En las hienas moteadas, la desigualdad reproductiva a largo plazo es más pronunciada entre las hembras que entre los machos, debido a que los linajes maternos transmiten el rango social y sus beneficios a lo largo de las generaciones. Así lo determinó una investigación que siguió a 8 generaciones en 8 clanes del cráter de Ngorongoro, Tanzania, publicada en Science Advances el 23 de julio de 2026.
Las hembras alfa y sus descendientes dominan los clanes, lo que les otorga acceso preferente a la comida, acelera su crecimiento y eleva sus tasas de supervivencia. Esta ventaja se mantiene entre las hembras generación tras generación, mientras que los machos la pierden al abandonar el clan para reproducirse.
El estudio, realizado por el Proyecto de Hienas de Ngorongoro del Instituto Leibniz para la Investigación de Zoológicos y Vida Silvestre (Leibniz-IZW) y el Instituto de Ciencias de la Evolución de Montpellier (ISEM), analizó el árbol genealógico de más de 2.700 hienas identificadas individualmente a lo largo de 29 años.
Cómo se midió la desigualdad reproductiva

La autora principal, Marta Mosna, investigadora del Leibniz-IZW, explicó que el cálculo inicial de la descendencia directa confirmó el paradigma Darwin-Bateman, según el cual en la mayoría de los mamíferos los machos presentan mayor desigualdad reproductiva. Sin embargo, al rastrear los linajes a través de varias generaciones, el panorama cambió.
Eve Davidian, codirectora del proyecto e investigadora del ISEM, señaló que la desigualdad reproductiva aumentó con cada generación añadida al análisis. En una generación, cerca del 10% de la descendencia de un clan provenía de hembras alfa; en la siguiente, hasta el 20% descendía de una abuela alfa. Tras 6 generaciones, casi todos los individuos podían rastrear su origen hasta una línea alfa.
Por qué dominan los linajes de las hembras alfa

Philemon Naman, asistente de campo del proyecto en Tanzania, detalló que los clanes de hienas moteadas se organizan en una jerarquía estricta con una hembra alfa en la cima. Las crías heredan el rango social de la madre, y las hembras suelen conservarlo al llegar a la adultez reproductiva. Así, las de alto rango comienzan a reproducirse antes, tienen intervalos más cortos entre nacimientos y una esperanza de vida mayor que las de rango inferior.
Oliver Höner, codirector del proyecto y científico del Leibniz-IZW, explicó que los machos abandonan su clan al alcanzar la madurez reproductiva, perdiendo así el rango materno y la capacidad de convertir ese origen privilegiado en linajes duraderos.
Lo que revela el estudio sobre la competencia entre sexos

El trabajo sugiere que esta inversión en la desigualdad reproductiva solo se hace evidente cuando se utiliza una escala temporal amplia. Si el análisis se limita a la descendencia directa, las diferencias entre hembras parecen menores y la competencia parecería concentrarse en los machos.
Alexandre Courtiol, coautor e investigador del Leibniz-IZW, indicó que estos hallazgos apuntan a una tercera vía para generar desigualdad reproductiva a favor de las hembras: la herencia social por línea materna. El estudio también menciona ejemplos en caballitos de mar y suricatas, aunque advierte que aún falta determinar si este mecanismo opera de la misma forma en otras especies.
En definitiva, el éxito reproductivo cambia de perspectiva cuando se analiza el linaje en lugar de una sola camada. A lo largo de varias generaciones, la ventaja acumulada por las hembras de mayor rango ayuda a explicar por qué la competencia femenina desempeña un papel central en la organización social de estos clanes.
Fuente: Infobae