Londres: Hyde Park parece un desierto por ola de calor y sequía

La ola de calor que azota Europa no da tregua. Una de sus consecuencias más visibles se aprecia en el parque real más grande del centro de Londres. La capital británica enfrenta una sequía que ha teñido de ocre sus espacios naturales y ha dejado a Hyde Park con la apariencia de un terreno baldío. Este verano ya marcó el julio más seco registrado en Inglaterra y Gales desde 1836 y, según la Oficina de Meteorología del Reino Unido, anticipa veranos hasta 60% más secos hacia 2070 en comparación con la década de 1990.

Londres es considerada la ciudad europea con mayor volumen de espacios verdes, pero este verano sus praderas lucen hierba seca o directamente tierra agrietada. Caminar por antiguos terrenos de caza de la monarquía, como Hyde Park, significa hoy avanzar sobre superficies arcillosas, calvas y polvorientas donde resulta difícil creer que antes hubiera césped. Las imágenes sorprenden y preocupan.

Londres pierde el verde de sus parques y muestra praderas secas, polvo y tierra agrietada (REUTERS/Isabel Infantes)

La reacción de los londinenses se propagó en redes sociales con fotos y videos del cambio de paisaje.

«Bastante salvaje, Hyde Park parece un desierto»

, escribió una usuaria de X. Otro mensaje fue aún más gráfico:

«Se ha transformado en el desierto de Dubái»

.

La urbe cuenta con unos 3.000 parques y espacios verdes públicos que abarcan cerca del 40% de su superficie total. Residentes y turistas siguen utilizándolos, pero el contraste con el verano anterior es evidente incluso desde el aire.

Julio se convierte en el mes más seco registrado en Inglaterra y Gales desde 1836 (REUTERS/Isabel Infantes)

El fotógrafo Jason Hawkes, con más de 35 años retratando Londres desde el cielo, comparó imágenes tomadas en Hyde Park con un año de diferencia. La más reciente muestra un terreno amarillento y seco; la anterior, el mismo punto cubierto de verde.

La degradación de las áreas verdes expone un problema urbano y climático

El país encadena cuatro olas de calor y acelera la evaporación del agua del suelo y la vegetación (REUTERS/Isabel Infantes)

La pérdida de vegetación inquieta en una metrópolis densa y contaminada como Londres, donde los parques cumplen una función directa para aliviar el calor y amortiguar la contaminación. El cambio de color en jardines, áreas protegidas y superficies deportivas ha dejado de ser una anomalía visual para convertirse en una señal de presión ambiental sobre la ciudad.

La prensa británica ha convertido esa transformación en una imagen recurrente de portada. Esta semana, un tabloide publicó una vista aérea de ganado desplazado sobre una extensión amarilla en el condado de Kent y planteó si la escena correspondía al oeste de Estados Unidos o a la región conocida históricamente como «el jardín de Inglaterra».

La Oficina de Meteorología prevé que la crisis climática haga que los veranos del Reino Unido sean un 60% más secos hacia 2070 que en los años noventa del siglo pasado.

El calor aceleró la evaporación y agravó la falta de agua

El país acumula cuatro olas de calor este año. Aunque no se repitieron los 40°C alcanzados por primera vez en 2022, la sucesión de jornadas con temperaturas inusualmente altas aceleró la evaporación del agua del suelo y de la vegetación.

En el sur de Inglaterra, el patrón meteorológico fue especialmente brusco por el paso de un invierno muy húmedo a un verano de calor y sequedad inéditos.

Las temperaturas superaron los 30 °C durante 12 días consecutivos y, de acuerdo con reportes, esa marca se siente con más dureza porque muchas viviendas e infraestructuras del Reino Unido están diseñadas para retener calor.

El sur de Inglaterra cierra el mes con apenas el 1% de la media histórica de precipitaciones (REUTERS/Isabel Infantes)

La ausencia de precipitaciones también afecta a ríos y lagos. En julio, Inglaterra recibió solo el 7% de la lluvia habitual y el Támesis, el río más largo del país, registró el menor caudal de su historia.

Por ahora no existe riesgo para el suministro de agua de consumo humano porque las lluvias récord de la primera mitad del año mantuvieron las reservas cerca de los niveles esperados para esta época.

El problema de fondo, según reportes, es la falta de nueva infraestructura: en el Reino Unido no se completa una presa desde 1992, una carencia que el sector agrícola señala como obstáculo para aprovechar los periodos húmedos.

La mitad de Inglaterra y toda Gales están oficialmente en sequía. Siete áreas tienen desde hace dos semanas restricciones al uso de mangueras que afectan a 23 millones de personas. La combinación de falta de lluvia, calor excepcional y niveles de sol sin precedentes transformó el verde habitual del sur de Inglaterra en superficies amarillas y polvorientas.

El mes pasado fue especialmente extremo. En la zona meridional de Inglaterra, julio terminó con apenas el 1% de la media de lluvia registrada a largo plazo, lo que lo convirtió en el mes más seco de su historia.

Fuente: Infobae

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