¿Alguna vez te has sentido invisible estando rodeado de personas? Esa sensación de desaparecer incluso en medio de una conversación es el punto de partida de Galleta, la novela de la escritora surcoreana Kim Sun Mi, quien transforma la fragilidad de este alimento en una poderosa metáfora sobre la salud mental y la exclusión social.
La historia sigue a Seong Jae-sung, un joven con tres afecciones relacionadas con la audición que lo hacen extremadamente sensible a los sonidos. Lejos de ser solo una limitación, esta sensibilidad le permite percibir a aquellas personas que, poco a poco, han perdido su lugar en la sociedad.
Jae-sung las denomina “galletas”: individuos que, a causa del dolor, la soledad, el acoso o la baja autoestima, se van desvaneciendo ante los ojos de los demás. Algunas aún son visibles, aunque parecen partidas; otras están tan fragmentadas que nadie las reconoce; y las últimas son apenas migajas, presencias casi imperceptibles.
El origen de una idea reveladora
Kim Sun Mi comenzó a gestar esta narrativa al preguntarse quiénes son las personas marginadas que permanecen fuera de nuestra mirada. “Primero pensé que quería escribir sobre personas marginadas que son difíciles de ver, que pasan desapercibidas”, explica la autora en una entrevista.
Buscaba personajes que no aparentaran debilidad desde afuera, sino que parecieran normales y capaces, pero que arrastraran una carencia interna. En Jae-sung encontró ese equilibrio: su discapacidad auditiva y sus enfermedades relacionadas lo vuelven vulnerable, pero también le otorgan una perspicacia única para ver lo que otros ignoran.
“Pensé que la imagen de este chico esforzándose constantemente por encontrar y acercarse a otras personas podía generar empatía en los lectores”, sostiene Kim Sun Mi.
La autora quería que las dificultades de su protagonista no fueran solo un obstáculo, sino una herramienta para comprender y ayudar a quienes están en situaciones aún más vulnerables. Así, lo que podría interpretarse como debilidad se convierte en una fortaleza.
¿Por qué una galleta?
La elección del título no fue casual. Kim Sun Mi reparó en una característica simple del alimento: su facilidad para romperse. Así como una galleta se quiebra y pierde su forma, una persona también puede fracturarse emocionalmente hasta sentir que ha perdido su lugar.
“Me di cuenta de que el corazón de las personas también puede resultar herido por cosas muy pequeñas y aparentemente insignificantes”, cuenta. Una mirada desagradable, una palabra dicha con fastidio o un gesto de rechazo pueden parecer mínimos, pero para quien los recibe se convierten en pequeñas heridas.
“Pensé que las características de una galleta podían ser similares a las del corazón humano”, explica.
“Todos nos convertimos en galletas alguna vez”
La metáfora no se limita a casos extremos de exclusión. Kim Sun Mi considera que cualquier persona puede experimentar, aunque sea por un instante, esa sensación de no pertenecer. Ella misma admite haber sido una “galleta” en varias ocasiones.
Para ilustrarlo, recurre a una escena cotidiana: imagina estar en una oficina y ver a tus compañeros riendo y conversando entre ellos. Aunque mantienes buena relación con ellos, surge la duda: “¿Puedo acercarme y conversar?”. Luego vienen otras preguntas: ¿y si no me reciben bien?, ¿qué debería decir?, ¿por qué no me llamaron?
“Todos los seres humanos somos, en cierta forma, seres solitarios y podemos sentirnos excluidos o experimentar la soledad”, señala.
Ese momento breve de sentirse ignorado o invisible es lo que Kim Sun Mi identifica como una “galleta de nivel uno”. La autora no considera negativo atravesar ese estado; lo importante es lo que ocurre después. Si la persona se deja llevar por esos pensamientos, el daño emocional puede profundizarse. Pero también existe la posibilidad de recuperarse.
“Si en algún momento me convierto en una ‘galleta de nivel uno’, sé cómo superar ese sentimiento y recuperarme”, afirma.
La diferencia no está en no quebrarse nunca, sino en aprender a reconstruirse.

Jae-sung, un espejo de su autora
Entre los personajes de Galleta, Kim Sun Mi reconoce una particular semejanza con Jae-sung. Ambos pueden proyectar una imagen fría hacia el exterior; en su caso, incluso su manera de hablar puede parecer sarcástica o distante, lo que a veces genera malentendidos.
Pero detrás de esa apariencia existe una personalidad diferente. “Al igual que Jae-sung tiene un corazón cálido pese a lo que muestra por fuera, creo que yo también tengo buenos sentimientos en mi interior”, cuenta. Esa conexión explica el cariño que siente por su personaje, quien no solo impulsa la trama, sino que contiene rasgos con los que ella misma se identifica.
Un éxito que superó expectativas
Galleta es el segundo libro de Kim Sun Mi. Su primera obra, aunque con una buena historia, no logró las ventas esperadas. Sin embargo, la respuesta a Galleta fue distinta: el libro fue seleccionado como “Libro del Año” en 16 regiones de Corea del Sur y generó debates entre lectores sobre la personalidad y las decisiones de Jae-sung.
Para la autora, observar ese fenómeno fue inesperado, especialmente descubrir que su historia traspasaba fronteras. “Jamás imaginé que el libro llegaría incluso a otros países”, reconoce. Aún le resulta extraño que la llamen escritora famosa, y asegura que quiere seguir trabajando para estar a la altura de ese reconocimiento.
Su visita a Perú, en el marco de la 30.ª Feria Internacional del Libro de Lima (FIL Lima), le permitió encontrarse con lectores y conversar sobre Galleta y su particular representación de la soledad y la invisibilidad social.
Nuevos proyectos en camino
El éxito no ha detenido a Kim Sun Mi. Llegó a Perú tras continuar escribiendo hasta el día anterior a su vuelo. El pasado 28 de julio se publicó en Corea una nueva obra juvenil, un misterio sobre la muerte de un influencer y la investigación para descubrir qué ocurrió. Para septiembre está prevista otra novela juvenil que abordará temas de depresión y suicidio.
Además, los lectores de Galleta tienen una razón para esperar: entre enero y febrero del próximo año llegará a Corea el tercer volumen de la historia. Kim Sun Mi continuará explorando personajes que enfrentan situaciones complejas y buscan recuperar lo que sienten perdido.
En Galleta, esa búsqueda comienza con quienes dejaron de ser vistos. Pero la reflexión va más allá: todos podemos atravesar un momento en el que una palabra, una mirada o un gesto nos hagan sentir pequeños o invisibles. Todos podemos convertirnos en una “galleta”. La clave, para Kim Sun Mi, está en la voluntad de recuperarse de esa fragilidad y evitar que el sentimiento se profundice.
Fuente: Infobae