El expríncipe Andrés vuelve a estar en el centro de la controversia. Esta vez, se ha conocido que, a pesar de haber perdido sus títulos reales y estar desacreditado por su vínculo con Jeffrey Epstein, el gobierno británico tiene previsto organizarle un funeral ceremonial real cuando fallezca. Esta disposición forma parte de los planes de contingencia del Estado para decesos en la familia real y ya ha generado un intenso debate sobre el posible uso de dinero público para costearlo.
De acuerdo con la información revelada, el antiguo duque de York, de 66 años, aparece en una lista confidencial de miembros de la realeza que recibirían honras fúnebres de alto nivel, pese a que legalmente hoy es un ciudadano particular. El plan es supervisado por el Cabinet Office, se actualiza periódicamente y su nombre sigue incluido, aunque no se espera que se active pronto, ya que goza de buena salud.
Este dispositivo se inscribe en los denominados planes “bridge”, protocolos meticulosos que el gobierno británico diseña con años de anticipación para los funerales reales. Por ejemplo, la Operation London Bridge rigió el sepelio de Isabel II en 2022, mientras que el de príncipe Felipe se ejecutó bajo la Operation Forth Bridge. Aunque los detalles específicos para Andrés no se han divulgado, fuentes cercanas indican que la ceremonia se realizaría en la Capilla de San Jorge, dentro del castillo de Windsor, y el entierro sería en el Royal Burial Ground de Frogmore.
Así sería la ceremonia fúnebre
La Capilla de San Jorge, erigida en el siglo XIV, ha sido escenario de los funerales de Isabel II y Felipe de Edimburgo, así como de bodas y bautizos reales, como la de Harry y Meghan Markle en 2018. Por su parte, Frogmore es un cementerio privado en Home Park, Windsor, donde descansan Eduardo VIII (quien abdicó en 1936) y Wallis Simpson. Los especialistas creen que el esquema más parecido sería el del entierro de la princesa Margarita en 2002: un servicio privado con 400 asistentes, incluidos 30 miembros de la realeza, y seis días de luto oficial con banderas a media asta en todas las propiedades reales.
Previo al servicio, el ataúd de Margarita fue colocado en el palacio de Kensington para un homenaje íntimo, cubierto con su estandarte y flores blancas. Luego se trasladó a la Queen’s Chapel del palacio de St James. Finalmente, por carretera llegó a Windsor, donde la Policía instaló barreras para que unas 3.000 personas pudieran observar la entrada del cortejo al castillo.
Sin embargo, existe una diferencia notable: el plan para Andrés Mountbatten-Windsor no contemplaría la cremación, a diferencia de lo que ocurrió con Margarita, cuyos restos fueron incinerados en el crematorio de Slough. Aunque no se trata de un funeral de Estado ni de un acto público oficial, la despedida de Margarita requirió un importante despliegue de seguridad y policía, punto que ahora genera fuertes críticas. La oposición más vocal proviene de abogados que representan a víctimas de Epstein, como Gloria Allred, letrada estadounidense que ha defendido a 27 víctimas.

Rechazo de abogados y políticos
“¿Por qué a este hombre debería concedérsele el honor de un funeral real? ¿Qué mensaje enviaría una ceremonia así a las víctimas de Epstein? Además, ¿por qué deberían los contribuyentes británicos asumir la carga de pagar sus gastos, en vida o después de su muerte?”, cuestionó Gloria Allred.
Por su parte, el abogado estadounidense Spencer Kuvin, que ha representado a nueve víctimas de Epstein, se manifestó en términos similares:
“Los contribuyentes no deberían financiar nunca el funeral de un particular. No debería utilizarse dinero público para beneficiarle tras su muerte. Es una vergüenza para la Corona”.
La diputada conservadora Alicia Kearns, ministra en la sombra del Home Office, declaró que “no hay circunstancias” para que Andrés reciba un funeral real. El exministro Norman Baker, especialista en finanzas de la monarquía, sostuvo que sería “un descuido”, ya que Mountbatten-Windsor “es un plebeyo y no debería recibir de ningún modo un funeral real”. Asimismo, el diputado conservador Joe Robertson rechazó el uso de fondos públicos: “Perdió todos sus títulos reales y sus cargos sufragados con dinero público por una razón”.
Es posible que el plan haya sido revisado durante el último año para ajustarse a su condición actual, pues ya no es un miembro activo de la familia real. El año anterior, el rey Carlos III retiró oficialmente a su hermano el tratamiento de alteza real y el título de príncipe, lo que consolidó su estatus legal como ciudadano privado. Aún queda por resolver quién llevaría el féretro.

Tradicionalmente, militares de unidades vinculadas a la familia real asumen ese honor, pero Andrés perdió sus cargos militares honoríficos debido al escándalo de Epstein, a pesar de haber servido en la Royal Navy y combatido en la guerra de las Malvinas como copiloto de helicóptero Sea King. El contraalmirante retirado Chris Parry, quien comandó el HMS Fearless, ha afirmado que la Marina encontraría voluntarios para esa misión.
“Ese tipo no deja de ser un oficial naval. No fue expulsado. Tenía una medalla de las Malvinas y eso no se le puede quitar, y merece ese reconocimiento. Si alguien me dijera: ‘¿Lo harías?’, yo lo haría”, señaló Chris Parry.
Hasta el momento, ni el Cabinet Office ni el palacio de Buckingham han confirmado si los planes serán modificados tras los recientes acontecimientos.
Fuente: Infobae