La diseñadora de producción Bárbara Enriquez volcó en Cien años de soledad la misma precisión documental que caracteriza la obra de Gabriel García Márquez. La decoradora mexicana, ganadora de varios premios Ariel y nominada al BAFTA y al Oscar por Roma, califica la segunda temporada de la serie de Netflix como el desafío más grande de su trayectoria.
El proceso creativo de Enriquez comienza siempre con la primera lectura del guion.
“Cuando leo el guion por primera vez, empiezo a visualizar, a tratar de entender cómo debería contarse estéticamente esa historia, cómo sería el mundo que rodea a estos personajes”
, explicó la directora de arte. A partir de ahí, construye mentalmente el universo visual que dará forma al proyecto, sea cine, televisión o videoclip.

Para la adaptación de la novela, ese punto de partida fue claro: recrear cien años de historia de Colombia como una producción de época.
“La primera aproximación fue: vamos a recrear una época muy particular, cien años en la historia de un país”
, recordó. Eso implicó una investigación histórica de largo aliento antes de levantar cualquier set.
Si la primera temporada demandó una investigación principalmente arquitectónica —para edificar Macondo, sus calles y la casa Buendía—, la segunda amplió el foco hacia los grandes hitos del siglo XX latinoamericano. La llegada de la electricidad, la irrupción del ferrocarril y la presencia de la United Fruit Company trazaron la hoja de ruta del departamento de arte.
“Son acontecimientos históricos mucho más contemporáneos a nosotros, que ya podemos entender desde un lugar mucho más cercano. Hablan mucho de nuestra ideología y nuestra idiosincrasia latinoamericana en cuanto a política”
, señaló Enriquez.

Investigación histórica sin precedentes
Para documentar el universo de la compañía bananera, el equipo de arte envió investigadores a las universidades de Tulane y Harvard, las dos instituciones con mayor archivo gráfico sobre la United Fruit Company en Estados Unidos. Fotografías, documentos y material de archivo de primera mano sirvieron de base para la recreación.
“Te podría decir que nuestra recreación de todo el mundo gringo de la United Fruit Company está basado en el material más apegado a la realidad posible. Es una investigación gigantesca de historia”
, afirmó Enriquez.
La estación de tren que aparece en pantalla se inspiró directamente en la terminal histórica de Barranquilla.
“Hicimos la estación de tren como una interpretación, pero está muy basada en la estación real de trenes de Barranquilla”
, precisó la diseñadora de producción. El equipo construyó además una locomotora a partir del estudio de trenes reales de la época, con el objetivo de que cada elemento tuviera un respaldo documental verificable. “El tren, la bananera, la electricidad: esos son los grandes hitos que definieron por dónde íbamos a ir haciendo esta investigación”, dijo.

El reto de simular el paso del tiempo en una sola toma
Uno de los grandes desafíos técnicos fue la posibilidad de simular el paso del tiempo dentro de una sola toma, un recurso visual establecido desde la primera temporada. Todos los escenarios se diseñaron para permitir la iluminación desde arriba, con acceso para grúas y equipos.
“La idea era tener sets listos para hacer recorridos, para que la cámara pudiera ir a donde quisiera, y para ser iluminados de manera que los transcursos de tiempo se sintieran fluidos”
, explicó Enriquez.
Al mismo tiempo, los espacios se concibieron para que la cámara en steadycam pudiera desplazarse sin restricciones entre habitaciones y calles.
“Hay muchísimas escenas que no solo cambian de luz, sino que son sin cortes o son muy largas, donde la cámara se mueve con los personajes, entra por las habitaciones, recorre calles”
, detalló. Esa doble exigencia —fluidez de movimiento y control de la luz— definió la arquitectura interna de cada set construido.

Entre sets construidos y locaciones reales
La decisión de levantar un escenario en estudio o filmar en locaciones reales respondió a criterios de tiempo de rodaje y necesidades técnicas. Macondo y la casa Buendía eran escenarios de uso intensivo que requerían control total sobre paredes móviles y ángulos de cámara, por lo que debían construirse desde cero.
“La casa Buendía era el set más importante porque era donde más tiempo pasamos. Tenía que ser un set construido”
, justificó.
El mundo de Fernanda del Carpio, en cambio, se rodó sobre locaciones reales en Villa de Leyva, con intervenciones de pintura escénica y adaptación de interiores históricos. “Transformamos y pintamos calles de Villa de Leyva, usamos interiores de edificios antiguos e históricos para recrear ese mundo”, describió. La lógica detrás de esa elección fue a la vez económica y narrativa:
“Los recursos se tienen que ir al mejor lugar posible. Construyamos lo que se va a ver mucho, lo que necesitamos que se pueda filmar de muchas maneras. En cambio, hay sets muy importantes narrativamente, pero donde se filma poco”
, argumentó.

Un broche de oro para el diseño de producción clásico
Al cierre del proyecto, Bárbara Enriquez hizo un balance personal del trabajo acumulado a lo largo de varios años.
“Fue un privilegio poder estar en un lugar donde todos los skills que se necesitan en el departamento de arte se utilizaron. Construimos muchísimo, decoramos muchísimo, hicimos props, escultura”
, afirmó.
En esa misma línea, señaló que su equipo asumió la producción con lo que llamó “responsabilidad histórica” ante la obra de Gabriel García Márquez: “Es uno de los libros más importantes de la literatura en español, más allá de la latinoamericana”. La directora de arte cerró su balance con una mirada al futuro del oficio. Ante el avance de la inteligencia artificial y los nuevos métodos de filmación, anticipó que las grandes construcciones físicas en set podrían volverse cada vez menos frecuentes.
“Como vienen las cosas, las inteligencias artificiales, las nuevas maneras de filmación, me temo que ya no va a ser tantas grandes construcciones”
, dijo.
Para ella, Cien años de soledad fue una oportunidad de haber ejercido, a gran escala y con medios físicos, la tradición más clásica del diseño de producción cinematográfico.
“Si es que ya no vamos a construir tanto, fue un cierre con broche de oro para mí”
, concluyó.
La segunda parte llega el 5 de agosto a través de Netflix, seguida de un Gran Final que se verá el 26 de agosto.
Fuente: Infobae