SpaceX asumirá el control total de su suministro energético en el gigantesco proyecto Terafab, la planta de semiconductores que impulsa junto a Tesla en el condado de Grimes, Texas. Así lo reveló Bloomberg el pasado 6 de agosto, al dar cuenta de que la firma aeroespacial construirá sus propias centrales eléctricas alimentadas con gas natural, además de instalar grandes sistemas de almacenamiento con baterías.
La medida convierte a esta iniciativa en uno de los esquemas de generación eléctrica privada más ambiciosos vinculados a una instalación industrial en la historia reciente del estado texano.
Confirmación oficial del plan energético
Durante una reunión pública, Riley Trettel, responsable del desarrollo de energía y centros de datos de SpaceX, fue contundente al explicar la estrategia:
“Generaremos nuestra propia energía. Construiremos centrales eléctricas de gas natural y grandes sistemas de almacenamiento de energía mediante baterías”.
Esta decisión busca blindar a la futura fábrica de los riesgos asociados a la dependencia de la red eléctrica externa, una preocupación creciente en la industria de semiconductores, donde cualquier interrupción del suministro puede traducirse en pérdidas millonarias.
Dimensiones e inversión de Terafab
De acuerdo con Bloomberg, la primera fase del proyecto contempla una superficie de 930.000 metros cuadrados y una inversión inicial de USD 16.800 millones. Las instalaciones se levantarán por etapas en un terreno de aproximadamente 1.200 hectáreas, aunque SpaceX ya controla más de 5.200 hectáreas en la zona, lo que deja espacio de sobra para la planta, la infraestructura energética y futuras expansiones.
El proyecto generará 3.000 empleos y contará con una subvención de USD 30 millones proveniente del Fondo Empresarial de Texas. Además, el condado de Grimes —ubicado a unos 72 kilómetros (45 millas) al noroeste del centro de Houston— concedió a SpaceX una exención fiscal del 100%, condicionada a que la empresa invierta al menos USD 5.000 millones antes de 2030 y cree un mínimo de 1.800 empleos de tiempo completo antes de 2035, según reportó TechCrunch.
Intel se incorporó al proyecto en abril para aportar experiencia en diseño, fabricación y empaquetado de chips. La planta producirá dos tipos de componentes: uno destinado a los robots humanoides Optimus y a los autos eléctricos de Tesla, y otro diseñado específicamente para aplicaciones espaciales.
¿Por qué generar su propia electricidad?
Las fábricas de semiconductores requieren volúmenes masivos de electricidad de manera constante e ininterrumpida. Esa exigencia operativa, señala TechSpot, convierte a la red eléctrica externa en un punto frágil que SpaceX prefiere eliminar desde el inicio.

Trettel enfatizó la urgencia del cronograma:
“Vamos a ponernos en marcha casi de inmediato. Necesitamos comenzar con los trabajos civiles, colocar los cimientos y ponernos manos a la obra”.
La preferencia por el gas natural no es una novedad en el ecosistema de empresas de Elon Musk. Los centros de datos de xAI en Memphis operan casi por completo con ese combustible, y SpaceX ya anunció planes para adquirir USD 2.800 millones en turbinas de gas en los próximos tres años, según TechCrunch. Musk también adquirió recientemente una compañía especializada en la construcción de este tipo de plantas.
La ausencia de energía solar y el debate ambiental
Un aspecto que llamó la atención en la cobertura de TechCrunch del 7 de agosto es que ninguno de los anuncios de SpaceX sobre Terafab menciona el uso de energía solar terrestre. Esto resulta particularmente llamativo porque Tesla opera como desarrolladora solar y fabrica los Megapacks —sistemas de almacenamiento a escala de red— en una planta al oeste de Houston.
La omisión adquiere relevancia en medio de una creciente presión ambiental. Las turbinas de gas de xAI ya enfrentan una demanda judicial por operar sin los permisos correspondientes en una de las zonas más contaminadas del país, de acuerdo con el mismo medio.

El auge de los centros de datos de inteligencia artificial ha disparado las propuestas de nuevas plantas de gas en toda la industria y ha encarecido su construcción en un 66%, según la misma fuente. Texas concentra más de 70 gigavatios de capacidad proyectada bajo el esquema conocido como “trae tu propia energía”, un modelo que busca acelerar el desarrollo de proyectos y aliviar la presión sobre las tarifas eléctricas de los consumidores, pero que también multiplica las emisiones contaminantes.
Respaldo financiero y visión estratégica
SpaceX realizó recientemente una oferta pública inicial que recaudó USD 87.500 millones, según TechCrunch. Estos recursos fortalecen la capacidad de la compañía para financiar un proyecto de esta envergadura sin recurrir a socios externos para la infraestructura energética.
El control vertical de la cadena de producción —desde la generación de energía hasta el ensamblaje final de los chips— se ha convertido en un sello distintivo de la estrategia de Musk. Terafab lleva ese modelo al terreno de los semiconductores y la energía simultáneamente, en una industria donde la dependencia de proveedores externos ha demostrado ser, en palabras del propio Musk, un riesgo geopolítico que sus empresas no están dispuestas a asumir.
Fuente: Infobae