Un nuevo revés sacude el programa espacial de China. Un cohete Larga Marcha 7A, que llevaba a bordo un satélite de comunicaciones, sufrió una «anomalía de vuelo» que derivó en su destrucción momentos después del lanzamiento. Así lo confirmó la agencia estatal de noticias Xinhua, tras la difusión de videos que mostraban la explosión en pleno aire.
El fallido despegue ocurrió el lunes a las 20:02 hora local de Beijing (12:02 GMT) desde el Centro de Lanzamiento Espacial de Wenchang, ubicado en la provincia insular de Hainan, al sur del país. La nave transportaba el satélite de comunicaciones Zhongxing-4B, también conocido como ChinaSat-4B. Según la agencia oficial, la falla se presentó cuando el cohete ya estaba en vuelo y las causas del siniestro aún se investigan.


Imágenes captadas por testigos y difundidas en redes sociales muestran el instante preciso en que el cohete se convierte en una bola de fuego aproximadamente 85 segundos después del despegue. Tras la explosión, una densa nube de humo gris quedó suspendida en el aire mientras los restos del aparato caían a tierra. Medios internacionales como Channel NewsAsia de Singapur también publicaron registros visuales del suceso, donde se ve a grupos de personas observando atónitas la escena.
Segundo fracaso del modelo Larga Marcha 7A
Este incidente marca la segunda vez que este modelo de cohete falla en su misión. La primera ocasión fue durante su vuelo inaugural en marzo de 2020, cuando otra anomalía en pleno vuelo impidió que la misión se completara, de acuerdo con reportes previos de Xinhua. Tras aquel percance, el cohete logró regresar al espacio exitosamente un año después y acumuló más de una docena de lanzamientos sin problemas hasta el accidente de este lunes, según los registros oficiales.
Un duro golpe a las aspiraciones espaciales de Pekín
China ha invertido miles de millones de dólares en los últimos años para materializar lo que el presidente Xi Jinping denomina el «sueño espacial» del país. Este accidente ocurre apenas semanas después de que la nación asiática lograra un hito significativo: aterrizar con éxito un cohete reutilizable por primera vez en julio, un avance clave tanto para reducir costos de lanzamiento como para sus planes fuera de la órbita terrestre.
El gigante asiático tiene como meta enviar astronautas a la Luna antes de 2030, un objetivo que también persigue Estados Unidos mediante su programa Artemis. En medio de la polémica, el magnate Elon Musk, director ejecutivo de SpaceX, se pronunció en la red social X señalando que «los cohetes son increíblemente difíciles» y deseó a los responsables del programa chino «una rápida recuperación» tras el percance.
Fuente: Infobae