(Enviado especial a Chicago) La segunda jornada de Lollapalooza Chicago 2026 dejó una sensación contradictoria: la de vibrar con el presente más inmediato y, al mismo tiempo, viajar en el tiempo hasta los albores de los años noventa, cuando el universo alternativo comenzaba a tomar forma. Una experiencia que solo la música en vivo puede brindar.
Así lo demostraron los shows estelares de Charli XCX y The Smashing Pumpkins, quienes se robaron la noche de este viernes ante una multitud que superó las cien mil personas. La lluvia hizo acto de presencia intermitente, pero no logró opacar un día cargado de historias memorables. Mientras tanto, la versión argentina del festival ya tiene fecha: 12, 13 y 14 de marzo en el Hipódromo de San Isidro.
Desde las primeras horas de la tarde, el escenario principal fue tomado por las mujeres. La cantante sueca Zara Larsson fue la abanderada en el T-Mobile y congregó a una de las audiencias más numerosas de la jornada. “Son la audiencia más grande que tuve”, confesó la artista, que con su concepto Midnight Sun buscó y logró inyectar color a una tarde grisácea. Su presentación fue un despliegue de sensualidad y potencia vocal, con una escenografía de ensueño: praderas verdes, flores y agua que evocaban un eterno verano europeo.
Con un top escotado, minishort de jean y botas altas, Larsson se apoyó en sus instrumentistas y bailarinas para dominar cada rincón del escenario. Su show transitó desde coreografías electropoperas hasta guiños al burlesque, pasando por momentos de fantasía personal. En un momento, fue elevada por sus bailarinas para saludar desde lo alto. La sueca, que en su último álbum de remixes colaboró con Shakira y Emilia Mernes, se mostró cercana con sus seguidores. “¿Quieren cantar conmigo?”, preguntó con picardía, sabiendo de antemano la respuesta. También reflexionó sobre los nueve años que han pasado desde su debut en el festival, el increíble crecimiento de su carrera y la importancia de nunca abandonar los sueños.
En el otro extremo del Grant Park, la atmósfera cambió drásticamente con la energía arrolladora de Yungblud. Con el torso desnudo, pantalón de cuero y una vitalidad desbordante, el británico se propuso reconectar con su esencia más rockera. Desde el primer momento, buscó la interacción del público. Arengó, invitó a cantar y, como clímax, invitó a subir al escenario a Katie, una joven de Michigan, a quien le entregó su guitarra para interpretar “Fleabag”.
Lo que siguió fue una secuencia vertiginosa: Yungblud corrió por la pasarela, chocó palmas con los fans, intercambió cigarrillos y tragos, y finalmente terminó de pie, sostenido por las manos del público mientras cantaban el estribillo. Katie, visiblemente emocionada, le agradeció: “Gracias por crecer con nosotros”. El momento de mayor calma llegó con “Changes”, el clásico de Ozzy Osbourne que Yungblud versionó en el concierto homenaje al líder de Black Sabbath poco antes de su muerte. “Dedicado a un amigo mío que me abrió a su familia y que lo extraño todos los días”, dijo antes de canalizar la emoción. Una versión sentida, con palomas blancas en la pantalla y un final a capella. El cierre fue con “Zombie” y un mensaje directo: “No se olviden de vivir”.

Cuando los últimos rayos de sol se desvanecieron, tres llamaradas anunciaron la entrada de Charli XCX con su tema “Rock music”. La británica llegó para demostrar por qué es una de las artistas más relevantes de la escena global. Con su nuevo disco, Music, Fashion, Film, lanzado hace apenas una semana, ajustó el pulso distorsionado de su carrera y hechizó a sus seguidores desde el primer acorde.
Sin respiro, sonaron “Yeah”, “Apple”, “Wink wink” y “Girl, so confusing” —canción que el día anterior había interpretado con Lorde—, hasta que llegó el aguacero. La lluvia se convirtió en la prueba definitiva de la conexión entre la artista y su público. Los asistentes se cubrieron con pilotos impermeables y cualquier cosa a mano, entregándose a la música que brotaba del T-Mobile.
En un giro inesperado, la voz de John Cale, el histórico miembro de The Velvet Underground, sonó desde los parlantes para interpretar “House”. Cale aparece en la portada del disco junto al diseñador Marc Jacobs y el cineasta Martin Scorsese. Mientras su recitado se escuchaba, la lluvia se volvió una compañía agradable, sincronizada con la cadencia de la música.
El aspecto visual fue un viaje por la moda: desde un saco de cuero negro y medias de red, hasta un vestido suelto y una camiseta blanca rasgada. La estética industrial y distópica se completó con un escenario más alto de lo habitual, luces blancas sincronizadas y, al final, un monólogo de David Cronenberg proyectado en la pantalla.
The Smashing Pumpkins fue el otro gran headliner de la noche. La banda liderada por Billy Corgan ofreció un regreso triunfal a su ciudad natal, con un set cargado de nostalgia. Desde el inicio, apostaron por clásicos del rock alternativo como “1979” y “Bullet with butterfly wings”, con algunas novedades pero con la potencia intacta. Y, como buenos anfitriones, trajeron varias sorpresas.
Billy Corgan abrió las puertas de Chicago a tres invitados de lujo. Olivia Rodrigo se llevó la mayor ovación con su íntima versión de “Thirty-Three”, acompañada por Corgan en acústica y una tenue llovizna. Yungblud regresó al escenario donde horas antes había dejado todo para interpretar “Luna”. Y Melissa Auf der Maur, exbajista de la banda, subió para cerrar el set con “The everlasting gaze”.
Sin fuegos artificiales ni gran parafernalia, el final fue íntimo. Billy recibió a sus hijos mayores en el escenario y los tres quedaron solos, caminando lentamente, levantando las manos y sonriendo mientras escuchaban los aplausos, todo bajo el mítico cielo de Chicago. La imagen de un hombre que ve pasar la película de su vida mientras disfruta del presente.
La segunda jornada del festival se fue entre la nostalgia y la apuesta al futuro. Una experiencia que, como la música en su máximo esplendor, permite viajar en el tiempo y el espacio. Lollapalooza Chicago es, una vez más, un peregrinar incesante por un mundo de sensaciones donde siempre hay algo interesante para escuchar.
Fuente: Infobae