Ni regarla más ni ocultarla del sol abrasador de verano: esta es la manera de que la lavanda del jardín crezca más

Con el verano, los jardines se ponen en uno de sus mejores momentos, gracias al sol que consigue que las plantas tomen formas para estar espléndidas. Una de ellas es la lavanda, que con su color violeta, su característico olor y su capacidad para soportar altas temperaturas se convierte en una de las especies más apreciadas durante esta época.

Además, es una planta que atrae a los insectos polinizadores como las mariposas o las abejas, y que también prospera cuando otras flores comienzan a resentirse por el calor, siendo una gran aliada para aquellos que buscan un jardín resistente y lleno de vida.

Sin embargo, sus dueños pueden querer que la lavanda crezca más durante el verano y, por ello, existen varios trucos lejos de regarla u ocultarla del sol de esta estación del año. El experto en plantas, Ish Kamran, en sus redes sociales (@gardening.with.ish) da algunos consejos para ello.

Podar la lavanda con una buena técnica

El consejo que da Kamran es la forma más eficaz de ordenar la lavanda en verano cuando esta se ve “un poco salvaje y fuera de control”: podar. Este corte debe ser específico y sirve para que la planta se mantenga tupida y no termine con ramas leñosas. “Lo mejor que puedes hacer es darle una poda de verano”, explica el experto y añade que recomienda aplicarla cuando el calor ya está instalado dentro del propio clima.

Además, es importante realizar la poda dentro de un período de tiempo concreto. El jardinero sugiere “alrededor de julio o agosto”, es decir, en el período más cálido, ya que no hace falta hacerlo mientras la planta esté en plena floración. “Puedes esperar hasta que las flores empiecen a apagarse”, explica.

Sin embargo, la clave de todo está en la técnica. Según el paso a paso, hay que centrarse en el follaje verde. “Toma el follaje verde, busca más o menos la mitad y corta”, señala Ish Kamran, aunque advierte que “se siente un poco duro” porque implica quitar una porción importante de la planta.

El objetivo del corte es frenar el crecimiento para que la lavanda rebrote hacia los costados. “Al frenar ese crecimiento, vas a hacer que se ponga mucho más tupida”, afirma el experto, y agrega que con esa intervención “no se va a poner toda leñosa”, un problema que describe como “una pesadilla”.

Qué hacer con el material que se retira de la poda

Todo aquel material que se poda, también se puede reutilizar y aprovecharlo. “Tienes todo este excedente, que es bastante fragante, o lo puedes compostar”, dice.

De hecho, los restos de lavanda pueden tener varios usos prácticos tanto en el jardín como en casa. Por ejemplo, hacer sacos aromáticos con las flores secas para perfumar cajones, armarios o coches. También se puede hacer un abono natural, aunque conviene mezclarlos con otros restos verdes porque son más leñosos.

Para conservar la humedad y reducir el crecimiento de malas hierbas, estos restos de poda también son una opción factible, ya que los tallos triturados sirven como cobertura del suelo. También son útiles como repelente de insectos, al desprender un aroma que ayuda a mantener alejadas a las polillas y a los mosquitos.

Si se busca algo más “hogareño”, también se pueden macerarse en aceites o añadirse a sales de baño caseras para aprovechar su fragancia, o para infusiones, aromatización de postres o elaboración de azúcar, siempre que la lavanda no haya sido tratada con pesticidas previamente.

Además de reducir residuos, reutilizar los restos de poda permite aprovechar al máximo una planta muy versátil, gracias a sus propiedades ornamentales y a su característico aroma.

Fuente: Infobae

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
Twitter

FACEBOOK