con suficiente precisión, la disponibilidad de polen y la receptividad de las flores pueden no superponerse del modo más favorable.
El hallazgo genético y sus alcances
El avance central del estudio consistió en ubicar una región de 20 kilobases del cromosoma 10 asociada con los tipos de floración A y B.

Según se detalla en la investigación, los marcadores significativos quedaron concentrados en un solo gen que codifica un factor de transcripción de tipo MYB, una proteína reguladora que controla la actividad de otros genes. Los autores denominaron a ese gen PaDSPD.
Para llegar a ese resultado, el equipo analizó 153 materiales genéticos de palta y sumó pruebas en poblaciones de cría con distintos tipos de floración.
El trabajo señala que
«todos los marcadores significativos quedaron delimitados en un solo gen»
, según se detalla en el estudio. La ficha técnica del USDA-ARS resume el mismo punto y afirma que los científicos identificaron, con millones de marcadores moleculares, el gen que controla el tipo de floración de la palta.

El trabajo también detectó una regularidad hereditaria. El tipo A apareció siempre como heterocigota, una condición en la que un organismo porta dos versiones distintas de un gen, mientras que el tipo B apareció como homocigota, con dos copias iguales.
El paper señala una proporción modificada de 2:1 entre tipo A y tipo B y plantea que una de las combinaciones homocigotas podría ser letal. Esa hipótesis forma parte del estudio y los autores aclaran que harán falta ensayos funcionales para establecer la causa de ese efecto.
Ese punto obliga a mantener cautela. El estudio propone un gen candidato con evidencia consistente, pero no presenta una demostración definitiva del mecanismo biológico completo.

También reconoce que todavía se necesitan validaciones experimentales para confirmar de qué manera ese gen interviene en la apertura floral y en la alternancia entre fases reproductivas.
Importancia fuera del laboratorio
La utilidad potencial del hallazgo aparece en el mejoramiento del cultivo. En la palta, identificar temprano el tipo de floración puede ahorrar años de trabajo, porque los árboles obtenidos por semilla tardan en alcanzar la madurez reproductiva. Si ese rasgo puede anticiparse con marcadores genéticos, la selección de nuevas variedades se vuelve más directa.
Según se detalla en el estudio, los marcadores desarrollados
«permitieron distinguir con precisión total los tipos A y B»
en los materiales analizados y en poblaciones evaluadas por los investigadores. En términos prácticos, se trata de señales en el ADN que permiten reconocer qué patrón floral tiene una planta antes de que florezca.

La ficha técnica del USDA-ARS agrega que esa herramienta puede servir para programas de mejoramiento orientados a ordenar cruces y aumentar la eficiencia de la polinización.
El trabajo no presenta ese avance como una solución cerrada para el rendimiento ni para los problemas de producción, pero sí como una forma más precisa de anticipar un rasgo que hasta ahora dependía sobre todo de observar la flor cuando el árbol ya había llegado a la etapa reproductiva.
Fuente: Infobae