El tango ‘Volver’ y el primer videoclip de la historia: un legado de Gardel

Sin pretenderlo, Carlos Gardel se convirtió en el protagonista del primer videoclip de la historia. Todo ocurrió en junio de 1935, cuando el cantante soñaba con abrirse paso definitivamente en Hollywood. Desde la cubierta de un barco, mirando el horizonte, comenzó a entonar las estrofas de “Volver”, el tango que Alfredo Le Pera había compuesto un año antes con música propia. La pieza encajaba a la perfección con la escena de la película El día que me quieras que Gardel filmaba en Nueva York. Ese fragmento, con el paso del tiempo, se ha convertido en la representación audiovisual más perfecta de esa emblemática canción creada por la dupla más famosa del género.

“Yo adivino el parpadeo de las luces que a lo lejos van marcando mi retorno. Son las mismas que alumbraron, con sus pálidos reflejos, hondas horas de dolor. Y aunque no quise el regreso, siempre se vuelve al primer amor. La vieja calle donde el eco dijo: ‘Tuya es su vida, tuyo es su querer’. Bajo el burlón mirar de las estrellas, que con indiferencia hoy me ven volver”, comienza la letra del tango.

El Zorzal Criollo no alcanzó a ver el estreno de la película, dirigida por el austriaco John Reinhardt, que había rodado junto a la actriz española Rosita Moreno —con quien también participó en Tango Bar—. Tampoco supo que esa escena se transformaría en un videoclip. Estando en Colombia, Gardel pudo ver el film en privado y, según una carta fechada el 20 de junio de 1935 dirigida a su representante Armando Delfino, manifestó su alegría porque Paramount estaba satisfecha con el resultado y pensaba darle gran difusión. Sin embargo, cuatro días después, la tragedia lo sorprendió.

El 24 de junio, cuando se disponía a despegar del aeropuerto Olaya Herrera de Colombia junto a Alfredo Le Pera, Guillermo Barbieri y Corpas Moreno —con quienes realizaba una gira latinoamericana—, el avión en el que viajaba Gardel se desvió durante el carreteo y chocó contra otra aeronave. El cantante murió a los 44 años, en pleno éxito, y vio truncado su sueño de triunfar en el cine estadounidense. O, mejor dicho, logró un reconocimiento póstumo.

La industria no se detuvo con su partida. Tango Bar —donde interpretaba “Por una cabeza”, “Los ojos de mi moza”, “Lejana Tierra mía” y “Arrabal amargo”— y El día que me quieras —que incluía “Suerte negra”, “Sol Tropical”, “El día que me quieras”, “Sus ojos se cerraron”, “Guitarra, guitarra mía” y “Volver”— se estrenaron el 5 de julio de 1935. La primera en Nueva York y la segunda en La Habana, Cuba, para llegar un mes después a los cines estadounidenses. Esta última es considerada por muchos la mejor película de Gardel, y lo consagró para siempre, tal como él lo había previsto.

En cuanto al tango de Le Pera, registrado en vivo —sin los doblajes habituales de posproducción—, se convirtió en la expresión más descarnada de la nostalgia.

“Volver, con la frente marchita, las nieves del tiempo platearon mi sien. Sentir que es un soplo la vida. Que veinte años no es nada, que febril la mirada, errante en las sombras, te busca y te nombra. Vivir, con el alma aferrada a un dulce recuerdo que lloro otra vez”, reza el estribillo, que con metáforas impecables habla del dolor de quien se alejó de su tierra ante el paso del tiempo y de la necesidad de regresar tanto a la patria como al primer amor.

Carlitos junto a Alfredo Le Pera

Con los años, se grabaron muchas versiones de “Volver”. Hugo del Carril lo cantó para la película La vida de Carlos Gardel (1939). También lo interpretaron Aníbal Troilo junto a Ástor Piazzolla en el álbum Tango Master Collection (1970); Plácido Domingo en Placido Domingo sings tangos (1981); Roberto Goyeneche en El Polaco por dentro (1985); Roberto Carlos en Roberto Carlos ‘88 (1988); Julio Iglesias en Tango (1996); Luis Miguel en Mis romances (2001); y Andrés Calamaro en El cantante (2004), entre otros.

“Tengo miedo del encuentro con el pasado que vuelve a enfrentarse con mi vida. Tengo miedo de las noches que pobladas de recuerdos encadenen mi soñar. Pero el viajero que huye, tarde o temprano detiene su andar. Y aunque el olvido que todo destruye, haya matado mi vieja ilusión. Guardo escondida una esperanza humilde, que es toda la fortuna de mi corazón”, concluyen los versos de Le Pera, que nadie entonó mejor que el Zorzal Criollo.

Poco se sabe con certeza sobre lo que inspiró a Gardel y Le Pera a componer este tango. Una de las versiones más repetidas señala que Carlitos añoraba volver a Tacuarembó, supuesto lugar de su nacimiento. Esto es discutible, pues otra versión —más creíble— indica que en realidad había llegado a la Argentina desde Tolouse, Francia, junto a su madre Marie Berthe Gardès.

Lo cierto es que, cuando tenía unos 25 años y aún no era famoso, Gardel recibió un disparo durante una pelea. Para recuperarse y protegerse de sus agresores, se refugió en casa de unos amigos en Tacuarembó. Para algunos, ese deseo de volver estaría vinculado a ese episodio. No obstante, esto también forma parte de los incontables mitos del tango que nunca se podrán comprobar del todo.

Fuente: Infobae

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