Mientras Christopher Nolan acapara titulares con el lanzamiento de La Odisea y Denis Villeneuve sueña con dirigir al agente 007, el año pasado se estrenó una propuesta cinematográfica que muchos consideran la mejor película de espías jamás realizada sin el sello oficial de James Bond. Se trata de Reflejo en un diamante muerto, una obra tan singular como osada que no tuvo distribución comercial en salas de cine, pero que desde ahora puede disfrutarse en plataformas digitales.
Esta cinta belga pasó por el Festival de Berlín y causó sensación en el Festival de Sitges, donde obtuvo el Premio de la Crítica, así como en el certamen Rizoma de Madrid. En todos los sitios donde se exhibió dejó boquiabiertos a los asistentes, y ahora el público global podrá vivir esa misma experiencia desde casa gracias a su llegada a Movistar+. Es de esas películas que hay que buscar activamente, pero que al ver unos minutos se descubre que se está ante algo completamente distinto.
¿De qué trata exactamente Reflejo en un diamante muerto? La trama es compleja de resumir, pero podría sintetizarse así: John, interpretado por Fabio Testi, es un septuagenario que reside en un resort casi desierto en la Costa Azul. Casi desierto porque una mujer deambula por las habitaciones; una mujer con quien John, sin saberlo plenamente pero intuyéndolo, guarda un vínculo profundo. El hombre, otrora agente secreto, empieza a explorar su memoria para descifrar la relación con esa mujer y cómo terminó en un lugar que le resulta extrañamente familiar. Allí surge la historia del otro John (Yannick Renier), el que fue el espía más talentoso de su generación en la Riviera de los años sesenta.

Un laberinto de espejos, texturas y colores
Incapaz de distinguir entre la realidad y la ficción, entre el recuerdo y la pura imaginación, el protagonista de Reflejo en un diamante muerto se sumerge en un juego de espejos que atrapa también al espectador. La narrativa es tan desconcertante como placentera, difícil de seguir pero irresistible en cada fotograma. Dirigida por el dúo belga Hélène Cattet y Bruno Forzani (responsables de Amer y El extraño color de las lágrimas de tu cuerpo), la película apuesta por la sinestesia: desata una explosión de colores, texturas e incluso olores que logran una inmersión total, aunque raye en el delirio. Y en gran medida, lo es.
Cuenta con la participación especial de María de Medeiros (Pulp Fiction), a quien el cine ecuatoriano también ha visto recientemente en Una quinta portuguesa, otro filme sobre la identidad. La cinta despliega efectos visuales prácticos que cualquier director envidiaría, incluido el propio Nolan. La narración es muy particular: la imagen siempre avanza antes que el texto, y Cattet y Forzani recurren al humor y a lo meta —con guiños tanto a las películas de espías como al cine de género italiano de los sesenta y setenta— para ganarse la complicidad del espectador.
Mientras Villeneuve busca a su James Bond ideal o Nolan decide su próximo proyecto tras el éxito de La Odisea, el público puede encontrar en Reflejo en un diamante muerto la mejor cinta no oficial del espía británico de los últimos años. Aunque no pasó por las salas comerciales, ahora tiene la oportunidad de demostrar su valor en el streaming. Los suscriptores de Movistar+ serán los primeros en descubrir que aún es posible hacer cine con colores vibrantes, texturas palpables, una narrativa diferente y, sobre todo, con la capacidad de sorprender plano a plano, aunque la historia y los personajes resulten extrañamente familiares.
Fuente: Infobae