En los últimos dos años, Uber ha dado un giro radical en su enfoque hacia los vehículos autónomos. La compañía abandonó la fabricación interna de tecnología para construir una red global de colaboraciones con más de treinta empresas del sector. Este movimiento le ha permitido consolidarse como un integrador clave en el ecosistema autónomo, abarcando desde robotaxis y camiones sin conductor hasta robots de reparto y drones.

El camino hacia una estrategia de asociación
En sus inicios, Uber apostó fuerte por el desarrollo propio. Creó la división Uber Advanced Technologies Group (ATG) y adquirió startups como Otto. Sin embargo, una serie de contratiempos —entre ellos demandas legales y un accidente fatal en 2018— obligaron a la empresa a replantearse el rumbo. En 2020, vendió ATG a Aurora, aunque conservó participaciones accionarias en las firmas compradoras. A partir de 2022, Uber selló acuerdos con gigantes como Aurora, Avride, Baidu, Motional, Nuro y WeRide, posicionándose como socio estratégico en distintas regiones del mundo.

Este viraje estratégico le permitió a Uber concentrarse en su negocio principal de transporte y reparto convencional, mientras dejaba la puerta abierta para regresar al sector autónomo mediante alianzas e inversiones. La empresa ya no compite directamente en el desarrollo de tecnología; en cambio, aprovecha su plataforma para integrar servicios de terceros. Así, ha diversificado su presencia en transporte de pasajeros, logística y reparto de última milla en mercados de Asia, Europa, Norteamérica y Oriente Medio.
La estrategia global de Uber consiste en colaborar con empresas tecnológicas, fabricantes de automóviles y operadores de flotas para desplegar robotaxis, camiones autónomos y robots de reparto en distintas ciudades. De esta manera, ofrece nuevas opciones de movilidad a sus usuarios mientras reduce los riesgos del desarrollo tecnológico propio. Uber se ha convertido en una plataforma que facilita la entrada de firmas como Waymo, Pony.ai, Zoox y Wayve en nuevos mercados, mediante acuerdos que van desde la gestión de flotas hasta inversiones de capital.

Waymo: el modelo sin conductores humanos
El enfoque de Waymo, perteneciente a Alphabet —la matriz de Google—, se centra en desarrollar sistemas de conducción autónoma y explotarlos comercialmente, con énfasis en su plataforma de robotaxis. A diferencia de Uber o Lyft, Waymo no utiliza conductores humanos, lo que modifica sustancialmente su estructura de costos y generación de ingresos. La compañía ha anunciado despliegues en ciudades como Dallas, Houston, Arlington, Las Vegas, Londres, Tokio, Abu Dabi y Madrid, entre otras.
Las alianzas de Uber abarcan distintos tipos de vehículos y tecnologías: camiones autónomos, robotaxis eléctricos, robots de reparto y drones. En cada caso, la organización ha adaptado su modelo de negocio para integrar estas soluciones en su red, aportando su plataforma de usuarios y experiencia en gestión de movilidad.

Acuerdos clave y colaboraciones
Entre los acuerdos más relevantes destaca la colaboración con Aurora, surgida de la venta de ATG. Uber conservó una participación significativa en la empresa y expandió el uso de camiones autónomos en rutas clave como Dallas-Houston a través de Uber Freight. Otro pacto importante es el de Baidu, que prevé el despliegue de robotaxis Apollo Go en mercados fuera de China y Estados Unidos, comenzando por Asia y Oriente Medio.
La relación con Avride, derivada de Yandex, ha permitido a Uber incorporar robots de reparto a pie de calle y vehículos autónomos en ciudades como Austin y Dallas, con inversiones conjuntas superiores a 375 millones de dólares. En cuanto a Avomo, Uber posee un 30 % de participación y gestiona operaciones de flota para alianzas con Waymo y WeRide en ciudades como Austin y Madrid.

El sector de los robotaxis es uno de los focos principales. Uber colaboró con Cruise (filial de GM), que aunque cesó operaciones en 2024, llegó a tener un acuerdo para integrar sus vehículos en la plataforma. Con Motional, la alianza incluye planes de expansión a ciudades principales de Norteamérica, con pilotos en Las Vegas y Los Ángeles, aunque aún con supervisores humanos a bordo.
El acuerdo con Lucid Motors destaca por la inversión de más de 500 millones de dólares por parte de Uber y el pedido de hasta 35 mil vehículos eléctricos, que serán equipados con tecnología autónoma de Nuro para un servicio premium de robotaxis. Nuro, por su parte, evolucionó de fabricar vehículos de reparto a licenciar su tecnología de conducción autónoma, consolidando su relación con Uber mediante un acuerdo para desplegar robotaxis Lucid Gravity en San Francisco y Houston.

En Europa y Asia, Uber ha sellado alianzas con May Mobility, Momenta, Pony.ai, Wayve y Verne, con planes de lanzar servicios de robotaxis en diversas ciudades, comenzando por Zagreb, Múnich y Tokio. El acuerdo con WeRide es especialmente ambicioso: prevé el despliegue de más de mil doscientos robotaxis en Oriente Medio y Europa para 2027, incluyendo ciudades como Madrid, Zúrich y Riad.
En el campo de la gestión de flotas, Uber ha acordado colaboraciones con Hertz, Tawasul y New Horizon, que se encargan de las operaciones diarias de los vehículos autónomos en diferentes mercados. Estas alianzas incluyen gestión de carga, mantenimiento, limpieza y personal para los vehículos integrados en la plataforma de Uber.
Fuente: Infobae