Pan de dulce mexicano: ¿tradición mundial o riesgo diario para la salud?

El tradicional pan de dulce de México ha dado un paso importante hacia su reconocimiento como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. La decisión fue tomada por unanimidad en un proceso que involucró a autoridades culturales de la Ciudad de México, investigadores, historiadores y representantes de la industria panificadora. Este reconocimiento no solo celebra un sabor, sino que documenta una memoria colectiva, costumbres comunitarias y tradiciones transmitidas a lo largo de generaciones.

De acuerdo con la Cámara Nacional de la Industria Panificadora, Pastelera y Similares de México (CANAINPPA), cada mexicano consume, en promedio, 33.5 kilogramos de pan al año. Esta cifra revela la magnitud de una tradición que acaba de obtener un respaldo internacional, pero que, según especialistas, puede convertirse en un peligro para la salud cuando se consume a diario sin moderación.

Un respaldo unánime con apoyo de la CANAINPPA

El expediente fue impulsado y coordinado por Julián Castañón Fernández, presidente de la CANAINPPA, y Mónica León, responsable del proyecto por parte de la Cámara. El trabajo incluyó la recopilación de testimonios, documentación de prácticas y preservación de conocimientos ligados a la panadería tradicional.

Julián Castañón Fernández, presidente de la CANAINPPA, y Mónica León encabezaron el expediente que documentó la importancia histórica, social y cultural del pan de dulce mexicano para obtener el reconocimiento internacional. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En la aprobación participaron representantes de las alcaldías de la Ciudad de México y autoridades culturales encabezadas por Mariana Gómez Godoy, de la Dirección General de Patrimonio Histórico, Artístico y Cultural de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México. También colaboraron Grissel Huerta, Ángel Castañón y un grupo amplio de investigadores, historiadores y especialistas del sector panificador.

El pan de dulce fue presentado como una expresión de la memoria colectiva mexicana, vinculada a celebraciones, reuniones familiares y prácticas comunitarias que marcan la vida cotidiana del país.

Una sola pieza puede superar el azúcar diario recomendado por la OMS

El reconocimiento cultural no altera el perfil nutricional del producto. El pan de dulce se elabora con harinas refinadas, azúcares añadidos y grasas saturadas, y en muchos casos, grasas trans. La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece que el consumo diario de azúcar no debe exceder el 10% de la ingesta calórica total, lo que equivale a aproximadamente 25 gramos para un adulto promedio. Una sola pieza de pan de dulce puede contener esa cantidad o incluso superarla.

La Escuela de Medicina de Harvard recomienda limitar el consumo a una pieza por semana. Esta recomendación se basa en el tipo de harinas utilizadas: los carbohidratos refinados elevan rápidamente la glucosa en sangre, lo que fuerza al páncreas a liberar insulina. Si este ciclo se repite a diario, puede derivar en resistencia a la insulina y, a largo plazo, en diabetes tipo 2.

Consumo frecuente incrementa el riesgo cardiovascular y de obesidad

Cada mexicano consume aproximadamente 33.5 kilogramos de pan al año, según la CANAINPPA, cifra que refleja el arraigo de una tradición que acaba de ser reconocida como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.(Imagen Ilustrativa Infobae)

Cuando se consume pan dulce solo, sin fibra que lo acompañe, se produce una elevación rápida de la glucosa en sangre. Esa subida genera que el cuerpo no se sienta satisfecho y continúe comiendo. Este ciclo repetido se asocia con acumulación de grasa abdominal, síndrome metabólico y un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Las grasas trans presentes en muchas recetas comerciales elevan el colesterol LDL —el llamado “malo”— y reducen el HDL, el “bueno”. Esta combinación aumenta el riesgo de infartos y derrames cerebrales con el tiempo.

El consumo ocasional no es un problema para la salud

Pan de dulce mexicano, una tradición que combina sabor, color y cultura en cada pieza artesanal. - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los especialistas no señalan al pan de dulce como un alimento que deba eliminarse de la dieta. Su consumo ocasional y en porciones controladas es compatible con una alimentación equilibrada. El problema aparece cuando se convierte en un hábito diario, especialmente si se combina con otras fuentes de azúcar añadida como bebidas, postres o botanas.

La CANAINPPA impulsó la declaratoria precisamente desde ese ángulo: el pan de dulce no es solo un producto de consumo, sino una práctica cultural con identidad regional, historia documentada y valor comunitario.

Fuente: Infobae

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