El pasado 18 de julio de 2026, la estación de investigación Concordia, ubicada en el corazón del continente antártico, marcó un hito climático al registrar la temperatura más baja del planeta en los últimos 14 años. El termómetro descendió hasta los -84,1 grados Celsius, un valor que fue confirmado conjuntamente por el Instituto Polar Francés Paul-Émile Victor (IPEV) y el Programa Nacional Italiano de Investigación Antártica (PNRA), las dos entidades que operan esta base científica.
La medición extrema se produjo en dos instantes casi simultáneos: a las 6:25 y 6:34 de la mañana, hora local. De acuerdo con los reportes oficiales, también se trata del registro más frío en los 16 años de historia de la propia estación, lo que convierte al evento en un hecho doblemente significativo para la comunidad científica polar.
¿Qué hace de Concordia el punto más helado del mundo?

Concordia se asienta sobre la meseta antártica oriental, a más de 3.200 metros sobre el nivel del mar y a unos 1.100 kilómetros de la costa más cercana. Esta combinación de altitud extrema, sequedad atmosférica y ausencia total de luz solar durante el invierno austral crea las condiciones ideales para que el calor escape de forma continua hacia el espacio.
“Durante el invierno, no hay luz solar durante meses, la atmósfera es extremadamente seca y estable, y bajo cielos despejados el calor se escapa continuamente hacia el espacio porque no hay nubes que lo retengan”, explicó Gabriele Carugati, coordinador italiano de la estación y responsable del PNRA en Concordia.
Ese proceso de pérdida de energía sin obstáculos permite que el mercurio descienda a niveles que la mayoría del mundo jamás experimenta. Las temperaturas en la base suelen caer por debajo de los -80°C en esta época del año. El nuevo registro, sin embargo, se acercó al récord histórico de la propia estación: -84,7°C, marcado en el invierno de 2010, según el Observatorio Meteorológico y Climatológico Antártico Italiano.
Récord de frío en medio del calentamiento global

De inmediato surgió la pregunta inevitable: ¿cómo se explica que ocurra un frío tan extremo mientras el planeta se calienta? El especialista fue claro al respecto. “Las observaciones extremas como esta ayudan a los científicos a entender mejor los procesos atmosféricos y a mejorar los modelos climáticos”, señaló Carugati.
El coordinador subrayó que el cambio climático se refiere a procesos de largo plazo, lo que no descarta episodios puntuales de frío récord. Los registros locales en la Antártida no contradicen el panorama general del calentamiento global. El contraste resulta llamativo si se considera que, durante ese mismo mes de julio, el hemisferio norte atravesó olas de calor en múltiples regiones.
La medición tampoco se acerca al récord absoluto de temperatura más baja registrada oficialmente en la Tierra: -89,2°C, documentado en la estación rusa Vostok, también en la Antártida, en 1983.
Investigación en condiciones extremas

Para el equipo internacional que trabaja en Concordia, el frío no es solo un dato estadístico: define la realidad cotidiana de sus investigaciones. La base permanece aislada durante meses, sin posibilidad de evacuación ni reabastecimiento, lo que convierte cada invierno en una prueba de resistencia logística y humana.
“Incluso aquí, donde el frío extremo es lo esperado, las temperaturas por debajo de -84°C son notables y subrayan cuán variable puede ser aún el clima antártico”, afirmó Carugati.
Los datos recolectados en condiciones como estas resultan fundamentales para calibrar los modelos que predicen el comportamiento atmosférico a escala planetaria. El IPEV confirmó que los registros del 18 de julio forman parte de las mediciones atmosféricas estandarizadas de la estación, lo que garantiza su validez científica. Los investigadores continúan con sus actividades habituales en medio del invierno polar más frío que el planeta registró en más de una década.
Fuente: Infobae