Por muchos años, Evan Stanley y Nick Simmons estuvieron inmersos en el mundo de KISS al ser descendientes de Paul Stanley y Gene Simmons, dos figuras emblemáticas de la agrupación. Actualmente, ambos buscan trazar su propio camino musical con una iniciativa en dúo que se aparta del glam rock que hizo de sus padres leyendas del género.
Con el nombre de Stanley Simmons, el dúo lanzará su primer álbum, Dancing While the World Is Ending, que consta de 12 temas inéditos y apuesta por una identidad singular, con influencias de folk pop, armonías vocales y un fuerte protagonismo de guitarras acústicas. En conversaciones con Forbes, People y otros medios, ambos artistas compartieron cómo surgió el proyecto, los retos que enfrentan por su apellido y por qué rechazan cualquier intento de imitar la estética de KISS.
Un proyecto que nació de forma espontánea
Según relató Stanley, de 32 años, la colaboración nunca fue planeada como una banda fija. En declaraciones recogidas por People y publicadas originalmente en Blabbermouth, explicó:
“Nunca se pensó como un proyecto. Solo queríamos cantar juntos una vez. Luego lo escuchamos y pensamos: ‘Espera, esto suena realmente especial’”.
Simmons compartió esa visión y destacó la química vocal que surgió desde el inicio:
“Hay un tipo de conexión que no se puede fingir. Cuando cantamos juntos, se siente como una tercera voz, algo nuevo”.

La amistad entre ambos se remonta a la infancia. Sus familias convivieron durante años en las giras de KISS, experiencia que fortaleció un vínculo que hoy también se trasladó al plano artístico.
Un disco con identidad propia
El primer álbum de Stanley Simmons llegará en vinilo y CD el 28 de agosto, mientras que su lanzamiento en plataformas de streaming está previsto para comienzos de octubre, según informó Forbes. El trabajo reúne 12 composiciones originales, entre ellas los sencillos Body Down, Dancing While the World Is Ending y Temporary Love, esta última definida por Stanley como la primera canción que ambos escribieron juntos.

De acuerdo con People, la propuesta musical se aleja deliberadamente del sonido característico de KISS. En lugar del glam rock, el dúo eligió un repertorio con raíces folk pop, apoyado en guitarras acústicas, armonías vocales y una estética retro. Para la producción del álbum convocaron a Rob Cavallo, reconocido por su trabajo con artistas como Green Day, Dave Matthews Band y Eric Clapton.
El peso de un apellido famoso
En la entrevista con Forbes, Stanley y Simmons también hablaron sobre las ventajas y dificultades que implica llevar dos apellidos asociados a una de las bandas más exitosas del rock.

“En el mundo de la música, las conexiones familiares pueden ser beneficiosas en ambos sentidos. Pueden abrirte puertas. Pero algunos en la industria no te toman en serio. Es un arma de doble filo”, reconoció Stanley. Simmons, de 37 años, coincidió con esa mirada y remarcó la necesidad de respaldar cualquier oportunidad con resultados concretos. “Aunque logres entrar, tienes que demostrar de lo que eres capaz”, sostuvo el músico.
Las primeras presentaciones y una gira por Estados Unidos
Antes del lanzamiento oficial del álbum, Stanley Simmons realizó una serie de presentaciones en clubes, donde comenzó a interpretar parte del nuevo repertorio. Simmons explicó que cada recital sirvió para ajustar detalles del espectáculo.
“Los cuatro conciertos salieron bien y la respuesta del público fue fantástica. Pero, como cualquier artista demasiado autocrítico, después de cada uno revisamos el material y encontramos esos pequeños detalles, como las armonías y la afinación, que podíamos mejorar”, declaró a Forbes.

El entusiasmo también quedó reflejado en la respuesta de quienes reservaron el disco antes de su lanzamiento. Stanley señaló que las preventas superaron las expectativas. “Decidir dónde invertir el dinero hoy en día es complicado. Así que ver que la gente quiere comprar nuestro vinilo por adelantado es enormemente gratificante”, relató. La gira promocional recorrerá 29 ciudades de Estados Unidos. Comenzará el 14 de septiembre en Dallas y finalizará el 3 de noviembre en el histórico club Troubadour, de West Hollywood. Sobre ese momento, Stanley expresó: “Será un momento emocionante para nosotros al final del año. Llevamos mucho tiempo esperándolo”.
Sin maquillaje ni imitaciones de KISS
Además de buscar un sonido diferente, ambos músicos dejaron claro que tampoco pretenden reproducir la imagen que convirtió a KISS en un fenómeno mundial.

En declaraciones citadas por People, Simmons descartó la posibilidad de utilizar el tradicional maquillaje de la banda.
“Eso es cosa de mi padre. Yo estoy ocupado con lo mío. Soy fan de la música. Soy fan del espectáculo. He tenido una vida única y maravillosa gracias a ello”, afirmó.
Con esa postura, Stanley Simmons apuesta a construir un camino propio, apoyado en composiciones originales, una propuesta sonora diferente y un proyecto que comenzó como una simple reunión entre dos amigos de toda la vida.
Fuente: Infobae