La histórica hermandad entre Brasil y Argentina: claves de una relación bicentenaria

En vísperas de asumir la presidencia argentina el 12 de octubre de 1910, Roque Sáenz Peña realizó una visita a Río de Janeiro para encontrarse con el mandatario brasileño Nilo Peçanha y su canciller, el Barón de Río Branco. Durante un banquete en su honor, pronunció la célebre declaración:

“Todo nos une, nada nos separa…”

Esa visita fue la continuación de la que realizó Julio A. Roca en 1899 para reunirse con Ferraz de Campos Salles, marcando la primera gira de un jefe de Estado argentino a Brasil, correspondida un año más tarde por el presidente brasileño a Buenos Aires.

Para entonces, ambos países ya habían superado conflictos como la Guerra de la Banda Oriental (1825-1828) y la Convención Preliminar de Paz que llevó al reconocimiento de la independencia de la República Oriental del Uruguay, así como la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870), en la que lucharon lado a lado contra Paraguay.

A lo largo del siglo XX, existieron tensiones y rivalidades por la hegemonía regional, con un punto álgido entre 1970 y 1979 debido a la definición de los caudales máximos en las represas hidroeléctricas de Itaipú y Corpus, en el alto Paraná. La firma del Tratado Tripartito entre Argentina, Brasil y Paraguay resolvió esa controversia y otorgó estabilidad permanente a la cuenca del Plata.

De las tensiones a la cooperación regional

En la década de 1980, la cooperación económica y nuclear tomó impulso con los presidentes Raúl Alfonsín y José Sarney, dando origen al Mercosur y a la “Zona de Paz”, mediante la cual los países con capacidad nuclear se comprometieron a no desarrollar armas atómicas. Posteriormente, Fernando Henrique Cardoso y Carlos Menem afianzaron la integración con la firma de los Tratados de Asunción y Ouro Preto en los años 90.

El intercambio comercial entre ambas naciones pasó de USD 2.000 millones en 1991 a superar los USD 40.000 millones en 2011. Tras un descenso a USD 18.000 millones, actualmente se sitúa en USD 32.000 millones anuales y en franco crecimiento.

En tiempos recientes, Bolivia se ha sumado al bloque y se ha fortalecido la relación con Chile. Además, se han suscrito múltiples acuerdos de libre comercio, destacando el Mercosur-Unión Europea, que se encuentra en plena implementación.

Asimismo, los países de la región mantienen una amplia red de acuerdos con Estados Unidos. Aunque no existen tratados de libre comercio con China, esta nación se ha convertido en el principal socio comercial de todos ellos.

Estabilidad institucional y el camino de Argentina

La región ha alcanzado una notable estabilidad institucional, caracterizada por la alternancia democrática y la diversidad ideológica, con reducciones significativas del riesgo país y un incremento sostenido de las inversiones.

Sin embargo, es necesario reconocer que Argentina es la nación que más rezagada se encuentra en este proceso. No obstante, la actual consolidación fiscal y la reducción de la inflación están acercando al país a los indicadores que ya disfrutan sus vecinos.

En este escenario, cabe preguntarse: ¿qué sentido tiene que dos líderes de gran envergadura se enfrenten por diferencias ideológicas menores? ¿Qué peso pueden tener esas disputas personales frente a 200 años de historia compartida y muchos más por venir?

Si esta reflexión no es asumida por los presidentes Javier Milei y Luiz Inácio Lula da Silva, serán sus sucesores quienes retomen el camino correcto de la historia.

“Insisto, ‘Todo nos une, nada nos separa…’”

Fuente: Infobae

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