Han transcurrido más de sesenta años desde el fallecimiento de Marilyn Monroe, y el inmueble donde la icónica actriz habitó sus últimos meses sigue generando interés tanto por su relevancia histórica como por los litigios en torno a su conservación.
Esta residencia, localizada en el exclusivo vecindario de Brentwood en Los Ángeles, ha tenido múltiples dueños desde 1962 y hoy ostenta el estatus de Monumento Histórico-Cultural por parte de las autoridades locales.
La actriz se trasladó a la propiedad en 1962, apenas unos meses antes de su muerte. Se trata de una construcción de estilo español ubicada en el 12305 de Fifth Helena Drive. Esta fue la primera y única casa que Monroe compró con su propio dinero, una adquisición que realizó justo después de finalizar su matrimonio con el escritor Arthur Miller.

Edificada en 1929, la vivienda dispone de cuatro dormitorios, tres baños y cerca de 244 metros cuadrados de superficie. Se conservan elementos originales como techos con vigas a la vista, suelos de terracota, una chimenea decorada con azulejos y ventanas de abatimiento. El terreno incluye jardín, piscina, árboles de cítricos y un departamento independiente junto al garaje.
En una entrevista concedida a la revista Life poco antes de morir, Marilyn Monroe reveló que imaginó su hogar como un refugio para amigos en apuros. Asimismo, contó que viajó hasta México para seleccionar personalmente muebles y adornos para la casa.
Luego del deceso de la estrella, la casa cambió de manos varias veces. Si bien algunos dueños hicieron cambios —por ejemplo, actualizaron la cocina—, la mayor parte de la arquitectura original se preservó. Un detalle que perdura es el escudo sobre la entrada principal, que lleva la frase en latín Cursum Perficio, que significa “Mi viaje termina aquí”.

La corredora de propiedades Lisa Optican, quien gestionó la venta en 2017, afirmó que el diseño y la distribución originales seguían intactos. Añadió que el patio interior, el jardín y la piscina conservaban el aspecto que tenían cuando Marilyn Monroe residía en el lugar.
En 2023, la propiedad se vendió nuevamente por 8.35 millones de dólares. Los compradores, Roy Bank y Brinah Milstein, solicitaron autorización para demoler la edificación. Esto provocó una fuerte reacción de las autoridades municipales y de grupos defensores del patrimonio.
A los pocos días de presentarse la solicitud, el municipio de Los Ángeles detuvo provisionalmente los permisos de demolición. Para enero de 2024, la Comisión de Patrimonio Cultural sugirió declarar el inmueble como Monumento Histórico-Cultural, lo que frenó cualquier intento de derribo mientras se evaluaban opciones de conservación.

En junio de 2024, el Concejo Municipal ratificó la designación. No obstante, los dueños emprendieron varios recursos legales, argumentando que la medida vulneraba sus derechos. En enero de 2026, Milstein y Bank presentaron una demanda contra la ciudad y contra Bass, acusando una expropiación inconstitucional de su propiedad privada.
En el escrito judicial, los demandantes sostuvieron que la urbe les había quitado su hogar “sin ningún propósito público ni justa compensación”
, aplicando la ordenanza local de Monumentos Histórico-Culturales.
La pareja también argumentó que el inmueble carecía de valor histórico porque Monroe no habitaba allí desde hacía décadas y no quedaban vestigios de su paso. Agregaron que el nombramiento como monumento transformó su residencia en un imán turístico, con constantes visitas e intrusos.

En mayo de 2026, un juez federal rechazó la demanda de los propietarios. Tras ello, ellos reformularon su recurso, por lo que el litigio sigue activo. Mientras tanto, la casa se mantiene como uno de los sitios más emblemáticos relacionados con la vida de la actriz.
Es importante recordar que Marilyn Monroe murió en esta vivienda la madrugada del 5 de agosto de 1962. De acuerdo con el diario Los Angeles Times, su empleada doméstica Eunice Murray notó que la luz del cuarto permanecía encendida toda la noche. Al no obtener respuesta al intentar contactar a la actriz, llamó al psiquiatra Ralph Greenson, quien entró a la habitación por una ventana.
La estrella fue hallada boca abajo sobre la cama. Según reportes de la época, tenía un teléfono en una mano y en el cuarto se encontraron diversos frascos vacíos de medicamentos.

El análisis toxicológico concluyó que la causa oficial del deceso fue una intoxicación aguda por barbitúricos, tras consumir una dosis letal de Nembutal y una cantidad significativa de hidrato de cloral, un sedante. La investigación determinó que fue una sobredosis y dictaminó “probable suicidio”
. Con el tiempo, han surgido múltiples teorías alternativas sobre lo ocurrido.
Fuente: Infobae