Científicos dan la razón a Darwin: planta de montaña caza insectos

Hace aproximadamente un siglo y medio, Charles Darwin examinó minuciosamente los pelos adhesivos de ciertas plantas del género Saxifraga y se cuestionó si, al igual que las reconocidas plantas carnívoras, algunas de ellas podrían capturar insectos para alimentarse. Aunque llevó a cabo experimentos, no consiguió evidencias concluyentes de ese comportamiento, dejando una incógnita que inquietó a botánicos durante décadas.

Ahora, un grupo de investigadores ha publicado en Nature Communications un trabajo que ofrece evidencias contundentes: Saxifraga candelabrum, una especie que crece en regiones alpinas de Asia, es capaz de atrapar, digerir y asimilar los nutrientes de insectos. La investigación integra experimentos de campo, análisis bioquímicos y un detallado estudio de los genes de la planta, demostrando que la carnivoría vegetal puede ser más común y diversa de lo estimado.

Una adaptación en las alturas

Saxifraga candelabrum habita en grietas rocosas y suelos con escasez de nutrientes en altas montañas. Sus hojas forman rosetas y sus tallos florales están recubiertos de pelos glandulares pegajosos que retienen pequeños insectos. Darwin ya había observado estas estructuras y sospechaba que funcionaban como trampas, pero en su época no pudo confirmar que la planta realmente digiriera a sus presas ni absorbiera sus componentes.

Las observaciones directas en el campo y la revisión de ejemplares de herbario permitieron a los científicos verificar que Saxifraga candelabrum emplea esos pelos adhesivos en sus ramas para capturar insectos. La mayoría de las presas pertenecen al grupo de mosquitos no picadores Chironomidae, mientras que los polinizadores de la flor —como moscas verdes, moscas domésticas y abejas— rara vez quedan atrapados. Los autores señalan que esta selectividad permite a la planta obtener nutrientes sin afectar a polinizadores esenciales.

Los insectos polinizadores como moscas verdes moscas domésticas y abejas casi nunca quedan atrapados en los tallos de esta especie (Xian-Jian Zhang/Handout via REUTERS)

Los experimentos realizados en el hábitat natural mostraron que las plantas con más ramas y mayor superficie pegajosa capturaban una cantidad superior de insectos. Al cubrir algunas plantas con vidrio (para bloquear el aroma) y otras con redes blancas (para ocultar las flores), los investigadores comprobaron que el olor floral resulta clave para atraer a las víctimas.

Para determinar si la planta solo retiene insectos o también los digiere, el equipo utilizó una sustancia llamada ELF97, que reacciona ante ciertas enzimas. Detectaron actividad de fosfatasa en los pelos pegajosos de S. candelabrum, lo que indica que la especie puede descomponer y asimilar los nutrientes de los insectos atrapados, al igual que otras carnívoras como Pinguicula primuliflora.

Además, alimentaron a la planta con insectos que contenían una versión marcada de nitrógeno, elemento vital para su crecimiento. Posteriormente, esa “marca” apareció en los tejidos vegetales, sobre todo en las flores. Este hallazgo confirmó que S. candelabrum realmente absorbe los nutrientes de sus presas y no solo las atrapa accidentalmente. En las especies no carnívoras usadas como control, no se encontró rastro de ese nitrógeno marcado.

El estudio combinó trabajo de campo con experimentos de laboratorio. Se recolectaron insectos capturados por plantas en floración y se registró la cantidad y ubicación de las presas en cada espécimen. Para analizar la función de los pelos glandulares, se compararon individuos adultos (con muchas ramas florales) con juveniles (con pocas ramas y casi sin insectos atrapados).

Las plantas con más ramas y mayor superficie pegajosa capturaban más insectos demostrando una relación entre morfología y eficacia de caza (Xin-Jian Zhang/Handout via REUTERS)

Los investigadores también secuenciaron y ensamblaron el genoma de S. candelabrum, comparando sus genes con los de otras plantas carnívoras y no carnívoras. Este análisis permitió identificar familias génicas asociadas a funciones clave como la atracción de presas, la digestión y la absorción de nutrientes, así como patrones de convergencia evolutiva en genes vinculados a la carnivoría.

Un panorama más amplio de la carnivoría vegetal

El descubrimiento de carnivoría en Saxifraga candelabrum amplía el conocimiento sobre la evolución de las plantas carnívoras y su capacidad para prosperar en entornos extremos. El estudio demuestra que, en suelos pobres en nutrientes, las plantas pueden desarrollar estrategias alternativas como la captura y digestión de pequeños animales. El hecho de que esta adaptación haya surgido en una especie alpina, fuera de los hábitats húmedos típicos de otras carnívoras, sugiere que la carnivoría podría estar más extendida entre las plantas con flores de lo que se creía.

El análisis genómico reveló que S. candelabrum comparte con otras plantas carnívoras expansiones y cambios en genes relacionados con las etapas del ciclo de caza: desde la atracción de presas hasta la digestión y absorción de nutrientes. Estos resultados no solo aportan evidencia de convergencia evolutiva, sino que brindan nuevas pistas para investigar la base genética de la carnivoría vegetal.

La confirmación experimental y genética del comportamiento carnívoro en Saxifraga candelabrum abre la puerta a revisar otras especies con características similares y a profundizar en el conocimiento de las estrategias evolutivas que permiten a las plantas adaptarse a condiciones adversas.

Fuente: Infobae

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