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«titulo»: «Gunther von Hagens: su cuerpo será plastinado tras su muerte»,
«extracto»: «El científico alemán que revolucionó la conservación de cuerpos donó el suyo para ser sometido a su propia técnica de plastinación.»,
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Gunther von Hagens, el científico alemán que revolucionó la conservación de cuerpos humanos con su técnica de plastinación, dispuso antes de morir que su propio cadáver fuera sometido al mismo proceso. La noticia se conoció tras su fallecimiento el 24 de julio de 2026, según reportó Smithsonian Magazine. Von Hagens, fundador de la exposición Body Worlds, buscó así prolongar su legado de convertir la anatomía humana en una herramienta educativa y de exhibición pública.
Nacido en 1945 en lo que hoy es el oeste de Polonia, inició su carrera en la Alemania Oriental, donde estudió medicina. En 1970, decidió migrar a Alemania Occidental para continuar su formación académica. Fue como asistente de anatomía en la Universidad de Heidelberg que von Hagens comenzó a explorar métodos de conservación de especímenes, una inquietud que lo llevaría a transformar la manera en que la ciencia y el público observan el cuerpo humano. Desde sus inicios, fue visto como una figura innovadora por desafiar límites culturales y científicos en torno a la muerte.

El artículo destaca que, durante sus primeros años en el ámbito académico, von Hagens se preguntó:
“¿Por qué no poner el plástico dentro del espécimen?”
Esta idea, pese al escepticismo inicial, marcó el rumbo de su carrera.
La invención y desarrollo de la plastinación
La historia de la plastinación comienza con una observación casual y una pregunta clave. Mientras trabajaba en la Universidad de Heidelberg, vio especímenes conservados en bloques transparentes de plástico e imaginó una técnica inversa. Al consultar si era posible “empujar el plástico dentro del espécimen”, recibió como respuesta:
“Eres un idiota. No puedes hacerlo”
. Lejos de desanimarse, esa negativa lo impulsó a investigar por su cuenta.

En 1977, logró su primer espécimen plastinado: un riñón. Aunque el resultado no fue estéticamente satisfactorio —el órgano era “negro, encogido”—, intuyó que el principio funcionaba. Siguió perfeccionando la técnica durante años, logrando en 1990 el primer cuerpo humano completo plastinado y, en 1997, la primera exposición pública de Body Worlds. Su objetivo era dotar de belleza a la anatomía, “congelando en el tiempo la belleza bajo la piel, entre la muerte y la descomposición”.
Exhibiciones Body Worlds: repercusión, polémica y recepción global
En 1995, la Universidad de Tokio acogió la primera exposición de Body Worlds, una colección de cuerpos plastinados en poses anatómicas. El impacto fue inmediato: el público respondió masivamente, pero también surgieron críticas y debates éticos.

A comienzos de los años 2000, figuras como un rabino y un novelista compararon su obra con crímenes nazis, mientras que un reverendo declaró que el anatomista “juega con los cadáveres como un niño juega con muñecas”. Von Hagens defendió su trabajo argumentando que un anatomista debe rechazar los tabúes y creencias sobre la muerte y los muertos. Sostenía que tocaba un tabú fundamental:
“nuestro cuerpo, y nada está tan cerca de nosotros como nuestro cuerpo”
. La exposición se convirtió en un fenómeno global pese a las controversias. Los organizadores informan que más de 58 millones de personas han visitado Body Worlds en 42 países y seis continentes.

El proceso de plastinación explicado
La técnica desarrollada consta de varias etapas. El proceso comienza con la fijación, introduciendo formaldehído por las arterias del cuerpo para eliminar bacterias. Luego, se realiza una disección, retirando la piel y los tejidos grasos y conectivos. El cuerpo se sumerge en un baño de acetona que reemplaza el agua y las grasas solubles. Según explicó el propio von Hagens,
“sin agua, no hay descomposición”
. Posteriormente, el cuerpo pasa a un baño de polímero líquido, como silicona, poliéster o resina epoxi. La acetona se evapora bajo vacío, lo que permite que el polímero ocupe todos los espacios microscópicos. Finalmente, el cuerpo se cura, completando un proceso que puede requerir unas 1.500 horas de trabajo especializado.

Legado: donación de cuerpos y continuidad del trabajo de von Hagens
Su legado se extiende más allá de sus propias creaciones. Body Worlds informa que más de 22.000 personas, en su mayoría alemanas, han registrado su voluntad de donar sus cuerpos para la plastinación. En la actualidad, la disciplina se practica en unos 400 laboratorios de todo el mundo, lo que evidencia su impacto internacional. Tras su muerte, la continuidad del proyecto queda en manos de su familia y colaboradores. Su esposa, Angelina Whalley, declaró que von Hagens buscaba dar a las personas la oportunidad de mirar bajo la piel, no por sensacionalismo, sino por convicción de que el conocimiento del propio cuerpo puede contribuir a una vida más consciente. Por su parte, su hijo Rurik subrayó que su padre sacó la anatomía del ámbito cerrado de los especialistas y la llevó a la sociedad.
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Fuente: Infobae