¿Cucarachas indestructibles? La UNAM revela su verdadera fragilidad

El mito de que las cucarachas son invencibles y capaces de sobrevivir a la radiación de una guerra nuclear ha sido desmentido por la ciencia. Estos insectos, que han persistido durante aproximadamente 350 millones de años, deben su longevidad a su capacidad de refugiarse, reproducirse y adaptarse a distintos entornos, según información divulgada por UNAM Global.

Esa notable resistencia biológica no equivale a inmunidad. De acuerdo con la publicación, las cucarachas toleran más radiación que los seres humanos, pero no sobrevivirían a un desastre nuclear de gran magnitud. Incluso existen insectos con mayor tolerancia, como la mosca de la fruta, que puede resistir dosis superiores a las de cualquier cucaracha.

La diversidad del grupo también desmonta otra creencia popular: existen alrededor de 4 mil 500 especies de cucarachas y solo el 1% se considera plaga. Ese porcentaje vive en la basura generada por los humanos y, por eso, puede transportar microorganismos como bacterias, explicó Alejandra Alvarado Zink, bióloga especialista de la Dirección General de Divulgación de la Ciencia de la UNAM.

El resto de las especies cumple funciones ecológicas relacionadas con el reciclaje de desechos. Cuando mueren plantas u otros organismos, estos insectos ayudan a reintegrar nutrientes al ambiente.

Cucarachas y termitas: un mismo origen evolutivo

Existen alrededor de 4 mil 500 especies de cucarachas y solo 1% se considera plaga asociada a la basura y al transporte de bacterias. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En la clasificación taxonómica, las cucarachas pertenecen al orden Blattodea, que también incluye a las termitas. Comparten con ellas un origen evolutivo común.

Su desarrollo ocurre por metamorfosis incompleta. Esto significa que no atraviesan una fase de pupa: del huevo emerge una ninfa parecida al adulto, aunque sin alas ni madurez sexual, como sucede también en grillos y saltamontes.

La vida de una cucaracha comienza dentro de una cápsula llamada ooteca. Se trata de una estructura resistente en la que, según la especie, pueden desarrollarse de 16 a 40 embriones.

Al salir de la ooteca, las crías reciben el nombre de ninfas. Son pequeñas, no tienen alas y al principio son blancas; luego se oscurecen conforme crecen y mudan su exoesqueleto hasta alcanzar la etapa adulta, cuando desarrollan alas.

La duración de vida varía según la especie. La cucaracha gigante australiana puede vivir hasta 10 años, mientras que las cucarachas comunes viven alrededor de seis meses.

Las cucarachas pertenecen al orden Blattodea, comparten origen evolutivo con las termitas y presentan metamorfosis incompleta sin fase de pupa. - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Machos y hembras también presentan diferencias. Los machos suelen ser ligeramente más pequeños, mientras que las hembras son más grandes porque producen la ooteca donde se resguardan los embriones.

La reproducción incluye un ritual de cortejo. El macho ofrece a la hembra un regalo nupcial consistente en un pequeño paquete de azúcares o grasas, que puede contribuir a la producción de embriones.

Alvarado Zink describió ese proceso así:

“La hembra evalúa los regalos nupciales de todos los machos y elige al mejor, como si fuera una caja de chocolates”.

La mayoría de las especies se reproduce sexualmente, con participación de macho y hembra. También existen casos de partenogénesis, una forma de reproducción asexual en la que la hembra no necesita pareja para reproducirse; sobre ese mecanismo, la especialista señaló:

“Con eso, la naturaleza ha asegurado que las cucarachas sigan existiendo por milenios”.

Cuerpo aplanado y espiráculos: claves de su supervivencia

El cuerpo aplanado y la respiración por espiráculos explican parte de la supervivencia de la cucaracha americana, incluso sin cabeza por semanas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La cucaracha americana tiene cabeza, tórax y abdomen. Su cuerpo aplanado le permite refugiarse en grietas y en la corteza de los árboles, una característica que ha favorecido su supervivencia ante cataclismos y su colonización de microhábitats.

Tampoco respira por una nariz. El aire circula por pequeños orificios distribuidos en el cuerpo llamados espiráculos, lo que permite que pueda comprimirse sin dejar de respirar.

Ese diseño corporal ayuda a explicar por qué algunas cucarachas sobreviven incluso sin cabeza durante varias semanas. Después mueren porque ya no pueden alimentarse. También son rápidas, pueden escapar en milisegundos, una capacidad que se suma a su forma corporal como factor de supervivencia.

Durante el cortejo de las cucarachas el macho ofrece un pequeño paquete de grasas o azúcares y la hembra compara opciones antes de escoger, en un proceso que puede favorecer la producción de embriones. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Otro mecanismo está en su sistema inmunológico. El 1% de las especies que vive en lugares con alta contaminación microbiana produce proteínas con propiedades antimicrobianas para combatir patógenos.

Esas especies además limpian su cuerpo con frecuencia. Gracias a esas proteínas y a sus hábitos de higiene corporal, algunas pueden mantenerse limpias incluso en ambientes muy sucios.

La dificultad para eliminarlas con insecticida también tiene una explicación física y de comportamiento. Aunque se reproducen rápido y tienen ciclos de vida cortos, suelen esconderse en grietas, sótanos y espacios situados a varios metros de profundidad.

En México predominan la alemana, la americana y la de banda café

En México son comunes la cucaracha alemana, la americana y la de banda café. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Otra creencia extendida es que las cucarachas atacan a las personas cuando vuelan hacia ellas. La especialista explicó al medio que ese movimiento no es intencional: se desplazan, se desorientan o realizan vuelos de escape, sin reconocer previamente a los humanos.

La más pequeña de las cucarachas conocidas mide alrededor de tres milímetros en la etapa adulta y pertenece al género Attaphila. Puede vivir incluso dentro de nidos de hormigas.

En el extremo opuesto está Megaloblatta longipennis, una cucaracha gigante de las selvas tropicales de Centro y Sudamérica que alcanza hasta 20 centímetros de envergadura con las alas abiertas. Aunque es una de las especies más grandes y llamativas, rara vez entra en contacto con las personas.

En México, las más comunes son la cucaracha alemana, la americana y la de banda café. Cada una está adaptada a distintos ambientes urbanos.

La estructura corporal de estos insectos también ha servido como modelo para desarrollos tecnológicos en robótica bajo el concepto de bioinspiración. Ese principio ha permitido diseñar robots capaces de comprimirse para entrar en espacios reducidos durante labores de rescate.

Sin embargo, estos insectos pueden representar riesgos sanitarios cuando invaden espacios habitados por seres humanos, aunque también cumplen funciones ecológicas ligadas al reciclaje.

Fuente: Infobae

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