La vicepresidenta María José Pinto se volvió una sombra en Carondelet

La vicepresidenta María José Pinto es todavía integrante del Ejecutivo aunque no lo parezca. Y es que de las actividades de esta funcionaria electa para el periodo 2025-2029 se sabe muy poco desde abril de 2026, cuando dejó el Ministerio de Salud, cargo que asumió por delegación presidencial.

A Pinto debió haberle afectado su inocuo paso por la Cartera de Salud, pues de allí en adelante, su presencia en eventos públicos disminuyó al igual que el perfil en redes sociales.

Entre el último 28 de junio y el 28 de julio, la Vicepresidencia de la República realizó 59 posteos, más allá de temas transversales como la emergencia por los deslaves en Zamora Chinchipe, el envío de ayuda humanitaria por el terremoto en Venezuela y el concurso del Museo Nacional, solo ha recibido una delegación presidencial en la 56.ª Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), habría que anotar también el lanzamiento del programa de indicadores sociales, Visocial.

Pinto lleva al menos cuatro meses en un estado que podría llamarse de “introspección política”; a la par, en otro despacho más cercano a Daniel Noboa, el secretario de la Administración, José Julio Neira, cobra cada vez más importancia como presidente de los gabinetes interinstitucionales, delegación que recibió vía Decreto 449.

Días atrás, el expresidente Osvaldo Hurtado se refirió a Neira como un “segundo mandatario”, pues abarca todos los temas, desde los sociales hasta los económicos. Se volvió una especie de comodín que acompaña al presidente hasta a las entrevistas radiales: aparece más que el ministro del Interior, John Reimberg.

Consultado sobre este tema, el expolítico y abogado Ciro Guzmán sostuvo que Neira es realmente un “segundo presidente”.

“Tiene tantas funciones, que en lo operativo hace más que el Presidente. Eso no es lo adecuado, representa una parte de la visión autocrática del poder que tiene Daniel Noboa”, afirmó.

Volviendo a la Vicepresidenta, posterior al fracaso en el área de la salud (noviembre 2025-abril 2026) se le asignó la delegación al Comité Nacional para la Primera Infancia y la representación gubernamental en los proyectos para la lucha contra la desnutrición infantil, como consta en el Decreto 396 emitido en mayo de este año.

Pinto es ‘el Ejecutivo’

Para la socióloga Irene León no debería haber confusión: tanto Noboa como Pinto constituyen el Poder Ejecutivo.

“La Vicepresidenta debería tener mayor poder que cualquier otro ministro, pero en Ecuador no se respeta la Constitución ni el plan de Gobierno, más bien se sigue al pie de la letra el plan de negocios privado del Ejecutivo”.

En el Plan de Gobierno de ADN (2025-2029) no hay una sola línea dedicada a la Vicepresidencia de la República. Es más, si se hubiera buscado darle algo de perfil a su gestión a tiempo, se le hubiera encargado la Presidencia de la República en los más de 40 viajes internacionales que ha tenido el mandatario. Una potestad que consta en el 146 de la Constitución.

Artículo 146 de la Constitución

Hasta la fecha, Pinto solo ha reemplazado a Noboa en dos ocasiones: entre el 9 y 13 de noviembre de 2025, cuando el Mandatario solicitó licencia para hacer campaña de la Consulta Popular y durante las vacaciones del Jefe de Estado entre el 1 y 18 de enero de 2026. Pero nada más.

Hace poco, Pinto estuvo en los eventos por las Fiestas Julianas de Guayaquil, pero apenas se transmitieron unas pocas imágenes de su presencia. Desde ese momento a la fecha (julio 2026) nunca volvió a encargarle la Presidencia.

Pinto ha ido mutando a un decorado del Régimen, mientras de fondo, resuena la vieja sentencia de José María Velasco Ibarra que marcó la impronta de ese cargo en el Ecuador: “el vicepresidente es un conspirador a sueldo”.

Radio Pichincha

LV

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