Complejo Baba se prepara para fenómeno de El Niño: así operará para reducir inundaciones

El Complejo Multipropósito Baba, ubicado en la provincia de Los Ríos, se prepara para enfrentar una temporada invernal marcada por la posible influencia del fenómeno de El Niño.

La infraestructura cumple varias funciones: ayuda a reducir el riesgo de inundaciones en zonas agrícolas de Buena Fe y Quevedo, genera energía eléctrica y almacena agua para riego durante la época seca.

Uno de sus principales objetivos es evitar que el río Quevedo desborde sobre más de 20.000 hectáreas agrícolas. Para eso, durante los periodos de lluvia se monitorean diariamente los niveles del embalse y las precipitaciones registradas en las cuencas alta y baja.

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Además, se realizan inspecciones semanales en el vertedero Pico de Pato, diques, canales, casa de máquinas y otras estructuras. Los técnicos revisan instrumentos que permiten detectar filtraciones, movimientos del terreno o posibles fallas.

También se ejecutan trabajos de limpieza en vertederos, cunetas, canales de descarga y alcantarillas. Estas tareas buscan impedir que basura, vegetación o sedimentos bloqueen el paso del agua durante una crecida.

El agua puede ser desviada hacia Daule-Peripa

Cuando aumentan los caudales, el complejo puede trasladar agua hacia el embalse Daule-Peripa. El trasvase puede alcanzar hasta 250 metros cúbicos por segundo, lo que permite reducir el volumen que continúa aguas abajo hacia el río Quevedo.

Esta operación no elimina por completo el riesgo de inundaciones, pero puede disminuir la presión sobre las poblaciones y cultivos ubicados en la zona de influencia.

El Complejo Baba también alimenta a la central hidroeléctrica del mismo nombre, que tiene una capacidad instalada de 42 megavatios. Parte del agua utilizada en la generación eléctrica es enviada después a Daule-Peripa, lo que también fortalece la operación de la central Marcel Laniado de Wind, de 213 megavatios.

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El embalse tiene límites para controlar las descargas

Aunque el complejo puede ayudar a reducir el impacto de las crecidas, no tiene la capacidad de controlar totalmente el agua que sale hacia el río Quevedo.

El embalse almacena alrededor de 100 millones de metros cúbicos y cuenta con un vertedero de libre rebosamiento. Esto significa que, cuando el nivel supera la cota de 116 metros sobre el nivel del mar, el agua comienza a salir automáticamente.

En ese punto no existe una compuerta que permita detener o regular manualmente la descarga. La cantidad de agua que rebosa dependerá directamente del volumen que ingrese al embalse durante las lluvias.

Las alertas llegarían con varias horas de anticipación

Cuando se detecten precipitaciones fuertes en la cuenca alta y un aumento considerable del caudal de ingreso, la información será enviada a la Secretaría de Gestión de Riesgos y a los municipios de la zona.

Según los cálculos técnicos, un incremento de caudal registrado en el complejo se reflejaría aproximadamente 12 horas después en Buena Fe y cerca de 18 horas después en Quevedo.

El Telégrafo

LV

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