Generación Z elige «teléfonos tontos» para combatir la adicción digital y cuidar su salud mental

Un creciente número de integrantes de la Generación Z está tomando la decisión de abandonar sus teléfonos inteligentes para reemplazarlos por equipos de funcionalidad limitada, popularmente conocidos como «teléfonos tontos«. La principal motivación detrás de este cambio es la necesidad de reducir el tiempo que pasan en redes sociales, una preocupación cada vez más extendida debido al impacto que estas plataformas tienen en la salud mental de los más jóvenes. Para muchos, desconectarse no solo es una cuestión de bienestar psicológico, sino también una oportunidad para experimentar una época anterior a la omnipresencia de los dispositivos móviles conectados a internet.

El caso de Kendall Schrohe, una joven de 23 años residente en Washington, D.C., ejemplifica este fenómeno. Schrohe relata que, tras perder su iPhone y adquirir un teléfono plegable, sintió un alivio inmediato. Su testimonio resuena con el de muchos otros jóvenes que, agobiados por la presión constante que generan las plataformas sociales, buscan alternativas tecnológicas que les exijan menos atención.

De acuerdo con datos de Pew Research, para el año 2025, aproximadamente la mitad de los adultos estadounidenses accedían a plataformas como YouTube y Facebook al menos una vez al día. La cifra es aún más elevada entre los adolescentes: la Asociación Estadounidense de Psicología determinó que estos jóvenes dedicaban casi cinco horas diarias a las redes sociales.

Opciones disponibles en el mercado de teléfonos básicos

Los teléfonos tontos permiten llamadas y mensajes de texto, y limitan el acceso a internet y a aplicaciones de redes sociales

El mercado de los teléfonos básicos es amplio y ha evolucionado más allá de los clásicos modelos plegables que dominaron a finales de los años 90 y principios de los 2000. Estos dispositivos permiten realizar llamadas y enviar mensajes de texto, pero restringen o eliminan por completo el acceso a aplicaciones de redes sociales, lo que los convierte en una opción atractiva para quienes buscan una experiencia digital más controlada.

Existen varias alternativas dentro de esta categoría. Por un lado, están los teléfonos plegables tradicionales, que ofrecen funciones básicas y no tienen acceso a internet ni a aplicaciones complejas. Por otro lado, han surgido dispositivos que, aunque utilizan tecnología similar a la de los teléfonos antiguos, integran algunas aplicaciones utilitarias como Uber, servicios de mapas o reproducción musical a través de Spotify, pero dejan fuera deliberadamente las redes sociales.

Una de las empresas que ha ganado relevancia en este nicho es Dumb.co, que reporta más de 5.000 usuarios activos y señala que su cliente típico es una mujer de 24 años.

Otras compañías, como Light Phone, ofrecen modelos aún más minimalistas, mientras que firmas tecnológicas como Brick han desarrollado dispositivos complementarios que se conectan a los teléfonos inteligentes para bloquear el acceso a redes sociales.

Además, hay quienes optan por utilizar tecnología de smartphone con aplicaciones que restringen selectivamente el uso de plataformas sociales, logrando así un equilibrio entre la funcionalidad moderna y el deseo de desconexión.

El desafío de dejar las redes sociales y la experiencia de Kendall Schrohe

Kendall Schrohe contó que dejó su iPhone por un teléfono plegable y sintió alivio al desconectarse de las redes sociales (Imagen Ilustrativa Infobae)

Abandonar las redes sociales no es una tarea sencilla para quienes han crecido inmersos en ellas. Schrohe reconoce que, aunque está satisfecha con el cambio, el hábito de consultar y participar en redes sociales es difícil de erradicar. Explica que para su generación, la dependencia de estas plataformas ha sido la norma desde la infancia, lo que hace casi impensable una vida sin esa conexión constante.

La experiencia de Schrohe refleja un dilema común entre los jóvenes: el deseo de desconectarse choca con la fuerza del hábito y la presión social que implica estar siempre disponible. Muchos pasan años intentando reducir el tiempo que dedican al teléfono y a las redes, sin lograrlo plenamente hasta que optan por medidas drásticas, como el cambio a un teléfono básico.

Uso excesivo de redes sociales equiparado al abuso de sustancias

El debate sobre el impacto de las redes sociales en la salud mental de los jóvenes ha trascendido el ámbito personal y ha llegado a instancias judiciales y académicas. En marzo, un jurado responsabilizó a Meta y YouTube de crear productos que fomentan comportamientos dañinos y adictivos en los jóvenes, una decisión judicial que podría marcar un precedente para futuros litigios contra empresas de redes sociales.

El doctor Jason Nagata, pediatra y profesor de la Universidad de California en San Francisco, ha investigado los efectos de las redes sociales en adolescentes y adultos jóvenes. Sus hallazgos indican que el uso de estas plataformas puede presentar patrones similares al abuso de sustancias. Nagata señala que los síntomas incluyen la pérdida de control, síndrome de abstinencia, tolerancia y recaídas, elementos presentes tanto en las adicciones químicas como en el uso compulsivo de redes sociales.

Iniciativas para reducir el uso de redes sociales y sus beneficios

Diversas iniciativas buscan ayudar a los jóvenes a modificar su relación con la tecnología. Schrohe, por ejemplo, logró reducir su dependencia al participar en el programa «Month Offline», asociado con Dumb.co, que reta a los participantes a prescindir de su teléfono inteligente durante 30 días y a involucrarse en actividades comunitarias sin pantalla.

Los especialistas han observado que quienes consiguen disminuir o eliminar el uso de redes sociales experimentan beneficios concretos: mejoran la calidad del sueño, incrementan su capacidad de concentración y perciben una reducción general del estrés.

Schrohe afirma que necesitó una medida extrema, como no poder acceder físicamente a las redes sociales, para descubrir que prefería la vida sin ellas. Subraya que el problema no reside en el concepto de las redes sociales en sí, sino en su diseño pensado para mantener a los usuarios enganchados.

Este movimiento hacia una tecnología más simple y consciente demuestra que, para una parte de la Generación Z, es posible redefinir la relación con los dispositivos digitales y abrirse a nuevas formas de interacción, lejos de la presión constante de las plataformas sociales.

Fuente: Infobae

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
Twitter

FACEBOOK