En el corazón del océano Índico, Flying Fish Cove es la única ciudad y capital de la Isla de Navidad, un territorio externo de Australia que se alza a unos 2.600 kilómetros al noroeste de Perth y a apenas 360 kilómetros al sur de la isla indonesia de Java. Su nombre recuerda al buque de guerra británico que descubrió su bahía en 1886.
Con cerca de 1.600 habitantes, este enclave reúne la administración local, el puerto y el grueso de la actividad económica de un territorio marcado por los yacimientos de fosfato y por una biodiversidad excepcional.
El buque que bautizó la capital
El nombre de Flying Fish Cove se remonta a enero de 1886, cuando el capitán John Maclear, al mando del HMS Flying Fish de la Armada Real Británica, halló el único fondeadero natural seguro de la isla y lo llamó como su nave. Según el Christmas Island National Park, ese descubrimiento fue el punto de partida para la colonización.
Dos años después, en 1888, Gran Bretaña anexó la isla tras comprobar la riqueza de sus depósitos de fosfato. La Corona entregó la explotación al naturalista John Murray y a George Clunies-Ross, dueño de las Islas Cocos, quienes fundaron la Christmas Island Phosphate Company (CIPC). El primer gran embarque de mineral zarpó del puerto de Flying Fish Cove en 1900. La bahía, según la guía de viajes Guide to Christmas Island, sigue siendo el único acceso marítimo del territorio.

Muchos mapas oficiales aún llaman al asentamiento “The Settlement”, es decir, “El Poblado”. Sus barrios históricos, como Poon Saan y Drumsite, mantienen el estilo colonial británico del sudeste asiático y conservan estructuras de comienzos del siglo XX, entre ellas casas chinas en hilera, de acuerdo con The Guardian.
Una comunidad multicultural forjada en las minas
El sistema de explotación minera alteró de forma permanente la composición social. La administración británica llevó trabajadores de China, Malasia y Singapur, que llegaron en condiciones de trabajo forzado y crearon la base de la comunidad multiétnica actual, como indica el Christmas Island National Park.
Parks Australia asegura que esos migrantes formaron el núcleo de una sociedad diversa, donde convivían trabajadores asiáticos y personal europeo. Las calles del barrio de servicios de Flying Fish Cove fueron el principal punto de encuentro durante décadas, con comercios, instalaciones sanitarias y espacios recreativos. En 1958, Gran Bretaña transfirió la soberanía a Australia, que la convirtió en territorio externo.
La minería dominó la economía local durante más de un siglo, con una pausa entre 1987 y 1991 por falta de rentabilidad. Hoy, el fosfato comparte protagonismo con el turismo, aunque la extracción sigue sujeta a restricciones ambientales.

La migración de los cangrejos rojos, el fenómeno que mueve al mundo
Cada año, entre octubre y diciembre, Flying Fish Cove se convierte en escenario de uno de los espectáculos naturales más sorprendentes. Más de 100 millones de cangrejos rojos (Gecarcoidea natalis) salen de sus madrigueras en los bosques y avanzan en masa hacia el océano para reproducirse. El ejército escarlata cubre calles, acantilados y playas en una extensión de varios kilómetros.
Según Popular Science, Brendan Tiernan, coordinador del programa de campo del Christmas Island National Park, describió el fenómeno como “un evento espectacular que pocas personas llegan a presenciar”. La migración depende de dos factores: las primeras lluvias de la temporada húmeda y las fases de la luna. Los cangrejos desovan siempre antes del amanecer, durante la marea descendente del último cuarto lunar. En declaraciones recogidas por Popular Science, Tiernan explicó:
“Algunos años avanzan despacio y zigzaguean; otros años tienen un margen muy ajustado y es una estampida hacia el océano”.
La población de cangrejos, que llegó a caer en dos tercios entre comienzos de los años 2000 y mediados de la década siguiente por la invasión de la hormiga amarilla loca (Anoplolepis gracilipes), se ha recuperado con un programa de gestión. La misma fuente calcula que para 2025 podría alcanzar los 180 millones de ejemplares.
El Christmas Island National Park, que abarca cerca del 63% de la isla, ejecuta cada año cierres de carreteras y construye puentes para que los cangrejos crucen las vías. Las playas de Drumsite, Ethel Beach y el propio litoral de Flying Fish Cove son los mejores puntos de observación, según Parks Australia.
Para llegar, el vuelo directo desde Perth tarda cuatro horas. El aeropuerto de la Isla de Navidad se encuentra a 5 kilómetros del centro de Flying Fish Cove, con taxis y traslados disponibles al llegar, conforme al sitio oficial de turismo de Australia.
Fuente: Infobae