Un fenómeno de El Niño de gran magnitud está transformando los patrones climáticos en Perú y el resto de Sudamérica. Según análisis de especialistas, se esperan lluvias significativas en la costa norte peruana durante los últimos tres meses de 2026.
Abraham Levy, reconocido meteorólogo peruano, indicó en sus redes sociales que el Modelo Europeo, perteneciente a la Organización Meteorológica Mundial (OMM), proyecta precipitaciones notables para la franja costera del norte de Perú hacia fines del año. Además, Levy señaló que Chile experimentará lluvias superiores a lo normal en su zona central. En Ecuador, el comienzo de la temporada lluviosa se anticiparía en la costa, con registros por encima del promedio histórico.

El experto advirtió que la escasez de lluvias golpeará la mayor parte del territorio rural peruano hacia final de año, así como las zonas altas de Bolivia. Su análisis también pronostica una reducción de precipitaciones en Centroamérica, Colombia, Venezuela y el norte de Brasil. Levy remarcó que estas señales, también observadas en el modelo estadounidense CFSv2, corresponden a eventos mayores de El Niño.
Diagnóstico global de la OMM
La OMM informó que el fenómeno de El Niño sigue intensificándose y dominará los patrones climáticos a nivel mundial entre agosto y octubre de 2026. El organismo prevé un aumento de las temperaturas por encima de lo habitual en extensas regiones del planeta, junto con alteraciones relevantes en los regímenes de lluvia. La OMM precisó que las anomalías estacionales de la temperatura superficial del mar podrían superar los 2,9 °C en las zonas de monitoreo clave.
El reporte también anticipa el desarrollo de un dipolo positivo en el Océano Índico, una configuración oceánica que puede amplificar los impactos de sequías, inundaciones y riesgo de incendios forestales, especialmente en la cuenca del Índico. De igual forma, las temperaturas del Atlántico tropical se mantendrían muy por encima del promedio.

Impacto por regiones
Según los mapas de pronóstico estacional de la OMM, existe una altísima probabilidad de temperaturas superiores a la media en África, el sur de Europa, la península arábiga, el subcontinente indio, el este de Asia, Centroamérica, el Caribe, el sur de África, gran parte de Sudamérica y Nueva Zelanda. En los océanos, el Pacífico ecuatorial mantiene la influencia de El Niño.
En cuanto a precipitaciones, las previsiones para agosto-octubre de 2026 muestran lluvias superiores a lo normal en el Cuerno de África, Asia Central, el sur de Europa, el oeste de Norteamérica (al sur de los 45°N) y el sureste de Sudamérica. Por el contrario, se anticipan precipitaciones por debajo de lo normal en el subcontinente indio, el sur y el este de Australia, el sur de Centroamérica, partes del Caribe, el noroeste de Sudamérica y el norte de Europa.
La OMM recalcó que El Niño es uno de los fenómenos climáticos más monitoreados a escala global. Su secretaria general, Celeste Saulo, afirmó:
“Este fenómeno, que se desarrolla en un contexto de calor oceánico sin precedentes y temperaturas en aumento, ofrece a los gobiernos y las comunidades una oportunidad para anticipar los riesgos y actuar antes de que se produzcan los impactos”.

Por su parte, el secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió:
“El Niño no solo está a las puertas, sino que ya está dentro de casa y está intensificando la crisis. Y esto es solo el preludio. El Niño se está fortaleciendo, echando leña al fuego en un planeta que ya arde con olas de calor abrasadoras, incendios forestales apocalípticos y mares con temperaturas récord”.
Respuesta internacional
La OMM está intensificando la coordinación y los servicios de información climática para respaldar los sistemas de alerta temprana, con el objetivo de ayudar a gobiernos, organismos humanitarios, sectores sensibles al clima y comunidades vulnerables a prepararse ante los posibles impactos. El organismo ofrece informes periódicos a las Naciones Unidas y socios humanitarios, y desarrolla seminarios web e intercambios técnicos para fortalecer la preparación regional ante El Niño.
La OMM explicó que los fenómenos de El Niño suelen desarrollarse entre marzo y junio, alcanzan su máxima intensidad entre noviembre y febrero y su mayor influencia sobre las temperaturas globales ocurre el año siguiente al inicio. La organización aclaró que clasifica los eventos como débiles, moderados, fuertes o muy fuertes, sin utilizar el término “super El Niño” en sus documentos oficiales.
Fuente: Infobae