Natalia Oreiro y Gael García Bernal se enfrentan al amor en la madurez

Las historias de amor en el séptimo arte suelen orbitar en torno a gestos grandiosos o romances imposibles. Nada entre los dos, el nuevo filme dirigido por Juan Taratuto y que ya se encuentra disponible en HBO Max desde el 17 de julio, opta por una ruta distinta: la de los vínculos adultos, las crisis silenciosas y esos cuestionamientos que irrumpen cuando la vida parece haber quedado atrapada en la monotonía.

Por primera vez, la pantalla reúne a Natalia Oreiro y Gael García Bernal, dos de los actores más destacados de Latinoamérica, en una narrativa íntima que halla su mayor fortaleza en la humanidad de sus personajes. Alejada de los clichés típicos de las comedias románticas, la cinta propone una reflexión profunda sobre el deseo, las decisiones y la posibilidad de reinventarse cuando todo aparenta estar ya definido.

Oreiro da vida a Mercedes “Mechi”, una ejecutiva argentina que atraviesa una coyuntura complicada. Su matrimonio enfrenta una crisis, mantiene una relación tensa con su hija adolescente y carga con la responsabilidad económica de su hogar. En la vereda opuesta se encuentra Guillermo, encarnado por García Bernal, un próspero ejecutivo mexicano casado, padre de un hijo y con una estabilidad financiera, aunque marcado por una insatisfacción que apenas logra disimular tras la rutina diaria.

Ambos laboran en diferentes divisiones de una multinacional alimentaria y sus trayectorias se entrecruzan cuando una crisis corporativa los obliga a viajar a un exclusivo resort en México. Allí, distanciados de sus hogares y de los compromisos cotidianos, descubren una conexión imprevista que empieza a alterar la forma en que cada uno percibe su propia existencia.

Nada entre los dos combina romance, humor y drama en una película de 90 minutos. (HBO Max)

Uno de los mayores aciertos del largometraje es evitar convertir esa relación en un mero relato sobre la infidelidad. Taratuto, quien también firma el guion junto a Matías Scartascini, centra la atención en otro asunto: ¿qué ocurre cuando alguien aparece para recordarnos quiénes éramos antes de transformarnos en esa versión de nosotros mismos que solo cumple con las obligaciones?

Durante los días que pasan resolviendo el conflicto empresarial, Mechi y Guillermo charlan, se conocen y hallan un espacio de sinceridad que hacía tiempo no experimentaban. Él lidia con un extraño zumbido permanente en el oído, una metáfora de un malestar que nadie logra diagnosticar. Ella intenta sostener una familia que parece depender únicamente de su esfuerzo. Ambos perciben que algo dejó de funcionar mucho antes de encontrarse.

La película propone una mirada adulta sobre el amor, la rutina y las segundas oportunidades. (HBO Max)

Con una duración de 90 minutos, Nada entre los dos logra un equilibrio entre humor, emoción y drama sin caer en excesos melodramáticos. La química entre Oreiro y García Bernal sostiene una historia donde los silencios hablan tanto como los diálogos y donde los pequeños gestos resultan más relevantes que los grandes discursos.

Aunque la trama se desarrolla en la costa mexicana, gran parte del rodaje se efectuó en Punta del Este y Montevideo, escenarios que recrean con eficacia los paisajes caribeños. La fotografía aprovecha esos espacios abiertos para reforzar la sensación de libertad que los protagonistas empiezan a experimentar.

Disponible en HBO Max, la película invita a reflexionar sobre esos encuentros que pueden cambiar una vida. (HBO Max)

El reparto se complementa con Guillermina Fabbiani, Peto Menahem, Leonardo Daniel, Axel Madrazo y Pía Watson, quienes aportan personajes cercanos que enriquecen un relato enfocado en los conflictos cotidianos de la adultez.

Producida por Cimarrón (The Mediapro Studio) y Concreto Films, en coproducción con Particular Crowd para Warner Bros. Discovery, la cinta confirma el estilo que ha convertido a Taratuto en uno de los grandes narradores del cine romántico argentino: historias simples en apariencia, pero atravesadas por interrogantes profundas.

La historia se aleja de los clichés para explorar los conflictos emocionales de la adultez. (HBO Max)

Más que hablar de un romance, Nada entre los dos invita a meditar sobre esos encuentros inesperados que obligan a replantear el presente. Porque, a veces, las personas no llegan para quedarse: llegan para transformarnos.

Fuente: Infobae

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