Los astronautas españoles Pablo Álvarez y Sara García, miembros de la Agencia Espacial Española (ESA), expresaron su entusiasmo durante la previa del eclipse solar que pudo apreciarse este miércoles en territorio español.
“¡Qué punky no mirar el teléfono y disfrutar de algo único!”, exclamó Sara García durante una mesa redonda realizada en el Observatorio de Yebes (Guadalajara), punto oficial de monitoreo del fenómeno.
La también bióloga molecular reconoció que el eclipse representa una “oportunidad idónea” para investigaciones científicas, pero hizo hincapié en “la parte humanística” del evento astronómico. Destacó que existen “pocas ocasiones” en que la sociedad completa se sienta entusiasmada por algo tan singular y todos miren “en la misma dirección”, sintiendo cómo desciende la temperatura y callan los pájaros. “Esa es la parte bonita y única”, afirmó.
García comparó el eclipse con el instante en que vislumbró la posibilidad de convertirse en astronauta: “Son cosas que pasan quizás una única vez en la vida, como este eclipse; hay que aprovechar ciertas oportunidades si te ilusionan”. Relató que su labor diaria no está vinculada al espacio, sino a la investigación contra el cáncer, pero al conocer la convocatoria de la ESA decidió presentarse. “Me llamó la atención y decidí intentarlo”, señaló.
Asimismo, valoró que cada astronauta “tenga su propio bagaje profesional”, lo que enriquece las perspectivas del equipo. “Yo como bióloga molecular tengo experiencias en el laboratorio que me han entrenado la mente y la forma de trabajar; un astrofísico o piloto las tiene de otra manera. Un astronauta debe aprender de todo cuando le asignan una misión”, explicó.
Por su parte, Pablo Álvarez reveló que a los once años ya había marcado en su calendario el 12 de agosto de 2026 para presenciar el eclipse total de Sol. “Estuve investigando y este lo tenía marcado desde entonces porque pasaba por encima de mi ciudad, León”, aseguró.
El astronauta comentó que nunca había observado un eclipse en la franja de totalidad, pero de niño presenció uno “en el 99% en un pueblo de León”, sin las gafas adecuadas. “Le quité unas gafas de soldar a mi abuelo, algo que no se debe hacer, y nadie me pudo parar para verlo”, recordó.
Álvarez también habló sobre su vocación: “De pequeño quería ser astronauta, piloto, marinero; quería explorar y aprender. Es muy difícil llegar, pero creo que me di cuenta de que quería ser astronauta siendo un niño de 30 años. Y aquí estamos, nunca es tarde para dejar de soñar”, concluyó.
Fuente: Infobae