Un ataque de los rebeldes hutíes obligó a suspender los vuelos en un aeropuerto saudí cerca de Yemen

Las operaciones en el aeropuerto de Najrán, ubicado en el suroeste de Arabia Saudita y a pocos kilómetros de la frontera con Yemen, se suspendieron por completo luego de un ataque ejecutado con un dron. La acción fue reivindicada por los rebeldes hutíes, un grupo respaldado por Irán, que aseguró haber alcanzado un objetivo considerado como “sensible” dentro de la terminal.

El portavoz militar hutí, Yahya Saree, señaló que la ofensiva fue una represalia directa por la violación del espacio aéreo yemení. A través de un comunicado difundido en redes sociales, Saree denunció que aeronaves saudíes sobrevolaron con drones las provincias de Saada y Hayya, ambas bajo control hutí y colindantes con territorio saudí.

En su mensaje, el vocero advirtió que el movimiento responderá ante lo que calificó como “futuras violaciones del espacio aéreo yemení”. Hasta el momento, Arabia Saudita no ha confirmado el ataque ni ha ofrecido una versión oficial de los hechos.

La terminal de Najrán, que dispone de una sola pista y maneja un número reducido de vuelos diarios, mostraba en su página web oficial el estado de sus próximos itinerarios como “desconocido”. Una fuente del golfo Pérsico indicó que el radar principal del aeropuerto resultó dañado, lo que motivó la suspensión inmediata de todas las operaciones.

El portavoz militar hutí, Yahya Saree

Este incidente se da en medio de una creciente tensión entre los hutíes y Arabia Saudita, tras años de relativa calma en la frontera común. El pasado 20 de julio, el grupo yemení anunció un bloqueo naval contra los puertos y buques saudíes en el mar Rojo, en represalia por lo que definió como un asedio saudí a las zonas bajo su control.

La escalada actual se originó después de un bombardeo atribuido a fuerzas del Gobierno yemení, aliado de Riad, contra el aeropuerto de Saná. Dicho ataque impidió el aterrizaje de un avión procedente de Irán. Los hutíes responsabilizaron a Arabia Saudita por esa acción, interpretándola como una forma de bloqueo sobre la capital yemení, que controlan desde 2014.

Desde entonces, el grupo reivindicó ataques con drones y misiles contra los petroleros Encelia y Layla, y forzó el desvío de al menos seis buques saudíes hacia la ruta del cabo de Buena Esperanza, para evitar el mar Rojo. Este cambio de ruta ha generado un sobrecosto de al menos 25 días de navegación. Como respuesta, Arabia Saudita lanzó ataques aéreos contra posiciones militares hutíes en el puerto de Hodeida, el mayor de los controlados por el grupo insurgente.

Este nuevo frente de conflicto se inserta en la guerra regional que enfrenta a Irán con Estados Unidos y sus aliados desde finales de febrero. En ese momento, Israel lanzó una ofensiva contra el programa nuclear y militar iraní, lo que derivó en represalias de Teherán contra bases estadounidenses en Qatar, Bahréin y los Emiratos Árabes Unidos. Además, Irán cerró el estrecho de Ormuz, principal vía de salida del petróleo del Golfo.

FOTO DE ARCHIVO: Banderas de Estados Unidos y Arabia Saudí ondean a lo largo de una autopista de Riad, captadas a través del cristal de un coche, antes de la llegada del presidente estadounidense Donald Trump a Riad, Arabia Saudí, el 12 de mayo de 2025
REUTERS/Hamad I Mohammed/File Photo

El cierre de Ormuz obligó a Arabia Saudita a desviar más del 70 por ciento de sus exportaciones petroleras hacia el puerto de Yanbu, en el mar Rojo. En las últimas semanas, este puerto llegó a embarcar más de cuatro millones de barriles diarios, frente a los cerca de 973.000 que movía antes de la crisis. El bloqueo hutí amenaza ahora directamente esa ruta alternativa.

Según fuentes citadas por la agencia Reuters, Riad busca desde finales de julio conformar una coalición internacional para proteger el tráfico marítimo en el mar Rojo, aunque la composición del grupo aún no se ha definido.

Es importante recordar que Arabia Saudita lidera desde 2015 una coalición militar en apoyo al Gobierno yemení reconocido internacionalmente, tras siete años de una ofensiva que no logró desalojar a los hutíes del norte del país. Un alto el fuego auspiciado por la ONU en 2022 redujo de forma significativa la intensidad del conflicto, una tregua que la crisis actual pone ahora en entredicho.

El ataque al aeropuerto de Najrán confirma que el frente yemení, latente durante años, se reactiva como una pieza más de la confrontación entre Irán y sus adversarios regionales. La capacidad de los hutíes para golpear infraestructuras saudíes con drones de bajo costo, pese a carecer de fuerzas navales o aéreas convencionales, obliga a Riad a sostener a la vez su defensa aérea, la protección de sus exportaciones petroleras y la contención de un aliado de Teherán dispuesto a ampliar el conflicto.

Fuente: Infobae

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