La expectativa era máxima en torno a lo que Antena 3 tenía preparado para la tarde del viernes 19 de junio, a partir de las 20:00 horas. Pasapalabra ha dejado atrás para siempre el formato que el público conoció desde el año 2000, cuando Silvia Jato lo conducía. Atresmedia ha lanzado una nueva prueba final que reemplaza a ‘El Rosco’, luego de que el Tribunal Supremo ordenara detener el uso de esa mecánica, al reconocer que los derechos pertenecen a la productora holandesa MC&F y no a ITV.
La cadena había anticipado el cambio durante toda la semana. Cerca de las 20:45 horas, en el espacio habitual de ‘El Rosco’, después de la pausa comercial, llegó el momento esperado. Los televidentes observaron que el característico círculo alfabético ya no aparecía sobre los rostros de los concursantes Javier y David. La modificación se produce menos de un mes después del fallo del Supremo y afecta directamente al tramo decisivo del concurso, aunque el resto de la mecánica se mantiene intacta.

Así funciona la nueva prueba ‘AlaZ’
La nueva prueba de Pasapalabra se llama AlaZ, una adaptación del formato original suizo DallAZetA, de la cadena RSI, que lleva varias temporadas al aire con buenos resultados. El nombre respeta la fonética del original y los productores decidieron mantener una versión fiel al concepto inicial.
En la mecánica del juego, el concursante debe identificar una palabra a partir de una definición presentada como pregunta. Desde el inicio, los espacios de cada letra son visibles. El participante puede solicitar pistas, pero a cambio pierde segundos. La dinámica se asemeja al ahorcado, ya que el jugador conoce de antemano la longitud de la palabra que busca.
La diferencia principal frente a ‘El Rosco’ radica en la unicidad de la solución: en AlaZ solo existe una respuesta válida para cada definición, mientras que en la prueba anterior una misma pista podía admitir varias palabras correctas. Esta precisión léxica eleva la exigencia para ambos concursantes y, al mismo tiempo, facilita el seguimiento desde casa gracias a los cambios en el grafismo, los nuevos planos y las posiciones de cámara que muestran a los participantes en una cabina mientras resuelven cada definición.
Los cambios clave en la dinámica
La prueba final del renovado programa de Antena 3 introduce modificaciones sustanciales. La más inmediata afecta a las opciones del concursante: si antes solo podía responder o pasar diciendo “pasapalabra”, ahora tiene una tercera alternativa. En AlaZ, cuando surge la duda, el jugador puede pedir una pista pronunciando la palabra “Letra”, aunque esa ayuda tiene un costo: cinco segundos menos en el marcador.
Ese mecanismo explica otro de los cambios numéricos del formato. El tiempo de arranque de cada concursante al inicio del programa sube de 85 a 110 segundos, un colchón mayor que compensa la posibilidad de perder segundos al solicitar pistas.
La dificultad también aumenta por la naturaleza de las respuestas. En ‘El Rosco’, varias palabras sinónimas podían ser válidas para una misma definición siempre que empezaran por la letra en juego. En AlaZ, la respuesta correcta es única: debe ajustarse exactamente al número de letras que aparecen en pantalla. Los concursantes, al ver esos espacios, tienden a contar letras para verificar si la palabra que tienen en mente encaja, lo que añade presión al tiempo disponible.
Transformación visual y estratégica
A nivel visual, la transformación es completa. La configuración circular que daba nombre a ‘El Rosco’ desaparece y las letras se presentan ahora en una línea horizontal. Por primera vez, la pregunta aparece escrita en pantalla durante la prueba y, cuando se resuelve cada letra, la respuesta correcta queda sobreimpresionada en imagen —algo que antes el espectador solo podía escuchar—. El concursante también dispone en todo momento de referencia visual del tiempo restante, la letra en juego y el número de letras de la palabra buscada.
El programa estrena además nueva línea gráfica, tipografía, cabecera y música propias. Otro elemento estratégico inédito: el concursante que más segundos haya acumulado en las pruebas previas tiene la potestad de elegir el orden de la prueba final, es decir, si recorre el abecedario de la A a la Z o a la inversa. Una decisión que, según el formato, puede resultar determinante en el resultado.
El legado de ‘El Rosco’ y el futuro
Entre las alternativas ya vistas en otros mercados figura la versión francesa del formato, Tout le monde a son mot à dire, que reemplazó ‘El Rosco’ por una rueda de letras de aspecto vertical en la que dos concursantes, identificados por colores, competían por acumular más aciertos mientras subía su puntuación. El objetivo estaba claro: mantener la tensión de la prueba definitiva sin reproducir el diseño de ‘El Rosco’ que ha quedado bajo disputa de autoría.

La cadena, tras eliminar de Atresplayer los 1.539 programas que conformaban su etapa en Antena 3 y cambiar toda su identidad visual para poner el foco en las letras y no en el abecedario de ‘El Rosco’, ha decidido presentar la modificación como un acontecimiento televisivo y no como un ajuste discreto impuesto por la sentencia. Aunque el último programa con ‘El Rosco’ ya estaba grabado y no pudieron darle una despedida muy efusiva.
Sin embargo, no está todo perdido para los seguidores de ‘El Rosco’, puesto que Mediaset España prepara un nuevo concurso que sí incorporará la polémica prueba, después de haber comprado hace año y medio los derechos de esa prueba a la holandesa MC&F. El programa tendrá que buscar un nuevo nombre e identidad visual ajenos a Pasapalabra, pero al menos podrá contar con ese santo grial televisivo que es ‘El Rosco’.
Fuente: Infobae