Resonancia magnética de la UNAM detecta daño en fibras cerebrales

Un equipo de especialistas del Instituto de Neurobiología de la UNAM en Querétaro, liderado por Luis Concha Loyola, confirmó la utilidad de la resonancia magnética sensible a difusión para detectar la degeneración de las fibras nerviosas y reconstruir, sin procedimientos invasivos, las conexiones que hacen posible la comunicación neuronal en el cerebro.

La investigación demostró que esta técnica, junto con la tractografía, permite identificar lesiones en regiones donde las fibras se entrecruzan, una dificultad que antes limitaba la confiabilidad de los análisis.

Para comprobar su aplicación clínica, el equipo revisó más de 2 mil expedientes médicos y eligió a 31 pacientes con glaucoma asimétrico, además de un grupo de control del mismo tamaño con personas sanas.

Concha Loyola, responsable del Laboratorio Nacional de Imagenología por Resonancia Magnética (LANIREM), señaló que la técnica se emplea desde hace dos décadas para el estudio de diversas afecciones cerebrales, ya que permite reconstruir y visualizar las fibras que conectan distintas zonas del encéfalo.

El desafío de los cruces de fibras

El investigador explicó que el método funciona adecuadamente cuando las fibras siguen una misma dirección. Sin embargo, en las áreas del cerebro donde se cruzan —que representan más de dos terceras partes de la sustancia blanca— los resultados no podían interpretarse con certeza.

Estudios previos en especímenes de laboratorio dentro del LANIREM ya habían mostrado la capacidad de detectar con precisión el daño en esos cruces. Eso impulsó al equipo a probar su utilidad en un entorno clínico, tomando como modelo el glaucoma asimétrico.

Concha Loyola destacó que la vía visual de los animales de laboratorio es similar a la humana. Esa semejanza permitió demostrar que las técnicas de difusión y la tractografía resuelven los cruces de fibras y pueden analizar por separado la microestructura de cada grupo neuronal en una región conocida como quiasma óptico.

Qué reveló el glaucoma asimétrico

Daniela Alejandra Bravo Coutiño, doctorante del Programa de Doctorado en Ciencias Biomédicas, explicó que en el glaucoma asimétrico la población de axones que proviene del ojo más afectado muestra una degeneración mayor que el otro grupo de fibras. Esa diferencia fue detectada de manera no invasiva con la resonancia magnética sensible a difusión y la tractografía.

El estudio fue publicado recientemente en la revista PLOS ONE. Bravo Coutiño revisó los expedientes en colaboración con el Instituto Mexicano de Oftalmología para seleccionar a los participantes y comparar los resultados con el grupo sano del mismo tamaño.

La especialista recordó que el glaucoma es la segunda causa de ceguera en el mundo. A partir de este modelo, se evaluó si los valores cuantitativos obtenidos con las imágenes sensibles a difusión pueden detectar alteraciones en las fibras y si esas medidas se asocian con marcadores clínicos de la progresión de la enfermedad.

Potencial para otras enfermedades cerebrales

Bravo Coutiño aclaró que el proyecto no fue diseñado específicamente para la detección temprana del glaucoma. Su objetivo principal era establecer la capacidad del método para revelar alteraciones de la sustancia blanca en general.

Los hallazgos respaldan el uso de la resonancia magnética sensible a difusión para identificar degeneración de fibras y resolver la compleja arquitectura de la sustancia blanca en la vía visual humana. Además, muestran su aplicabilidad para estudiar otras regiones cerebrales con cruces de fibras.

El equipo planea continuar con la misma población para examinar otros cruces en la corteza cerebral, sobre todo en la corteza visual. La expectativa es encontrar nuevas alteraciones vinculadas con la desconexión que provoca el glaucoma.

Los investigadores indicaron que contaron con financiamiento del Programa de Apoyo a Proyectos de Investigación e Innovación Tecnológica (PAPIIT) de la UNAM. La línea de investigación también se extiende a otras condiciones médicas asociadas con cambios en la conectividad neuronal, tales como:

  • problemas del neurodesarrollo
  • alteraciones por la vejez
  • epilepsia
  • esclerosis múltiple
  • adicciones

Fuente: Infobae

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