El controvertido empresario Bryan Johnson, conocido por someter su cuerpo a un riguroso régimen experimental para frenar el envejecimiento, ha hecho una confesión que sorprendió a sus seguidores en redes sociales. A través de su cuenta en X, publicó el miércoles que posiblemente había llevado su obsesión por vivir más allá de los límites razonables.
La declaración llegó apenas días después de que los médicos le diagnosticaran una enfermedad autoinmune que, hasta ahora, no tiene cura conocida.
“He estado pensando las cosas y me pregunto si he llevado todo este asunto de la longevidad demasiado lejos”, escribió en la red social.
Sus palabras llamaron la atención de quienes siguen de cerca el Proyecto Blueprint, sobre todo porque un día antes había afirmado que los seres humanos podrían alcanzar los 500 años de vida.

La reflexión se produjo semanas después de que Johnson revelara, el pasado 30 de junio, que padece gastritis autoinmune, una enfermedad crónica en la que el sistema inmunológico ataca el revestimiento del estómago. No existe un tratamiento aprobado que la cure.
El diagnóstico le fue confirmado en mayo, aunque el biohacker reconoció que no sabe desde cuándo la padece. “Mi estómago se está comiendo a sí mismo”, escribió en sus redes sociales.
La detección tardía estuvo relacionada con niveles bajos de ferritina, la proteína que almacena hierro en las células. El empresario, de 48 años y residente en California, explicó que durante 11 años presentó valores reducidos de esa proteína sin que los médicos identificaran la causa.
“El bajo almacenamiento de hierro se normaliza y rara vez se investiga cuando la anemia todavía no ha aparecido. Ese punto ciego fue lo que ocultó el mío durante una década”, escribió.

El empresario realizó además dos sesiones con hongos de psilocibina e incluso transmitió en vivo su experiencia al ingerir casi 5 gramos de la cepa B+ de Psilocybe cubensis.
Tras analizar los datos obtenidos, afirmó que los hongos ofrecen “un argumento convincente para el potencial de longevidad” y que “la psilocibina calmó mi cuerpo y mi mente”.
Johnson vendió la empresa de pagos Braintree y desde entonces destina más de 2 millones de dólares anuales a terapias orientadas a reducir su edad biológica.
Lanzó oficialmente el Proyecto Blueprint en 2021, un protocolo que incluye hora de dormir temprana, dieta estrictamente controlada, ejercicio diario, suplementos, medicamentos con receta, análisis de sangre frecuentes, escáneres y un equipo permanente de médicos, además de tratamientos experimentales.
Bryan Johnson se ha descrito a sí mismo como posiblemente la persona con mayor medición biológica de la historia.