El mapa del hielo marciano que guiará las próximas expediciones humanas

El descubrimiento y la cartografía del agua congelada que yace bajo la superficie de Marte se ha convertido en un factor determinante para las próximas misiones espaciales. Aunque los polos del planeta rojo albergan enormes cantidades de hielo, los futuros aterrizajes y las operaciones con tripulación humana se proyectan en regiones de latitud media y baja, donde las condiciones climáticas son menos hostiles, pero la existencia y localización del hielo resultan mucho más inciertas. El hielo marciano podría utilizarse como materia prima para producir oxígeno y combustible, además de brindar pistas valiosas sobre la evolución climática del planeta.

Dos investigaciones publicadas en una edición especial de la revista The Planetary Science Journal ofrecen mapas inéditos y metodologías que señalan los lugares donde es más factible hallar hielo subterráneo. Estos trabajos fueron dirigidos por Hanna Sizemore y Samuel Courville, del Planetary Science Institute (PSI), dentro del proyecto Mars Subsurface Water Ice Mapping (SWIM), una iniciativa que integra información de varias misiones de la NASA y emplea modelos avanzados para detectar y cuantificar el hielo bajo la superficie marciana.

El valor estratégico del hielo marciano

En Marte existen diferentes tipos de hielo: el más abundante es el hielo de agua, que se encuentra en grandes capas en los polos y en depósitos enterrados a poca profundidad en latitudes medias y bajas. Además, los polos contienen también hielo de dióxido de carbono (CO₂), que se acumula principalmente en invierno y se sublima durante el verano marciano.

Los polos de Marte contienen reservas de hielo, pero los aterrizajes futuros requieren mapas precisos en regiones menos extremas del planeta rojo (AFP PHOTO / NASA/JPL/Malin Space Science Systems)

El interés por localizar hielo de agua en Marte responde tanto a la necesidad de comprender su clima pasado como a la de facilitar las operaciones de futuras misiones con seres humanos. En la superficie, el hielo que existe en las regiones polares no se mantiene estable debido a la escasa densidad del aire marciano, lo que provoca que el hielo se evapore sin pasar por el estado líquido. Por esta razón, los esfuerzos científicos se concentran en detectar depósitos de hielo enterrados a poca profundidad, ya que estos permanecen protegidos y podrían ser más accesibles para las expediciones.

Según Sizemore,

“el hielo excavado del subsuelo puede transformarse en hidracina, un combustible esencial para los cohetes de retorno”.

La científica subraya que aprovechar los recursos locales (una estrategia conocida como utilización de recursos in situ, o ISRU, por sus siglas en inglés) permitiría reducir la cantidad de materiales que deben enviarse desde la Tierra y disminuiría los riesgos de las misiones. Para los investigadores, además, el hielo actúa como un archivo natural que conserva información sobre el clima y la evolución del planeta.

El proyecto SWIM elabora mapas detallados del hielo subterráneo con el objetivo de proporcionar a los equipos de planificación datos confiables sobre las áreas donde es más probable encontrar hielo utilizable. Conocer con precisión cuánta agua congelada existe y a qué profundidad se encuentra es fundamental, ya que de ello depende la viabilidad de extraerla con herramientas robóticas o excavadoras durante una misión.

El mapeo del hielo subterráneo en Marte se realiza mediante la combinación de diferentes técnicas e instrumentos. Los científicos emplean datos térmicos obtenidos por espectrómetros, mediciones de hidrógeno a través de espectroscopía de neutrones y observaciones con radares de penetración, junto con el análisis de imágenes de la superficie. Estos métodos permiten inferir la presencia, cantidad y profundidad del hielo bajo el suelo, aunque no se pueda observar de forma directa.

Cómo se construyen los mapas del hielo marciano

El hielo marciano podría revelar información sobre la historia climática del planeta y ayudar a entender la evolución ambiental de Marte (Europa Press)

El primer estudio presenta un nuevo mapa global de la distribución de hielo somero, denominado SWIM23. Este modelo compara datos térmicos del espectrómetro TES de la misión Mars Global Surveyor con otros productos previos (BF08 y PQ19), y analiza las diferencias técnicas y metodológicas entre ellos. La técnica se basa en examinar cómo las distintas capas del subsuelo alteran el comportamiento térmico superficial durante el día y las estaciones.

El equipo advierte que los métodos térmicos pierden sensibilidad cuando el hielo se encuentra a más de 30 cm de profundidad, lo que genera incertidumbre en la detección dentro de las áreas más atractivas para un eventual alunizaje humano. Las discrepancias entre mapas se deben a variaciones en los instrumentos utilizados, los modelos numéricos aplicados y las condiciones atmosféricas del momento de la medición.

El artículo revela que los tres mapas coinciden en señalar la presencia de hielo en el primer metro de suelo por encima de los 50° de latitud en ambos hemisferios. También destaca que, en el hemisferio norte, las diferencias entre modelos son mayores y la frontera donde el hielo pasa a ser indetectable oscila decenas de kilómetros. La utilización de mapas y métodos variados ayuda a reducir la incertidumbre y a delimitar con mayor precisión las zonas donde conviene buscar hielo.

El estudio concluye que para superar las limitaciones actuales, las futuras sondas deberían priorizar el uso de radares de alta frecuencia capaces de detectar hielo a profundidades de entre 1 y 5 metros, una zona ciega para los instrumentos actuales.

Las zonas con mayor potencial para futuras misiones

El hielo de agua en Marte predomina en los polos y en depósitos enterrados a poca profundidad en latitudes medias y bajas (NASA/JPL-Caltech/Universidad de Arizona/Universidad Texas A&M)

El segundo estudio propone un sistema que permite calcular la probabilidad de encontrar hielo en distintas zonas de Marte. Para lograrlo, los investigadores combinan información de imágenes de la superficie, mediciones de hidrógeno, registros térmicos y datos obtenidos con radar. Este método, basado en modelos estadísticos, suma todas las evidencias disponibles y estima cuánto hielo podría haber bajo la superficie en cada lugar.

En las regiones situadas por encima de los 45° de latitud, la probabilidad de hallar hielo cerca del suelo supera el 50%. Más cerca del ecuador, los datos actuales no permiten confirmar ni descartar su presencia. El equipo aclara que el análisis no puede eliminar por completo la posibilidad de encontrar hielo en las zonas donde hay mayor incertidumbre, pero sí ayuda a identificar cuáles son las áreas donde las mediciones de hoy no son suficientes.

Los depósitos más accesibles y abundantes se concentran en regiones como Arcadia Planitia, Utopia Planitia y Hellas Planitia. En algunos sectores, la probabilidad de hallar “hielo en exceso” (una cantidad mayor a la que podría llenar los poros del suelo) supera el 50%. Estos mapas permiten seleccionar con más criterio los lugares para futuras expediciones y elegir mejor los instrumentos científicos de las próximas misiones.

El método no descarta que pueda haber hielo en latitudes bajas, pero advierte que los datos actuales no alcanzan para confirmarlo. El equipo indica que para reducir la incertidumbre será necesario sumar nuevas mediciones y perfeccionar los modelos utilizados. Por ahora, los mapas generados por este enfoque funcionan como una herramienta útil para orientar la exploración y la toma de decisiones en la planificación de misiones a Marte.

Fuente: Infobae

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
Twitter

FACEBOOK